•la muerte de nestor fortalecio a CFK

Todo el poder a Cristina

Hoy la Presidenta tiene todo a su favor: de cómo administre ese tesoro depende su futuro político. El poder seguirá hiperconcentrado en ella y unos pocos.

Todo el poder a Cristina
24-08-2026 | 19:07

Todo el poder a Cristina. Es la síntesis que surge con el cuerpo de Néstor Kirchner sepultado.La presidenta de la Nación sale de este terremoto personal fortalecida políticamente tanto por elmultitudinario respaldo popular como por las expresiones del peronismo que ya la consagró como sucandidata indiscutible a la reelección en 2011. Daniel Scioli y Hugo Moyano, los dos únicosdirigentes en condiciones de provocar algún daño si decidieran bajar su pulgar, se han abrazado ala popularidad de Cristina, que según las prematuras especulaciones de las encuestadoras podríasuperar el 50%. El gobernador de Buenos Aires no tardó un segundo en decir que la conductora realdel Partido Justicialista será Cristina, más allá de las formas institucionales que se le dé a esadecisión. El secretario general de la CGT colocó a Néstor y Cristina a la altura de Perón y Evita,y con eso dijo todo.

El capital simbólico de la Presidenta es superior al que tenía hace tres años, cuando ganó laselecciones. Felipe Solá, que no tiene demasiados motivos para sentir afecto personal por NéstorKirchner, definió la nueva situación con honestidad intelectual: “Se fue rodeado delpueblo”. Hay que agregarle también la comprobación empírica de que una importante porción dela juventud fue seducida por el kirchnerismo en una dimensión sólo comparable con el peronismo del’73 y el alfonsinismo del ’83. En este análisis poco importa si eso es bueno o malopara el país. Se trata de registrar lo que pasa con la mayor ecuanimidad posible.

Hoy Cristina tiene todo a su favor. Su futuro y el del kirchnerismo dependerá de cómo administresemejante tesoro. ¿Será su apellido hecho identidad una etapa superior del peronismo o suenfermedad infantil? La historia lo dirá. Pero la actualidad le exige a Cristina que cabalgue estetiempo simultáneamente con los tres potros del peronismo: los gobernadores e intendentes, la CGT yel ala más radicalizada, que expresan el Movimiento Evita y la juventud en sus distintosformatos.

La franja más conservadora y prudente gira alrededor de los jefes de Estado provinciales ymunicipales que tienen la responsabilidad de administrar. Largamente, el primero entre sus pares esScioli, pero detrás de él y de su regreso definitivo a la posibilidad de reelección en la provinciaestán otros gobernadores de buena imagen como Juan Manuel Urtubey o los que tienen un dominioabsoluto de sus provincias como Jorge Capitanich, Jose Alperovich y José Luis Gioja. Ocurre lomismo con intendentes que vuelan alto en las encuestas y que cerrarán la brecha que tenían con losKirchner, como Sergio Massa o Pablo Bruera.

En el centro de ese movimiento neoperonista que es el kirchnerismo están los trabajadores querepresenta y moviliza Hugo Moyano. Esa alianza con Cristina es potente y no fue afectada nisiquiera por las versiones de que las amarguras póstumas de Néstor fueron dos discusionestelefónicas de alto voltaje con Moyano. Hay una sola hipótesis de conflicto: que el camioneroquiera avanzar con prepotencia en el pejota bonaerense, donde claramente es resistido por loscaudillos históricos. De todos modos ya hubo un acercamiento con uno de los más poderosos: MarioIshi.

A la izquierda de este conglomerado policlasista y de gran flexibilidad ideológica se ubican losmovimientos sociales y de derechos humanos, y la juventud. La tarea de Emilio Pérsico, FernandoNavarro y Juan Cabandié, entre otros, se verá potenciada y tal vez liderada por Máximo Kirchner, elfundador de La Cámpora, que va a dejar la administración de los negocios familiares para levantarsu perfil. Su rol de contención y soporte de su madre se completará con el nacimiento de unactivista que por portación de apellido y herencia tendrá un lugar relevante para abir o cerrar laspuertas hacia Cristina. Estos militantes más setentistas se mueven en alianza con otras figurascomo Agustín Rossi o Francisco “El Barba” Gutiérrez o Juan Carlos Dante Gullo, queencarnan el eslabón perdido entre aquella “maravillosa juventud” y esta “gloriosaJotaká”. Entre sus aliados hacia el centro aparecen dirigentes sindicales con más ideologíaque plazos fijos, como Juan Carlos Smith u Omar Plaini, que asfaltaron una avenida de doble manoentre la CGT y la juventud. Entre sus enemigos internos están “las caras bonitas” quevienen del liberalismo, como ellos los llaman internamente. Son aquellos oportunistas sin historiamilitante que los mas intransigentes no terminan de tragar y que pueden simbolizarse en AmadoBoudou y Diego Bossio, entre otros.

En la mesa chica de las decisiones se mantendrán el eterno Carlos Zannini, Héctor Icazuriaga yAníbal Fernández, y reforzará protagonismo Julio De Vido para encargarse de los subsidios y la obrapública, el trabajo sucio que Cristina prefiere no mirar. Como siempre, el poder seguráhiperconcentrado. Secreto, sorpresa y castigo duro a los traidores. En un par de meses, luego de laluna de miel que Cristina se ganó como si hubiera sido ratificada en las urnas, podrá verse si laPresidenta multiplica sus activos políticos o los va dilapidando. Para eso necesita un finitoequilibrio entre la rudeza y la crispación para mantener la personalidad y el espíritu que aglutinaa la tropa propia y la amplitud de criterios para bajar viejos enconos y ofrecer su manodialoguista. De arranque, Cristina sobreactuará su mando y se mostrará más kirchnerista queKirchner. Ratificará a todos los impresentables piantavotos y mantendrá sus batallas contra Claríny los demás. Se mostró granítica al lado del cajón para no recibir a ningún dirigente de laoposición. Quiso evitar los gestos de hipocresía y eso está bien, pero institucionalmente la señales que las trincheras siguen de pie y que no hay demasiado espacio para el diálogo. La únicaexcepción fue Ricardo Alfonsín, y tuvo más que ver con las simpatías personales hacia la figura desu padre que hacia el radicalismo, que igual que el resto de los opositores quedó a la intemperie,lejos del cajón del muerto y de la viuda.
El Peronismo Federal ya entró en una crisis que lo puede llevar a su desintegración. Sin elantagonista que los aglutinaba y los espantaba quedan pocos motivos de unidad.

La única incógnita es cuál será el camino de Eduardo Duhalde. Todo lo demás es certeza para unaCristina que perdió a su compañero y jefe político de toda su vida y que ahora deberá elegir uncompañero de fórmula para buscar la prolongación de ese proyecto que soñó con Néstor y que, en unhecho inédito en la historia argentina, les permitió a ambos concretar el máximo sueño de todopolítico: ser presidentes elegidos por el pueblo.

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