La política parece haber entrado en la caricatura, la sospecha y la ficción de la casa de“Gran Cuñado”. Esta semana hubo por lo menos tres Néstor Kirchner: el auténtico, elGran Simulador y Freddy Villarreal, el actor que lo imita en el programa de Marcelo Tinelli. Veamoscómo se puede definir a cada uno:
1) El auténtico. Es el que gran parte de los argentinos empezamos a conocer y apadecer en su verdadera dimensión autoritaria después del triunfo de 2005 de Cristina Fernándezsobre los Duhalde. Kirchner leyó el resultado como un cheque en blanco, tiró a Roberto Lavagna porla ventana y comenzó a mostrarse tal cual es. Antes había fingido racionalidad estratégica. Supromesa central de campaña había sido “un país en serio” y para asegurarse la victoriano tuvo prejuicios ideológicos para pedir el respaldo de Eduardo Duhalde, ratificar a RobertoLavagna como ministro y hacerse acompañar en la fórmula por Daniel Scioli, tres dirigentes que hoyubica en posturas más conservadoras y a la derecha de su propio pensamiento.
De todos ellos, incluido Kirchner, el que tenía y tiene una ventaja comparativa histórica esLavagna, quien colaboró con todos los gobiernos democráticos desde Juan Domingo Perón hasta lafecha, menos con el de Carlos Menem.
Ese Néstor Kirchner cesarista, ejemplo de la mano dura para conducir el país, es el que perdiópor paliza el conflicto contra los pueblos del interior y los productores agropecuarios.
Ese Kirchner, el jueves en el Teatro Argentino de La Plata, denunció que la derecha neoliberaldestituyente quiere asaltar el poder y entrar por la puerta de atrás para darle una amnistía a losmilitares genocidas y para volver a la década del ’90 con una escala en 2001.
Así caracterizó a los rivales con los que competirá en las urnas dentro de 45 días.
2) El Gran Simulador. Sin escuchar a Los Plateros ni a Freddie Mercury, es el queacepta someterse al mandato de las encuestas que le piden a gritos que deje de gritar. Que baje eltono, que no ataque más a Julio Cobos porque de esa manera no hace otra cosa que beneficiarlo, yque se muestre manso y tranquilo.
Algunos de sus colaboradores intentaron darle estos consejos y en su momento fueron expulsadosde la cercanía del poder. Pero ahora, cuando el aumento de su imagen negativa es más que evidente,Kirchner aceptó las sugerencias y se dispuso a fingir. El problema es que es muy mal actor. Simulaque es una persona reflexiva y abierta a las críticas pero se nota que el corset le ajustademasiado. Algunos ministros hacen sus apuestas sobre cuánto aguantará el propio Kirchner a esepersonaje afable y comprensivo que besa chicos pobres en sus caminatas por el Conurbano. En sudiscurso de 51 minutos resultó patético el esfuerzo que hacía para bajar los decibeles y la voz lesalía casi como un susurro. Hizo presuntos chistes (“Voy a escribir un libro que se llame:Mis errores”) y sacó una vez mas su afán de mostrarse combativo y alardear de lo que nohizo.
Con lágrimas en los ojos y a poco de comenzar a hablar entre los cánticos que aseguraban que“Néstor va a volver/ con la Jotapé”, le agradeció a sus “pibes por habersoportado los ataques cobardes de cierta prensa” y a “la Presidenta Coraje, micompañera de toda la vida con la que estuvimos refugiados, perseguidos y a vecesencarcelados”. En los tiempos de la dictadura, los Kirchner supieron edificar una parte de sufortuna y no hay demasiados registros ni testimonios de la persecución personal que sufrieron. Paraser rigurosos con el lenguaje, hay que decir que Kirchner estuvo unas horas demorado y bien tratadosegún lo reveló el ex diputado Rafael Flores, quien lo acompañó en ese momento.
Hablar de sí mismo como “encarcelado” por el terrorismo de Estado es ofender lamemoria de los que realmente fueron asesinados y desaparecidos.
3) El de Tinelli. En su piel apareció un Kirchner travieso que jugaba con la bandapresidencial que en realidad era la de Racing. Y una amenaza velada a Marcelo Tinellli por algo querealmente ocurrió. “Criticame todo lo que quieras pero, ¿tenés todos los papeles en regla,no?”, le decía el muñeco de Kirchner al dueño de Ideas del Sur. No hace mucho tiempo, Tinellirecibió en sus oficinas de la calle Olleros esas famosas inspecciones integrales de los sabuesos dela AFIP que muchos empresarios (sobre todo de medios) han sufrido porque tienen más objetivosintimidatorios que recaudatorios.
