•HURACAN GOT TALENT VS. SAN LORENZO, OTRA VICTIMA DE GRAN CUADO

Susan Boyle vive

Huracán es Susan Boyle, la desocupada fea, gorda y virgen, que asombró a millones de personas con su fantástica voz en el Britain’s got talent.

Susan Boyle vive
22-08-2026 | 21:52

Discúlpeme que no lo haya reconocido: he cambiado mucho”

Oscar Wilde (1854-1900)


Sucede, a veces. Un buen día los sueños imposibles parece que sí pueden cumplirse y de lanada explota un Mayo Francés, la Primavera de Praga, otro Di Tella, Woodstock o cualquier grupo delíricos insensatos, lo mismo da. Esos vientos de cambio soplaron brutalmente en la Argentina de los70 y nos dejaron confusión, una tragedia para los tiempos y el recuerdo de un insólito equipo defútbol que hacía de la estética su dogma y respondía –oh paradoja– al curioso nombre deHuracán.

Aquellos partisanos del 73 fueron el espejo de su tiempo y en eso andan estos chicos de Cappa,protagonistas de una pequeña revolución que ha tomado por sorpresa al ambiente futbolero argentino,tan proclive a consagrar tácticas indescifrables y chantas con diploma. Sería más inútil queinjusto compararlos con aquel equipo de la delantera de próceres: Houseman, Brindisi, Avallay,Babington y Larrosa. Mejor no. Pero la idea es casi la misma aunque –aclaro– a mí no meresulte tan fácil asociar la sinuosa personalidad de Menotti con el bueno de don Angel, sonrisamelancólica y bigotes años 50.

Huracán juega lindo, eso no está en discusión. Lo que sí lo está es la efectividad de eseestilo. Es una cuestión de fríos números, que por cierto no siempre fueron generosos en la carrerade Angelito: todavía recuerdo el botellazo que le tiraron en 2003 cuando dirigía a Racing. Ciertodesdén por lo sistémico obliga a sus planteos a depender del talento individual y eso no seconsigue tan fácil. Por suerte, su equipo lo tiene en los pies del finísimo Pastore, y en Bolatti,Defederico, González y Toranzo. Los demás, acompañan.

A fines de 2008 casi que ni cancha tenían, el equipo se caía a pedazos y el gran objetivo eramantener la categoría. Por eso, el hoy presidente Babington pensó que Cappa le hacía una bromacuando, al firmar su contrato, le pidió un plus por salir campeón. “Me estás cargando,¿no?”, le preguntó, más divertido que ofendido. Ahora muere por pagar ese premio.

Magia. De la noche a la mañana y sin un centavo, el hombre del look retro se convirtió en lasensación del super profesionalizado torneo con sus chicos inexpertos, relleno de segunda mano, unarquero novato, un 9 ropero de noble madera, corazón y pases cortos. Insólito. Only inArgentina.

A Vélez lo impulsa su espíritu de pequeño burgués emprendedor, Lanús funciona como unacooperativa y Colón tiene detrás a una provincia próspera. ¿Huracán? Es puro instinto. La cosasalió bien porque sí, y durará lo que deba durar: a ninguno de sus hinchas lo desvela el rigor delmañana. Prefieren ser. Así nomás, a lo Heidegger, aquel alemán admirador de Beckenbauer y otroscompatriotas suyos no tan buenos.

Huracán es Susan Boyle, la desocupada fea, gorda y virgen, que asombró a millones de personascon su fantástica voz en el Britain’s got talent. Un patito feo al que, finalmente, no lepermitieron volverse cisne. No al menos en ese concurso televisivo que, oh sorpresa, prefirióconsagrar a un previsible grupo de bailarines universitarios. Mejor así. ¿Por qué arruinar unahistoria tan interesante con un final tan obvio? Ojalá Susan siga cantando, frente a Obama o en laducha. Ojalá Huracán sea campeón, aunque mi candidato sea Lanús. No importa. Si en el futuroalguien recuerda a este extraño Clausura 2009, citará la gesta de esta banda de estetas, terminencomo terminen. Brindo por ellos.

Hoy a la mañana jugarán su clásico, contra San Lorenzo. Un choque histórico, entrañable, supertanguero. Los unen el amor, el espanto... y muchos íconos del barrio que se ganaron el cielovistiendo ambas camisetas: Coco Rossi, Rendo, Doval o el Bambino Veira, hincha de uno y gloria delotro. Homero Manzi y Ringo Bonavena, nada menos, eran fanáticos de Huracán. De San Lorenzo sonViggo Mortensen, Pappo, James Cheek –aquel embajador yanqui que de verdad perdió la tortugade su hijo y le dejó servida a Maradona su más desopilante máxima– y también... ¡Jorge LuisBorges!

Sí muchachos; fue en los años 20 y así lo contó el maestro: “Cierta vez mis compañeros mepreguntaron qué cuadro me gustaba más y yo pensé que se referían a telas, o a óleos. Pero no: sereferían a un cuadro de fútbol. Les recordé que yo no sabía nada de eso y ellos me dijeron que, yaque estábamos en el barrio de Boedo, debía hacerme de San Lorenzo de Almagro. Eso hice, claro. Noquería ofenderlos”.

Marcelo Tinelli, más que de hincha, trabaja de dueño y todos en el club esperan que la tele nole quite energía, ganas ni rupias para rescatar a un barco que hace rato perdió el rumbo. El pobreSimeone deberá transpirar mucho sus Armani para llevarlo a buen puerto con tripulación nueva. Fueun semestre espantoso: invirtieron mucho y no consiguieron nada. Nada. Justo el lugar desde donderesurgió el despreciado rival que hoy amenaza con quedarse con todo. Horror.

Esta vez el favorito es el más débil. Pero en este tipo de partidos, se sabe, todo puede pasar.Como en Boca-Racing, el otro clásico, donde hoy el hegemónico club ideado por Macri resignará suprotagonismo frente al agridulce encanto del que pelea por salvarse.

Es así, compatriotas. En este exótico y amado país, al final, puede ganar cualquiera. ¡Hasta lossimpáticos e inimputables imitadores de “Gran Cuñado”!

O especialmente ellos.

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