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Trabajo salado

“Cuando Colón llegó a América, los indios lo recibieron con una feria”. La frase pertenece al director de una de las cooperativas que operan en La Salada y se ha convertido en slogan de la película Hacerme feriante, de Julián D’Angiolillo.

24-08-2026 | 11:49

Cuando Colón llegó a América, los indios lo recibieron con una feria”. La frasepertenece al director de una de las cooperativas que operan en La Salada y se ha convertido enslogan de la película Hacerme feriante, de Julián D’Angiolillo.
Es una proeza de investigación y edición que te sumerge sin una sola intervención narrativaen un paisaje desconocido. La incomodidad que crece durante el film (sonorizado con un rigorinusual, obligándote a oír cómo se produce el decorado en un jean bordado) es producto de unasónica certidumbre: todas, absolutamente todas las relaciones humanas, están regidas por la lógicadel trabajo. Producir, convenir, negociar, convivir, falsificar, legalizar, proteger, vigilar. Elequipo pudo filmar la intimidad de un mundo ilegal al margen del mundo real, porque esta ilegalidadtiene reglas tan claras como la legalidad, (en perfecta sintonía con la columna de Mairal de lasemana pasada). Filmaron así, explicando a los feriantes que no pretendían denunciar nada, ni erande Telenoche, sino que sus verdaderas intenciones eran muy otras. ¿Cuáles? Supongo que dotar devisibilidad a un mundo enterrado. Echar luz.
Un espectador extranjero preguntó por qué si Nike y Adidas sabían de este megatruchaje nohacían nada. Pero Nike y Nike Salada proveen dos mercados paralelos, que no se tocan para nada.Nadie que tuviera $ 100 para comprarse un pantalón Nike optaría por un Nike Trucho de $ 18. Niviceversa. Y algo más: Nike no fabrica nada. Contrata talleres. Que subcontratan tallercitos. Queemplean tailandeses. Las condiciones laborales en esos talleres son final y drásticamente idénticasa las de estos feriantes.
El trabajo, como un gen, como un virus, clona su propia proteína. Hace su ley.

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