Nadie estuvo ajeno a lo que se cocinaba en ShowMatch y que fue seguido por alrededor de 3millones de personas, sin contar el interior del país, donde también hizo furor. Aníbal Fernández,otro de los caricaturizados, en su carácter de ministro de Justicia confesó la preocupación delGobierno: “¿No podríamos dejarla a un costadito a la Presidenta? Lo digo por todos, inclusopor la producción de Tinelli. Total, hay políticos como para hacer dulce”. Fernández tambiénse había quejado por los “excesos” y hasta tuvo la audacia de hablar de que esasactuaciones “deberían regularse”. Fernández evidenció humor para reírse de su propiopersonaje y eso es valioso.
Pero también hay que decir que no se recuerda que haya propuesto alguna regulación parapreservar la investidura presidencial cuando el burlado era Fernando de la Rúa. Además, el propioNéstor Kirchner se prestó para actuar en un sketch en la intimidad de la Casa Rosada donde segastaba fuertemente al ex presidente radical. Siempre molesta más la paja en el ojo propio. Cobostiene altas responsabilidades también. Su personaje lo muestra más indeciso que De la Rúa, lo queobviamente no le gustó nada. Y Aníbal Fernández tampoco manifestó preocupación por eso.
En la realidad, la comedia de enredos se puede observar en todo lo que ocurre alrededor de lainvestigación del juez federal Federico Faggionatto Márquez que tiene como testigo al candidatoFrancisco de Narváez. Se nota la garra y la actitud combativa que el magistrado le pone para nodejar caer de los títulos de los diarios a De Narváez.
Se nota que su situación en el Consejo de la Magistratura es comprometida y que quiere hacerbuena letra con los comisarios políticos del organismo, que podrían terminar con su carrera en unsantiamén. Para ser justos, también hay que decir que De Narváez se muestra arisco, incómodo,declara por escrito y no termina de dejar claro quién y por qué hizo esas llamadas al “rey dela efedrina” desde un teléfono celular a su nombre. Como si la cancha no estuvierasuficientemente embarrada, Mario Segovia denunció que el juez le prometió beneficiarlo siinvolucraba al candidato de Unión-PRO. Y la frutilla fue la injerencia del ministro Fernández, quesalió a respaldar al juez y a decirle a De Narváez que no iba a poder zafar de ir a declarar.Demasiado confuso todo cuando faltan un mes y medio para estas elecciones tan trascendentes.
Francisco de Narváez también frecuentó la ficción. Se hizo invitar al programa de Jorge Rial delcanal de su propiedad para trabajar de simpático y saludar a Roberto Peña, el actor que lo parodiaen forma bastante light en la famosa casa tinelliana. La foto del apretón de manos entre elColorado y su imitador fue distribuida por su oficina de prensa. En lo estrictamente político, DeNarváez resolvió nominar a Felipe Solá y expulsarlo de la casa de la campaña. Va a ser difícil verjuntos a ambos en vivo y en directo, en spots publicitarios, en afiches y pintadas.
El oficialismo firma todo con la fórmula presidencial de 2003: “Kirchner-Scioli”. Esuna forma de metamensajear los viejos buenos tiempos. El peronismo disidente, en cambio, utilizarálas figuras de De Narváez y Mauricio Macri. Solá no se queda quieto. Descartó toda posibilidad dedar un portazo para no beneficiar a Kirchner, pero ya está reagrupando a su tropa para ofrecersecomo la pata bonaerense del acuerdo del peronismo del centro del país que tiene a Carlos Reutemanncomo candidato a presidente para 2011.
