El nacimiento de Internet, más o menos como hoy se la conoce, cumple en marzo de 2009 suvigésimo aniversario. Aunque sus orígenes se remontan a fines de los 60, cuentan que dos décadasatrás (1989), el físico británico Tim Berners-Lee presentó a su jefe en el CERN (LaboratorioEuropeo de Física de Partículas, Ginebra) un documento titulado “Gestión de información: unapropuesta”, mediante el que desarrollaba las primeras nociones de lo que luego sería latriple “w” (Red Global Mundial, World Wide Web, o simplemente la Web). Mark Sendallanotó en el margen superior del trabajo: “… vago, aunque emocionante”. Por esasparadojas por las que a veces el arte imita a la vida, Tim Berners-Lee trató años más tarde decomprar un regalo de Navidad en un sitio en la Red que parecía honesto, para terminar estafado ydescubriendo que la compañía era totalmente falsa. “Hay muchas cosas buenas en la Red–comentó– … pero también hay cosas desagradables.” ¿Cómo sería el mundo siSendall hubiese escrito: “Vago e inútil”? ¿Cómo será debido a que no lo hizo? Tiemposdifíciles por una razón más, como si faltaran.
En la “sociedad de la información”, hombre y técnica se fusionan íntimamente. Lasfalanges de la teleinformática y de las modernas ciencias de la vida ambicionan lo mismo: ladigitalización universal. Cuando en 1486 Giovanni Pico della Mirandola incurrió en la herejía declavar en los portones de Roma su Oratio de Hominis Dignitate, reveló que la naturaleza del hombrecontenía todos los elementos capaces de convertirlo en arquitecto de su propio destino.Inquietantemente, la especialista en comunicación Paula Sibilia escribe que de esta manera inauguróuna era “… que hoy quizás esté llegando a su fin: la del Hombre”. Los mecanismosde la selección natural darwiniana están siendo transferidos a manos del ser humano, lo que haceque el horizonte evolutivo deba enfrentarse con decisiones éticas y políticas. ¿En qué nos estamosconvirtiendo, en qué podríamos llegar a convertirnos? Las respuestas nos arrastran, como en untiempo borrascoso, a las puertas de la filosofía, de la ética y de la política. A partir del sigloXVI, el reloj doméstico obligó a una serie de operaciones de adaptación a los organismos humanos.Lo propio acontecerá a partir de ahora, momento en el que un “bebé de diseño”,seleccionado genéticamente, puede donar sangre de su cordón umbilical para curar a su hermanoaquejado de una grave anemia (beta talasemia mayor). Antes de esta intervención, fue necesariosometerlo a un tratamiento de quimioterapia muy agresivo para vaciar su médula ósea y poderintroducir en ella las células sanas del recién nacido. Técnicas para ajustar cuerpos ysubjetividades.
Las consecuencias en el desarrollo cognitivo de las generaciones que están creciendo en laera digital son motivo de estudio por parte de los científicos. El investigador británico DaveNicholas subraya el cambio en los hábitos de lectura que propone Internet, donde “… seojea todo de manera superficial”, a lo que debe añadirse mientras que se intercambiamensajes, se escucha música y se intercalan otras tareas. Maryanne Wolf, neurocientífica, añade queel cerebro ha tenido que adaptarse biológicamente para leer, ya que el ser humano está hecho para“… hablar, para ver, oler”. Tanto es así que los grados de fluidez en la lecturason utilizados para medir el desarrollo neuronal. En consecuencia, a medida que se modifican lasformas de alfabetización, cambia el cerebro, y eso es lo que está pasando merced a Internet, comoantes pasó con los organismos humanos a causa del reloj. La implacable determinación mecánica delpaso del tiempo pareciera ser un rasgo incorporado por la especie humana. En consecuencia, eshabitual pensar en el desarrollo de la Web en términos de ciclos de diez años. La primera década, oWeb 1.0, se invirtió en el desarrollo de una plataforma básica para soportar enormes cantidades deinformación y hacerlas accesibles en términos globales. Casi al final de la Web 2.0, los añosfueron mostrando cada vez más facilidades de interfaz (conexión e interacción entre hardware,software y el usuario para agilizar la “conversación”) y mayores posibilidades deconectividad. Bajo el portal de la tercera década, el desafío es hacer a la Web 3.0 mucho másinteligente y elegante.
La electrónica cambia el dinero, que desde las tres dimensiones de la sal (que servía comomedio de pago, de donde deriva “salario”), pasando por las dos del billete, terminatransformado en un intangible impulso electromagnético. Permuta el concepto de propiedad por el deacceso: como todo se vuelve obsoleto, la propiedad es lerda, y aparece el leasing como modo deestar actualizado. Los melindrosos intereses del mercado imponen modelos subjetivos efímeros ydesechables, lo que favorece el tránsito desde la identidad definida hacia la personalidadprêt-à-porter (Suely Rolnik). Las autoridades sanitarias estadounidenses han liberado un chipsubcutáneo del tamaño de un grano de arroz y aplicable con una jeringa, un modelo de hibridaciónque proporciona datos sobre el paciente y facilita el acceso a su historia clínica; un matiz alconcepto de libertad. La lógica del endeudamiento alumbra el contrasentido de que el hecho de noacceder al crédito pueda ser hoy un índice de pobreza. Como ha señalado inimitablemente PaulaSibilia: “… en una economía en la cual los cambios son la única constante, verbos comotener, guardar y acumular perderían buena parte de sus antiguos sentidos”. Malestares delcuerpo y del lenguaje.
La Web veinteañera se adentra en la espesura del desafío de ser brillante. Mientras lucha porestar cada vez más blindada frente a irrupciones no consentidas, sueña con permitir a la esposa queestá en el primer piso saber que quien camina en el hall de la planta baja no es un ladrón sino suesposo. Pongamos un caso y démosle un nombre: “Palmira”, en homenaje a aquella creaciónde Abel Santa Cruz que gritaba: “¡… me hirve la cabeza!” cuando algo no le salía.Nuestra “Palmira” no tiene muchas luces, aunque sabe enviar correos electrónicos. LaWeb 3.0 será apta para conectar cada aspecto de su vida digital: mientras teclea trabajosamente suaporte a un foro digital, irán apareciendo para estimular su imaginación sitios, libros,documentos, fotos y videos que podrán dotar al sentido de lo que escribe de mayor profundidad ycontenido.
Nova Spivack, un catequizador de la nueva fase de la Web, la ha bautizado “la redsemántica”. Trabaja para hacer que “comprenda” las infinitas piezas deinformación que conecta. Si hoy nos parece una maravilla que un portal nos informe que a la genteque le gusta Larry King también suelen gustarle otros artistas cuyos nombres nos ofrecen, ¿qué nosparecerá una Red trabajando como un cerebro?
Como dijo el bautismal Tim Berners-Lee, en la Red hay cosas buenas y hay cosas desagradables.Por eso es que siempre, antes del chapuzón, es aconsejable pensar si lo que brilla es agua o losazulejos del fondo de la pileta vacía.
*Ex canciller.





