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Teoría del caos

Llueve. Buenos Aires se inunda. Pero las nubes ahora serían verticales y no horizontales, y esto explicaría que Villa Ortúzar esté en el epicentro de una catástrofe, mientras en Almagro apenas llueve.

24-08-2026 | 07:28

Llueve. Buenos Aires se inunda. Pero las nubes ahora serían verticales y no horizontales, y estoexplicaría que Villa Ortúzar esté en el epicentro de una catástrofe, mientras en Almagro apenasllueve.

Llueve. Y supongo que es mi tema: la manera en la que el principio causal se presenta prepotentecomo la única manera de describir fenómenos. Es la única manera de la razón, sí; pero no la únicaen la que la realidad se manifiesta. Si es que se manifiesta. Y si es que es real.

Llueve. Y no en vano la teoría del caos (así mal llamada por sus lectores amateurs) naceprecisamente a partir de la meteorología, ciencia con causalidad compleja e impredecible. Ahora nosdicen que un cielomoto (skyquake) como el de Uruguay no se puede predecir, y que no se sabe qué loproduce. Lo mismo le pasaba a Edward Lorenz, que, tratando de predecir el clima con calculadorasviejísimas con problemas de decimales, dio sin querer con las claves del caos, que existió desdesiempre. El caos no supone desorden, sino un orden más complejo, en el que intervienen cálculositerativos (y no lineales) que suelen transformar un dato irrelevante (1 grado más en el agua delPacífico, un poco más de smog en Villa Ortúzar) en el desencadenante de una aguda reacción nolineal. Catástrofe: el puro efecto, que parece haber enterrado sus causas.

Llueve. Y la Ciudad se inunda. Claro, en “caos” se justifica todo el lío como mero“acto de Dios” (terminología legal en casos de seguros, si bien Dios tiene poco que vercon el asunto). Pero lo que me interesa mucho es que este orden complejo produce no sólo la lluviasino también las formas en las que la interpretaremos. Este diario, por ejemplo, tal vez desligandoa Macri de su parte de causa en el efecto, elige informar las causas geográficas muyextraordinarias. Página/12, en cambio, supone que nos inundamos porque la Ciudad está administradacomo el culo. Y ambas versiones son cuasi ciertas. Llueve política. La oportuna teoría del caospermite que las cosas (que viajan en todas direcciones) sean leídas sólo en una u otra dirección yacotadas a una versión reduccionista, para alimentar un sentido más afín a determinado interés. Senota mucho.

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