Después del reparto de porotos del 28 de junio, los ganadores de cada distrito se sentarán a lamesa de la Liga de los gobernadores, como anticipó el sanjuanino José Luis Gioja. Tal vez por eso,el lanzamiento de Néstor puso toda la carne en el asador, aunque esa parrilla sólo contó con dosgobernadores: Sergio Uribarri y el propio Scioli. Algo se está gestando. Se huele al respirar,decía la canción. En la intimidad, varios felipistas excluidos dicen: “El Colorado es peorque Kirchner. Su única ventaja es que –por ahora– su billetera es privada y la deNéstor es estatal. Pero no tiene una sola de las virtudes de la nueva política y tiene todos losdefectos de la vieja”. Básicamente se refieren a la inestable fugacidad de los acuerdospolíticos que firma De Narváez y a su notable inexperiencia política, que lo lleva a cometerdemasiados errores. Solá y Macri le ganaron de mano en las declaraciones públicas, pero De Narváezquería sumar a los dos íconos de la mano dura y el autoritarismo: Aldo Rico y Luis Patti. Encimacometió sincericidio cuando dijo que “hubiera sido mejor un tercer gobierno de Menem que elde Kirchner”. Se la dejó picando frente al arco para que el presidente del PJ dijera:“A confesión de partes, relevo de pruebas”.
Esa opinión genuina de De Narváez tampoco cayó bien en las huestes del macrismo y mucho menos enlos oídos de Gabriela Michetti, que –hasta ahora– no apareció en ninguna foto con el exdueño de Casa Tía.
Felipe Solá aceptó con ironía y por radio que “siempre es bueno que hablen de uno, inclusobien”, cuando le preguntaron si se sentía cómodo con el imitador que lo hace más petiso de loque es. Pero ni Elisa Carrió se privó de hablar de su “doble” en la gran casa que no esrosada. En el cierre de su discurso de presentación del Acuerdo Cívico y Social en el teatro GranRex dijo: “Mi personaje dice en lo de Tinelli que yo tengo en el cielo a San Pedro de punteropolítico”. Guiñó un ojo a la platea y como en el judo utilizó la fuerza del oponente paramultiplicar la suya: “Es verdad, tenemos a San Pedro de nuestro lado, al intendente de SanPedro (Mario Barbieri va tercero en la lista de Buenos Aires), y también desde el cielo tenemos aRaúl Alfonsín y a Alfredo Bravo”.
La ficción y la caricatura entraron de lleno en la política. Hasta hay un debate entreconsultores, asesores de prensa e imagen, oyentes de radio y militantes sobre cuál es el tipo depresión que el Gobierno ejerció en la votación del programa de Tinelli. Es inimaginable que unpanorama político tenga que analizar las tendencias sobre un programa humorístico. Pero ésta es“La Casa del Gran Argentino”. O “ArgentinaMatch”.
Los que defienden los colores del kirchnerismo dicen que hay que utilizar todos los métodos parasacar cuanto antes de la casa a Martín Bossi, el actor que parodia a Cristina Fernández. Dicen quesu imagen y su autoridad se deterioran demasiado y apelan a todos los mecanismos. A la declaraciónpública como hizo Aníbal Fernández, a la presión privada como han hecho algunos funcionarios, y ala militancia para que llame por teléfono y vote para que Cristina sea la primera en irse de eseinfierno mediático burlón. Algunos, con más servicios que inteligencia, utilizan otros métodos máspesados. Desde una computadora que preparada para hacer miles de llamados en forma automática las24 horas hasta fomentar la antinomia ideológica de considerar a Tinelli un “ariete del GrupoClarín”. Son los que mandaron a los más fanáticos y menos reflexivos a pintar de madrugadacon aerosol negro varias oficinas de avisos del diario o, peor aún, a provocar y amenazar a loscronistas que cubren los actos de campaña.
No sabemos qué diría Max Weber al respecto, pero no hay que ser sociólogo para darse cuenta deque hay un sector importante de la clase media que ya no soporta nada que venga de los Kirchner ytambién llama para votar que Cristina se vaya de la casa.
Su fantasía destituyente les hace pensar que si ella sale primero será como una suerte demensaje de que quieren que también salga de la Casa Rosada.
Ridiculeces de televidentes y torpezas irracionales. Presuntamente, todos votaron para nominar aCristina. Los oficialistas y los opositores. Tinelli facturó a dos manos. Hay un infantilismopenoso al que muchos han reducido a la política argentina que lleva a mezclar peligrosamente laficción con la realidad. O un juego televisivo con la sagrada misión de gobernar para transfomar larealidad injusta.
Unos se atrincheran en el discado popular y prolongado y otros quieren ver el mito de Evita enNacha platinada y capitana. Ella volvió de la Polinesia y fue millones de votos telefónicos. Nachade Noche también está en la casa pero todavía nadie la nominó. La política da sorpresas.
A veces da risa y otras, se ríe de nosotros.





