•el gasto y la caja

Sumar errores no lleva al acierto

Desde hace años, el Estado eroga más de lo que recauda y por eso se expropiaron los fondos privados de jubilación y se utilizan las reservas del Central. El veto al 82% móvil contribuye a postergar pagos.

Sumar errores no lleva al acierto
24-08-2026 | 18:40

El Estado argentino gasta más de lo que recauda desde hace ya unos cuantos años.
La prueba “casera” de ello es que para evitar colocar mayor deuda a tasasexorbitantes –o directamente la quiebra– se apeló a “recursosextraordinarios”, expropiando los fondos ahorrados por los trabajadores en sus cuentas decapitalización, y utilizando las reservas del Banco Central y la emisión para pagar vencimientos dedeuda externa en dólares y gasto público en pesos.

La Presidenta tiene razón cuando afirma que sin reasignación de partidas, incrementar el gastoen, al menos, $ 25 mil millones anuales para elevar la jubilación mínima implica agravar elproblema.Lo que no dice la Presidenta es que el problema es grave porque su gobierno y el de sumarido se encargaron de hacer crecer el gasto nominal a un ritmo cercano al 30% anual promedio, conpicos superiores al 35%, en un contexto en que, salvo para el año 2009, el sector privado crecíafuertemente y era innecesario y redundante el “estímulo fiscal” público.

Tampoco dice que si el Estado no “quebró” durante su irresponsable manejo fiscal,fue porque se llevó la presión tributaria efectiva a un nivel récord, además de algunas maniobraspara diferir o reducir artificialmente pagos.
Tampoco dice la Presidenta que una parte del aumento del gasto se destina a subsidiardemandas de las clases media y alta, a expensas de un mayor costo de dichos servicios para lossectores más pobres de la población, o negándoles el acceso al gas, la electricidad o a laeducación superior.
Es decir que el aumento del gasto ni siquiera se justifica en un intento por mejorar ladistribución del ingreso, dado que, en el “neto”, el gasto público es regresivo.

En el caso específico de las jubilaciones, la Presidenta tampoco dice que el incremento delnúmero de jubilados en estos años no se concentró en los sectores de menores recursos, puesto queuna proporción importante de los favorecidos por la “moratoria”, (votada por muchos delos legisladores que hoy dicen que no hay plata, y por muchos que hoy dicen que sobra) pertenecen,también ellos, a sectores medios y altos que no necesitan dicha jubilación.
O que la expropiación de los fondos de capitalización, (siempre con la complicidad de muchos)implicó un fenomenal aumento de la deuda previsional futura, mientras que la renta de los“activos” contra esa deuda se destinan a pagar las jubilaciones presentes y otrosgastos.

O que una parte de la ley vetada corresponde a reconocer un fallo judicial de la Corte Supremade Justicia, por la mala liquidación de los haberes jubilatorios más altos, en los años de sugestión y la de su antecesor. En otras palabras, el veto no hace más que postergar pagos que, detodas maneras, habrá que hacer en el futuro.
En síntesis, si el Estado está al borde de la quiebra, por el eventual ajuste de lasjubilaciones mínimas y por el reconocimiento del atraso en el resto de las jubilaciones, es porquela administración Kirchner –en sentido amplio– se comportó, en materia fiscal, demanera irresponsable y regresiva, además de ineficiente y poco transparente (para decir lomenos).

Ahora bien, la suma de errores casi nunca da un acierto. Sumarle a la irresponsabilidadpresupuestaria oficial la irresponsabilidad de la oposición en materia fiscal no ayuda.
Tienen razón los opositores cuando dicen que “la plata está”.
Pero eso es “hoy” y siempre y cuando se reasignen partidas presupuestarias y nose considere como fuente de ingresos al Banco Central.
Pero el gasto previsional no es por única vez; es un flujo que hay que hacer sustentable, demanera que la plata tiene que estar hoy y tiene que estar mañana, y la reasignación de partidastiene que ser permanente y no transitoria.

Es ese debate el que no tuvimos y no tendremos en el Congreso. Es ese debate el que la sociedadargentina se debe.
Sin una conclusión responsable y sustentable de esa discusión, seguiremos viviendo “alborde de la quiebra permanente”, o lo que es lo mismo, necesitando golpes devaluatorios einflacionarios cada tanto, para licuar por izquierda lo que no podemos pagar por derecha.

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