Tienes un e-mail

Se me hace difícil imaginar la escena: ¿Macri solo en su despacho dictando a su secretaria el e-mail? ¿Es esa la tan mentada “soledad del poder”? ¿Los niños ricos que tienen tristeza?

Tienes un e-mail
23-08-2026 | 23:08

Se me hace difícil imaginar la escena: ¿Macri solo en su despacho dictando a su secretaria ele-mail? ¿Es esa la tan mentada “soledad del poder”? ¿Los niños ricos que tienentristeza? Lo cierto es que este mismo diario informó sobre el asunto bajo el título de “Lasecretaria de Macri dejó mal parado al jefe porteño: ‘Me dictó el e-mail’”. Lahistoria es bastante conocida, pero nunca está demás refrescarla un poco. En declaración frente aljuez Oyarbide, Ana Moschini, secretaria de Mauricio Macri, admitió que fue el propio Macri quien ledictó el comunicado de prensa enviado a su cuñado para despegarse del affaire de las escuchas. Enefecto, el cuñado –un parapsicólogo de apellido Leonardo– recibió un e-mail coninstrucciones para desvincular a su pariente político de la cuestión, escrito en primera persona;es decir, como si fuera el propio Leonardo el que declaraba lo siguiente: “Por medio de lapresente quiero dejar en claro que nunca he vinculado al señor jefe de Gobierno Mauricio Macri enpresuntas acciones de espionaje contra mi persona. (El) nunca estuvo involucrado en accionestendientes a vulnerar mi intimidad”. La mentirilla tuvo patas cortas, y el asuntolamentablemente no prosperó. Digo lamentablemente porque de haber continuado la farsa, se hubierainstalado la pregunta por averiguar cómo Leonardo sabía efectivamente que su cuñado no estabainvolucrado en acciones ilegales; cómo lo sabía sin tener una sola prueba material, preguntacrucial para hacerle a un parapsicólogo. Pero no. Tristemente en este caso, como en casi todos, larealidad no supera a la ficción.
¿Qué enseñanza deberíamos extraer de este vaudeville, que en todo recuerda al viejo CostaPobre de Olmedo, sólo que en clave PRO? Quizás podamos reparar en el soporte de esta trama, elmedio por el que se escribe cierta sintaxis, el trayecto enviado: el e-mail. La decisión del juezOyarbide (seguramente sin saberlo, seguramente pese a él) coloca al e-mail en la desembocadura deuna de las grandes tradiciones modernas: el género epistolar. Es casi un lugar común decir que ele-mail arrasó con la escritura en papel. Las cartas se escribían con esmero, paciencia, pasión yestilo. A la inversa, el e-mail vive en la emergencia, en la escritura deshilachada, en la falta deatención. No me imagino qué interés puede tener un libro que compile intercambios de e-mails, encambio tengo en mi biblioteca decenas de epistolarios. Pero ahora el juez viene a cambiar estedato, y adopta al e-mail dictado por Macri como una auténtica pieza literaria, como una verdaderapièce à conviction. Como tantas otras veces, la correspondencia vuelve a estar en el centro de latensión entre escritura y política, entre justicia y sentido común.
¿Acaso quién no recuerda las cartas de Flaubert y Baudelaire durante el juicio, en 1857, porMadame Bovary y Las flores del mal? Acusados por “ofensas a la moral pública”, llevadosal estrado por el mismo fiscal –Monsieur Pinard–, con veredictos bien distintos(Flaubert absuelto, Baudelaire, condenado), la correspondencia de ambos escritores (pero enespecial la de Flaubert) está a la altura, casi, de sus propios libros. Siempre me generaparticular emoción la carta en la que Flaubert le escribe a Baudelaire, indignado al enterarse deque el poeta era llevado a juicio (sin sospechar que pronto le tocaría a él mismo): “Acabo desaber que ha sido acusado a costa de su libro […]¿Por qué? ¿Contra qué ha atentado Ud.?[…] Esto es algo nuevo: ¡acusar a un libro de versos!”. O también, esta otra deFlaubert a Maupassant, donde casi veinticinco años después recuerda el episodio del juicio:“Es inútil que cambien los gobiernos, ¡monarquía, imperio o república, poco importa! Laestética oficial no cambia”.

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