•crece anibal y le apuntan a alberto

Toda la culpa es de Fernández

El ex jefe de Gabinete pasó a ser el “traidor” preferido de los K en las últimas semanas. El actual encabeza la campaña contra los emigrados.

Toda la culpa es de Fernández
24-08-2026 | 11:31

Luz de alerta: la multiplicación de insultos, ataques y amenazas dejaron de ser repugnantesinstrumentos coercitivos y se han convertido en peligrosas turbulencias institucionales. Paramuestra, algunos botones:

1) El oficialismo, en su actitud destituyente, intenta hacerle juicio político aJulio Cobos después de que la mismísima Presidenta lo descalificara como el crupier de un casinoque no respeta la Constitución. En su momento, suspendió su visita oficial a China con la excusainfantil de que era riesgoso dejar el Gobierno en manos de su vice. Esta semana, Cristina pidiódisculpas a Hu Jintao y reparó semejante despropósito.

2) Como parte del mismo objetivo, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, acusó aCobos de ser el jefe de una banda que publicó una solicitada fascista y pronosticó que ni Dios leva a sacar la mochila de traidor que llevará de por vida.

3) En respuesta a estas declaraciones, los senadores radicales propusieron que elParlamento remueva de su cargo a Aníbal Fernández, con una moción de censura que está prevista enla Constitución.

4) El senador Ernesto Sanz, presidente de la UCR, fue un poco más allá y por radiodijo que la Presidenta “es la ejecutora número uno de un programa sistemático, permanente yhabitual para devaluar, desacreditar y desprestigiar la figura de Cobos, al que han convertido enel puchinbol del Gobierno. Quieren librarse de él porque ahora no pueden manejar al Congreso avoluntad como hicieron en los últimos años”.

5) A 27 años de recuperada la democracia, una senadora kirchnerista hasta loshuesos como Adriana Bortolozzi, atornillada a su banca para dar quórum en contra de la decisión desu bloque, dijo que tenía miedo.

Traidor. Miedo. Dos palabras que están teniendo demasiado protagonismo, pese a que soninservibles para construir una democracia más plural e igualitaria. El temor a la agresión es elprincipal motivo de autocensura y falta de participación. ¿Qué provocó el susto de Bortolozzi? ¿Serenviada a la siberia a la que Néstor Kirchner acostumbra mandar a los que tienen la osadía demanifestar la mínima disidencia? Llamados telefónicos y pintadas cobardes la acusaron de ser“traidora a Formosa”.

Se expande el miedo porque acusar al otro de traidor es el paso previo a la violencia física.¿Qué otra cosa se puede hacer con quien se pasa al bando del enemigo golpista y traiciona la ideade patria que el Gobierno tiene de sí mismo? He ahí la luz de alerta. En la mentalidad del fanáticono hay espacio para los matices, sólo amigos o enemigos. Néstor Kirchner suele llamar“tibios” a muchos políticos y periodistas que no terminan de alinearse converticalismo, subordinación y valor. Esa rigidez fundamentalista, más castrense que política, llevaa que figuras respetadas del progresismo y los derechos humanos sean agraviadas por “hacerleel juego a la derecha gorila” al no estar en la trinchera del kirchnerismo. La diputadaVictoria Donda (hija de desaparecidos y nacida en cautiverio) lo sufrió en carne propia en lamovilización del 24 de marzo. Desde las columnas oficialistas, un fascista de izquierda le dijo quesi sus padres se levantaran de la tumba le reprocharían su actual posición crítica hacia elGobierno. Testigos cuentan que tuvieron que parar a Jorge Ceballos, su compañero del MovimientoLibres del Sur, que se quería comer crudo al agresor.

La ofensiva del kirchnerismo no tiene estómago ideológico para recuperar terreno y mejorar susperspectivas electorales. Es capaz de ofrecer todos sus recursos para intentar seducir al diputadoEduardo Macaluse, por un lado, y por el otro, apelar a la vieja metodología siniestra de RaúlOthacehé en Merlo para perseguir al concejal Horacio Cepeda.
El pragmatismo de sumar de todos lados y buscar chivos expiatorios volvió a colocar en elparedón de fusilamiento pingüino a Alberto Fernández, que encabeza el ranking de los traidores,junto a Julio Cobos. Néstor y Cristina fueron instalando de a poco la idea de que ellos son losdueños de todos los aciertos, los padres de las victorias y que Alberto es el responsable de todoslos errores. Ya lo señalaron en dos peleas clave: con Clarín y con el campo, por la 125. Pero ahoraplanifican tirarle el fardo en otro caso mucho más grave porque lo puede obligar a recorrer losTribunales: el rol de Héctor Capaccioli, Sebastián Gramajo y Hernán Diez como recaudadores de lacampaña de Cristina Fernández de Kirchner y su relación con la mafia y el Yabrán de losmedicamentos. Estos tres dirigentes serán llamados a declaración indagatoria en una causa sembradade escuchas telefónicas muy reveladoras, sobre un sistema donde se mezclan los dineros negros de lapolítica, el lavado, el narcotráfico, los medicamentos adulterados y hasta un triple crimen.

En la cima del Frente para la Victoria preparan papeles para argumentar que Alberto Fernández nopodía estar ajeno a la forma de recibir los aportes de campaña que tenían sus hombres y que esemecanismo ya se venía aplicando para recolectar fondos, incluso durante la campaña de EduadoDuhalde de la que Alberto fue tesorero. ¿Llegarán a tanto? ¿Seguirá Aníbal Fernández prendiendo elventilador contra su ex amigo Alberto, al que acusó de haber comprado terrenos a precio vil en ElCalafate como hicieron los Kirchner? Sería muy delicado y peligroso para ambos y para el matrimoniopresidencial. Sería una especie de Guerra de los Roses, la película que dirigió Danny DeVito, dondetodos quedan fuera de combate y el contexto, destruido. Muy lejos no están. Su vieja amiga Cristinano le dirije la palabra a Alberto. Sobre el gigantesco costo político que el Gobierno pagó en supelea contra los productores agropecuarios, Guillermo Moreno no tiene dudas: “Ahora me doycuenta de quién se mandó la cagada: Alberto”. En la TV, mientras Julio Piumatto arremetíacomo un cruzado contra Clarín y lo acusaba de todos los males, le pregunté por qué hace apenas unpar de años eran íntimos amigos del Gobierno. La propia Presidenta confesó que nadie cenó tanto enOlivos con ellos como Héctor Magnetto. ¿Qué respondió Piumatto? La culpa fue de Alberto. Como siNéstor y Cristina fueran dos corderitos patagónicos llevados de la nariz por el ex jefe deGabinete. El propio Kirchner dijo en su momento, con una vaga autocrítica, que él no se habíaatrevido a dar la pelea con Clarín como sí se animó Cristina porque Alberto siempre decía que noera el momento adecuado.

Cobos, Alberto Fernández, la senadora Bortolozzi, la diputada Donda o el concejal Cepedasimpatizan o simpatizaron con el proyecto original propuesto por los Kirchner. El Gobierno ahora nolos puede acusar ni tratar como enemigos. Salvo que apueste a la irracionalidad del aislamientototal y la tolerancia cero.

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