Son los grises para algunos psiquiatras, y los borderlines para el común de la gente. Se trata,en realidad, de personas que afrontan problemas de salud mental y están compensados y estables,pero que por causas sociales o sanitarias todavía no pueden reinsertarse en la sociedad. Es eldrama de cientos de argentinos, que aún recuperados de sus trastornos de esquizofrenia, psicosis obipolaridad, no encuentran una alternativa en el sistema de salud para volver a sus vidasnormales.
Muchos, aun sanos y con posibilidades de trabajar y vivir por sí solos, siguen por estas horasencerrados en alguno de los neuropsiquiátricos públicos, mientras que en el interior son derivadosa otras provincias por falta de camas o centros especializados. El tema preocupa a la Justicia, apsiquiatras y a sanitaristas, quienes en diálogo con PERFIL recomendaron la apertura de casas demedio camino.
El encierro de personas sanas fue confirmado a este diario por el titular de la Asesoría Tutelar1 de la Ciudad, Gustavo Moreno, quien tras una investigación próxima a ser difundida aseguró que216 personas están internadas en forma indebida en los hospitales Borda, Moyano, Tobar García yAlvear, los cuatro de la órbita porteña. La asesoría suma cuatro amparos judiciales para“liberarlos” y favorecer su reinserción, pero especialistas aseguran que hay una“escasez total” de casas para enfermos compensados.
“Están en condiciones de salir unos 80 hombres internados en el Borda, 126 mujeres en elMoyano, y diez niños en el Tobar García y en el Alvear. La cifra ha venido bajando –en 2005eran más de 500–, pero queda claro que la salud mental no es una prioridad política”,denunció Moreno a PERFIL.
Diego Friedman, médico del Tobar García, como sus colegas del Borda y del Alvear, recomendó loshogares intermedios: “Las casas de medio camino aceleran la reinserción, las personas sinrecursos podrían ir a casas de convivencia subsidiadas por el Estado, porque es una cuestiónsocial”.
Los hogares de rehabilitación se encuentran en los planes del macrismo como opción paradescomprimir los hospitales, “en cuyos pasillos es posible encontrar gente que está internadadesde hace 30 o 40 años”, dice Moreno. Los artículos 14 y 15 de la Ley de Salud Mental prevénsu apertura, aunque fueron los privados quienes tomaron la iniciativa.
El hostal La Casa es una de ellas. Su directora, Patricia Dota, explicó a PERFIL que alojan“pacientes compensados”, que no pueden estar solos, pero no requieren una internación.“Es como una casa de familia, con asistencia permanente”.
El inconveniente, según Dota, es que las obras sociales y prepagas “no tienen el servicioarancelado” y sólo cubren el servicio cuando se inicia un “juicio porincapacidad”. Esto, según los especialistas, suele traer más inconvenientes que beneficiospara los pacientes, “ya que les costará aún más conseguir un empleo”.
Desde el Centro Aranguren, una de las casas de medio camino más antiguas, la doctora MónicaFernández Bruno asegura que en los últimos años “se nota una mayor apertura por parte de lasobras sociales”.
En efecto, una de las prepagas con más afiliados, que solicitó reserva, aseguró a PERFIL queutiliza las casas, ya que es “más costosa una internación permanente que una recuperación enestos hogares”. La estadía promedio varía entre 3 y 18 meses, y el precio es de entre 4 mil y8 mil pesos por mes.
El inconveniente, dicen en la prepaga, es que “no hay lugar, los centros de este tipo secuentan con una mano”. La codirectora de La Casa, Virginia Martínez, lo confirma: “Nohay camas disponibles en Capital y lo mismo pasa en otras ciudades”. Todos coinciden en quees el Estado quien debe promoverlos (ver recuadro).
Además de padecer de esquizofrenia, trastornos de personalidad, abuso de sustancias,bipolaridad, psicosis o depresión, los casos grises deben afrontar algo aún más angustiante: elestigma social. Según Fernández Bruno, “pueden estar en talleres protegidos, pero cuandosalen son muy pocas las empresas que los toman, les tienen miedo”.
“No sólo los gobiernos los excluyen –añade Moreno– ni siquiera para lasociedad son una prioridad, es que la locura parece que no se puede ver... y los locos novotan”.




