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Territorio acrílico

24-08-2026 | 18:38

Entré al pabellón de Argentina en Frankfurt y me abrumé instantáneamente. Supongo que en unsentido positivo. De los techos feriales colgaban muchas cosas, como pulcros exvotos laminados. Lasparedes laberínticas aparecían escritas por Sarmiento, por Walsh, por Cortázar. Un grupo de chicasse asomaba a una gigantografía acrílica con la silueta del país (territorio antártico incluido,Malvinas anexadas) y señalaban con jolgorio los paisajes proyectados al voleo.

En el desayuno se arremolinan los autores, los periodistas, las salchichas. Se comenta el Nobela Vargas Llosa. Hay tango hasta en las escaleras hacinadas. Los amigos de la Deutscher FußballBund, incluso, me piden que baile el tango al cerrar nuestra charla. Los eventos con autores sellenan de curiosos. Estudiantes argentinos radicados en Alemania hacen tesis y aprovechan parapreguntar miles de cosas básicas, como si se hubieran perdido diez años de historia y tuvieran queponerse al día.

Hägen-Dazs ofrece entre sus helados alemanes uno que se llama, sin vueltas, sin traducción,dulce de leche.

Aborté el paseo, en parte porque llegaba tarde a mi mesa y en parte porque me asaltó unainesperada congoja. Es un falible complejo de inferioridad que me persigue: toda la escena–incluidas las rubias señalando con admiración los destellos acrílicos de una patria tanlejana, de una ilusión de patria curada por quién sabe quién en un pabellón hecho de plástico ypalabras– me llevó a esconderme atrás de un liencillo impreso con un mate o con Facundo, ylagrimeé en silencio. No es esta feria, este cóctel de exotismo para un otro –me dije. Soyyo. Que estoy sensible. Seguro que es por muy otros motivos.

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