•la cumbre del G-20

Tiene razón Cristina

El G-20 ha sesionado en Londres y sus integrantes han concluido que deben triplicarse los aportes al FMI, para redoblar sus actividades. Precisamente el FMI, que según economistas de la talla de Anna Schwartz, Melvyn Krauss, Doug Bandow, James Bovard y Gerald O’Driscoll, es responsable de buena parte de los desaguisados financieros que se han venido acumulando.

Tiene razón Cristina
22-08-2026 | 09:20

El G-20 ha sesionado en Londres y sus integrantes han concluido que deben triplicarse losaportes al FMI, para redoblar sus actividades. Precisamente el FMI, que según economistas de latalla de Anna Schwartz, Melvyn Krauss, Doug Bandow, James Bovard y Gerald O’Driscoll, esresponsable de buena parte de los desaguisados financieros que se han venido acumulando.

Salvo las advertencias de Angela Merkel, los gobiernos del G-20 siguen avalando“salvatajes” a empresas y bancos con poder de lobby en detrimento de los contribuyentesque se deben hacer cargo de los platos rotos: no participaron de la fiesta pero deben pagar lascuentas. A través de operaciones en el mercado abierto, la banca central adquiere títulos de ladeuda vía emisión monetaria. Esta monetización de la deuda se traducirá en inflación que recaerásobre la comunidad.

A corto plazo es posible disimular la crisis y colocar la basura bajo la alfombra pero laconsiguiente trasferencia coactiva de ingresos creará graves problemas en las actividades y en elempleo a los que les arrancan recursos ya que éstos no vienen del aire.

En vista de que algunos de los que les sacan recursos para los salvatajes tienen depósitos eintereses en bancos y actividades financieras y comerciales, quienes se encuentran en dificultades,a través de la convocatoria de acreedores o sus equivalentes, se facilita que los clientes ydepositantes decidan si los ayudan con sus propios patrimonios o si los dejan caer. Lo fértil delsistema abierto y competitivo estriba en que quienes dan en la tecla con las preferencias de losdemás incrementan sus ganancias y quienes yerran incurren en quebrantos, pero no es razonable nimoral que se socialicen las pérdidas.

En lugar de reformar el sistema bancario de reserva fraccional manipulado por la“autoridad monetaria”, que hace que todo el sistema navegue en la cuerda floja no biense modifica la demanda de dinero, los gobiernos del G-20 otorgan préstamos, redescuentos y comprasde acciones preferidas de muchos bancos.

La burbuja inmobiliaria debería haber dejado enseñanzas sobre las empecinadas directivasgubernamentales de que Fannie Mae y Freddie Mac reiteradamente otorgaran financiaciones sin lassuficientes garantías que aparecían con tasas negativas después de la inflación con lo que elpedido por hipotecas se elevó exponencialmente y consecuentemente los precios aumentaronartificialmente hasta que el sistema sucumbió. Recordemos que el otrora baluarte del mundo librecuenta con la tasa más alta de los últimos 80 años en la relación gasto público-producto brutointerno, su déficit revela un desorden pavoroso en las cuentas nacionales, el endeudamiento estatalrepresenta el 75% del PBI, el presupuesto federal de 2017 pone de manifiesto que todos losgravámenes no alcanzan siquiera a pagar la seguridad social y se promulgan 75 mil páginas anualesde regulaciones absurdas. Es tragicómico que los partidarios de la banca central y el fine tuningde los tecnócratas sostengan que aquella institución es “para mantener estable el valor de ladivisa” cuando en Estados Unidos un dólar de 1913 equivale a cuatro centavos de hoy. Sólodurante los 18 años de Greenspan al frente de la Reserva Federal, según el índice oficial, losprecios al consumidor aumentaron un 74%. Sin duda que las medidas de Obama en relación alGuantánamo y políticas vinculadas al debido proceso son aleccionadoras y muy higiénicas. Pero envez de despegarse de la bochornosa gestión de Bush, por ahora se encamina en su política económicapor más de lo mismo.

Tiene mucha razón Cristina de Kirchner cuando sostiene que el G-20 ha significado un espaldarazoa sus ideas y una condena al liberalismo. Retengamos esto para que en la próxima crisis no se digaque es el resultado del capitalismo.


*Doctor en Economía.

También en Perfil