•LA ARMADA BRANCALEONE, DE PASEO POR ESPAA

Superagente 86

Qué amables son estos amistosos de selecciones en plena temporada, con los jugadores cuidándose las piernas, los técnicos probando a unos y a otros y las marcas haciendo campaña con la vista fija en el Mundial.

Superagente 86
23-08-2026 | 21:03

Sigfried: Si quiere volver a ver a su jefe, Smart, primero entrégueme el X9.

86: ¿El X9?

Sigfried: ¡Iá!

86: ¡El X9! ¡No le daré el X9! ¡Olvídese del X9! Por cierto Sigfried, ¿qué es el X9?

De “Superagente 86”, serie de TV de la NBC y la CBS (1965-1970)con guión de MelBrooks (1926)

Qué amables son estos amistosos de selecciones en plena temporada, con los jugadores cuidándoselas piernas, los técnicos probando a unos y a otros y las marcas haciendo campaña con la vista fijaen el Mundial. Parecen esos videoclips de famosos cantando un hit al estilo de We are the worldpara combatir el hambre en Africa. Plano corto, breve línea para cada uno y un final emotivo contodos levantando los brazos. Lindo. Más allá de la relativa importancia de este ensayo light,existe una verdad grande como un mundo: España armó un equipazo del medio hacia adelante, productode la mejor generación de futbolistas que ha producido en su historia. Cesc, Iniesta, Xavi, XaviAlonso, Casillas y el ayer ausente Niño Torres, por ejemplo, son jugadores importantísimos que seenfrentarán con una difícil misión: aniquilar el insólito complejo de inferioridad español en losmundiales y superar la histórica barrera que siempre los detiene en cuartos de final. Veremos si loconsiguen.

Lo de Argentina es diferente. Como el Brasil de la era post Pelé (1970-1994), todavía sufre laausencia de su jugador mito y, para colmo, ahora le suma un problema adicional: la presencia delMaradona director técnico, un novato en el puesto que –lógico– siempre se negará areconocerse como tal. El primer tiempo de ayer fue, otra vez, una desgracia. Dos rígidas líneas decuatro, Messi desconectado y el resto bailando al ritmo del toque y la velocidad española. Tikitiki, tiki tiki. Un papelón. Fue 0-1 y si jugaban en serio podía haber sido peor. El segundo tiemposobró, como casi siempre en estos partidos. Dos goles de penal, cambios, aplausos, gracias portodo. Nos ganaron sin despeinarse.

Ah, qué locos son los trucos del inconsciente, muchachos. Tanto plano a Maradona y a su flamantecolaborador Héctor Enrique –autor del pase-gol más lejano de la historia en México–,tanta nostalgia por los buenos tiempos, tanta polémica sobre la generación del ’86 hicieronque por alguna razón mi memoria rescatara la imagen de un héroe entrañable que nos viene alegrandola vida desde los tiempos de la tele en blanco y negro, cuando todos éramos más jóvenes y quizáfelices.

Un personaje serio en apariencia pero lleno de tics desopilantes, métodos estrambóticos,discurso delirante, trucos absurdos y andar chaplinesco, al que le debemos inolvidables jornadas deplacer, emoción y carcajadas a granel. ¿Quién no lo recuerda intentando camuflarse a la vista detodos, torpemente genial, antes del final feliz que el público siempre espera? ¿Cómo olvidar a lamalvada organización que lo combatió sin piedad durante años, a él y a sus exóticos ayudantes,temibles operarios del recontraespionaje? Llegó a nuestras vidas en la psicodélica década delsesenta y aún hoy perdura su leyenda. Hoy ya es un clásico que de inmediato se asocia con un númeromágico: el 86. Han intentado copiarlo, pero fue en vano. Es único. Y ahí sigue, todavía en el airecon sus viejos capítulos, tan repetidos como irresistibles. Lo confieso, es mi debilidad. Me mata.Soy fan. Hablo de Carlos Salvador Bilardo, señoras y señores. El Rey de la Comedia.

Su heroica irrupción en la escena final del partido decisivo contra Uruguay, encapuchado yparapetado en el túnel, fue para un Oscar. Con admirable transparencia, el doctor mismo aclaró haceunos pocos días y en diálogo con el diario Olé su verdadera influencia en la estructura de laArmada Brancaleone maradoniana en marcha hacia la Tierra Santa sudafricana. “Yo no hice nada.¡Ni hablé! Con el único que hablé fue con Aimar: ¡Gritale que ya está!, le dije. Y lo mismo aPalermo y al Profe. ¡Gritale que ya está! Y ahí terminó mi función. Cuando Diego me pregunta,hablo. ¿Qué digo? ¡Y qué sé yo! ¡En un año me preguntaron tantas cosas!” Finalmente, rematócon una frase llena de misterio: “En la vida, a veces, hay que hacerse el boludo”.Glup. Queda dicho.

¡Branca, Branca, Branca...! España fue un capítulo más de la apasionante aventura del equiponacional. Un Maradona sereno como un Charly García remixado decidió olvidar su pasión por laoralidad, destacó que ahora sí está “tranquilo” porque “cada uno está en sulugar” y antes del partido, con enorme sagacidad, les pidió a sus muchachos “jugar alfútbol”. Ahá; mirá qué bien.

Por su parte Bilardo, solo como Cobos en la Rosada y con su pollo Lemme lloriqueando tras sugélido despido telefónico a lo Lothar Matthäus, ha prometido una conferencia de prensa paraexplayarse sobre su electrocardiográmica relación personal con Maradona, con Grondona, a quien nole habló durante dos años pero ahora sí y las otras tareas que ocupan su nutrida agenda de directordeportivo: las selecciones menores, el fútbol sala, los equipos femeninos.

¡Wow! No veo la hora de conocer el nuevo guión.

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