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The Viagra Blues

Pronto cumpliré sesenta y nueve. Buen número y mejor fuente de ideas para festejarlo. En el vuelo de una vida que ya parece disponerse al aterrizaje probé de todo, o casi todo.

The Viagra Blues
24-08-2026 | 12:23

Pronto cumpliré sesenta y nueve. Buen número y mejor fuente de ideas para festejarlo. En elvuelo de una vida que ya parece disponerse al aterrizaje probé de todo, o casi todo. Pero terminomis sesenta y ocho sin haber ingerido Viagra ni sentir curiosidad por sus famosos efectos. Haceunos años, alojado en un hotel de la cadena NH, conocí a una joven doctora argentina que estabaparticipando en un seminario de Diagnóstico por Imágenes organizado por fabricantes de chatarraelectrónica y química para encarecer los tratamientos y desviar la atención de los verdaderosproblemas de la salud pública. Cenamos discutiendo. Recordando el estudio del Dr. Canitrot sobre lairracional incorporación de alta tecnología médica en la Argentina, se lo expliqué, pero no pudeconvencerla. En cambio la convencí de dormir en mi habitación y no la pasamos nada mal. La nochesiguiente volvimos a cenar y ella me regaló uno de los cinco blisters con dos grageas amarillitasllamadas Cialis que le habían obsequiado los agentes de propaganda médica que merodeaban por sucursillo. Pasé un año o más llevando el blister en un bolsillo de mi mochila hasta que decreté quelas grageas habrían vencido y las tiré junto a tres Primes cuyo sobrecito de cartulina, ajado portanto ir y venir, parecía una señal de peligro. El peligro de reproducirse a esta edad está bienexpuesto en la nouvelle La humillación, de Philip Roth, que acaba de aparecer: ocurre que lascélulas que generan espermatozoos se reproducen cada dieciséis días, y con cada duplicación seincrementa proporcionalmente la presencia de cadenas de ADN rotas que nadie desearía para sushijos. Por eso, si yo fuese un magnate Fort, adoptaría o contrataría no sólo un vientre sinotambién el esperma de un varón más apto para reproducirse, pero como soy pobre este problema ni seme cruza por la mente. Lo que me vuelve a la mente es la certidumbre de que, así como calvicie,arrugas, carnes fláccidas, movimientos lentos y torpes y carácter de mierda en el varón –parano hablar de la decadencia de la mujer– son recursos de la especie que evitan laproliferación de un ADN peligroso para el éxito de su permanencia en el planeta. La disfuncióneréctil, que afortunadamente ataca a viejos y a jóvenes cuya vida no merece reproducirse, tendríaque ser para sus víctimas un tema de meditación, pero se ha convertido en un argumento de laindustria de consumo para que sigan tributando. Ante cualquier episodio de disfunción lo queconvendría hacer es pensar en vez de eludir la propia verdad tragando pastillas o prendiendo latele. Por otra parte, ¡hay tantas cosas que valen la pena y pueden hacerse sin andar penetrando enlos demás..!

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