| Cobos con Redrado, pierde. Afiches ultra K asocian al vicepresidente con el presidente delBCRA para desprestigiarlos. Juntos suman menos que separados. |
Por primera vez, Cobos sintió que su imagen positiva corría riesgos de comenzar a derrumbarse.Fue como en el sexo: aquello que en una proporción excita en otra mayor produce asco.
Cobos interviniendo en el conflicto Redrado-Cristina y protegiendo a Redrado de la Presidentaresultaba pornográfico. En lugar de ser un acto de valentía, como fue su voto no positivo de la125, esta vez lucía como un aprovechador de la debilidad de su compañera de fórmula. En la crisisdel campo su voto no positivo ayudó a que se resolviera el problema, en el conflicto del BancoCentral su intervención no hacía más que contribuir a que el problema no se resolviera.
Rápidamente, Morales, Aguad y Alfonsín comprendieron que el panradicalismo tenía más para perderque para ganar frente a la sociedad si un partido que cada vez que fue gobierno se quejó de nohaber recibido del peronismo una oposición responsable ahora se comportaba como lo que siemprehabía criticado. Y aun con todo el descrédito de la Presidenta, Redrado no resultabaideológicamente el aliado ideal para encarnar un conflicto de poderes.
Todo lucía oportunista entre ellos: cuando Cobos regresó de sus vacaciones dispuesto aautoconvocar al Congreso en contra del oficialismo, Carrió para llevar la contra recomendaba“encontrar un mecanismo consensuado con el oficialismo para no llevar esto a un conflictogeneralizado de poderes”. Y cuando Cobos se volvió a Mendoza vencido sin reabrir el Congreso,Carrió arremetió contra “mis amigos radicales” (Morales y Aguad, Sanz y Alfonsín), aquienes acusó de “una negociación secreta con el kirchnerismo para regalarle al Gobierno laremoción de Redrado sin pasar por los mecanismos que obliga la ley”.
Cobos no sólo debe esquivar las críticas de Carrió y últimamente las de Macri, quien se sumó alkirchnerismo al exigirle públicamente que elija entre la candidatura del panradicalismo para 2011 yla vicepresidencia, sino los dardos cada vez más envenenados del oficialismo. Enojados como nunca,amenazaron a Cobos con hacerle juicio político si autoconvocaba al Congreso (ver página 6). Y peoraún sería si convocara sesiones extraordinarias cuando ocupe la presidencia la última semana deenero durante el viaje a China de Cristina, aunque se anticipó a anunciar que descarta hacerlo.
Cobos, flor de Irupé. El vicepresidente es un hombre parado sobre dos camalotes,el del oficialismo en su condición de vicepresidente, y el de la oposición como principal candidatodel panradicalismo. La corriente inevitablemente empuja a los dos camalotes hacia la separación y,por más que estire las piernas, Cobos tendrá que pasarse a uno solo de los dos. Su ideal seríaseguir sobre ambos camalotes hasta 2011 pero cuando se acerquen las elecciones internas tendrá quesaltar. Cuando Cristina lo acusó de querer ser presidente antes de 2011 y Cobos respondió“nos iremos juntos en 2011”, fue un acto fallido de su deseo más que una posibilidadreal.
La leyenda guaraní sobre la flor de Irupé cuenta que es blanca como la pureza y roja como lasangre, porque así eran Morotí y Pitá: ella, la joven más hermosa de la tribu, y él, el guerreromás fuerte y valiente. El se sometía a los deseos de ella, quien lo amaba pero, coqueta ycaprichosa, le gustaba ostentar ser dueña de la voluntad del guerrero.
El gran espíritu de las aguas, Ñandé Yará, indignado por la vanidad de la joven, decidiócastigarla el día que ella se quitó la pulsera de su brazo y la arrojó al río nada más que para queel guerrero la recuperara. El guerrero, gran nadador, hubiera cumplido el capricho de su amada ensegundos si no hubiera sido porque el embrujo de Ñandé Yará lo retuvo para siempre en el fondo delrío. Ella, desesperada y culposa, se arrojó al agua y también quedó atrapada en las corrientesprofundas. Luego, desde el lugar donde ambos se hundieron subió a la superficie una flor acuáticaque puede llegar a medir dos metros de diámetro, tan grande que las aves y algunos mamíferos puedenpararse sobre ella sin hundirse en el agua. Según la leyenda, “los pétalos del centro eran deun blanco deslumbrante, como la pureza de Morotí, y los envolvían amorosamente unos pétalos rojos,como el corazón del valiente Pitá”.
Blanco y rojo son también los colores de la Unión Cívica Radical. Claro que eso no le garantizaa Cobos abusar del equilibrio que realiza entre sus dos camalotes, el kirchnerista y el opositor,sin que el gran espíritu de la opinión pública, como otro Ñandé Yará, se cobre su venganzahundiendo su imagen positiva.






