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Treinta y tres tristes tigres

Lo de “… treinta y tres tristes tigres triscaban trigo en un trigal” viene a cuento de que, en el 39no encuentro en Davos, la economía se ha vuelto un trabalenguas, más allá del número exacto de tigres presentes –que algunos asistieron, asistieron–, y de que además de tristes algunos estaban coléricos y otros vengativos.

Treinta y tres tristes tigres
21-08-2026 | 22:29

Lo de “… treinta y tres tristes tigres triscaban trigo en un trigal” viene acuento de que, en el 39no encuentro en Davos, la economía se ha vuelto un trabalenguas, más alládel número exacto de tigres presentes –que algunos asistieron, asistieron–, y de queademás de tristes algunos estaban coléricos y otros vengativos. Contento, no se vio a ninguno desdeel 28 de enero en que empezó el evento, hasta el 1 de febrero de 2009 cuando concluyó. En laestación de esquí del Este de Suiza, conocida antiguamente por sus clínicas para tuberculosos, secelebra cada año el Foro Mundial de Economía (WEF, su sigla en inglés).

Nassim Taleb, el autor del libro El cisne negro (The Black Swan, en el que desarrolla la idea deque después de los hechos se encuentran las causas y en realidad casi nunca son las reales) exigiócastigo para los ejecutivos bancarios en la víscera que más le duele, proponiendo que se losobligue a devolver los pagos extra mal habidos. Cuando Michael Dell, de Dell Computers, osó sugerirque Rusia podía necesitar cooperación tecnológica, el primer ministro Vladimir Putin lo echó concajas destempladas. Recep Tayyip Erdogan, primer ministro turco, dio por concluido el debate sobreGaza con Shimon Peres, presidente de Israel, por habérsele asignado un tiempo insuficiente para susréplicas. Amr Moussa, el ex canciller egipcio que encabeza la Liga Arabe, dijo que la acción deErdogan era comprensible porque Israel “nunca escucha”. Viñas de ira alpina. “Elespíritu de mutua comprensión, el espíritu positivo y constructivo” de Davos, se extravióentre los centavos arremolinados de la bancarrota.

En medio de ese faro del neoliberalismo, George Soros profirió que es indispensable laintervención estatal, aunque como medida de emergencia y temporal. Palabras avaras y tardías.Avaras, porque considerada estructuralmente, la crisis es más grave que la del año 1930, habidacuenta de la interconexión de la economía a nivel planetario y de la dimensión del sistemafinanciero. Y tardías, porque ya en 1998 John Eatwell y Lance Taylor advirtieron ante la FundaciónFord que los mercados liberales sólo son eficientes si están eficientemente regulados,administrando los riesgos de la liberalización. “Sin regulación”, demostraron,“... los riesgos y sus costos asociados pueden volverse intolerables”. Propusieron lacreación de una Autoridad Financiera Mundial que desempeñara en el ámbito de los mercadosfinancieros transnacionales el papel que los reguladores nacionales desempeñan (o debieran haberdesempeñado) en los mercados domésticos.

A pesar de que los organizadores del Foro Económico Mundial convocaron a los internautas a subirvideos con sus respuestas a la pregunta: “¿… qué crees que tienen que hacer los países,las empresas o los individuos para conseguir un mundo mejor en 2008?”, los expertos y lospolíticos convocados no se pusieron de acuerdo acerca de si convendría o no crear los llamados“bad banks” estatales (“bancos malos”), para que absorban todos los activostóxicos o no líquidos, o sobre cuánto dinero exactamente ha perdido la gente a nivel globalrespecto de su riqueza personal (el magnate de medios de comunicación Rupert Murdoch fijó esa cifraen 50 billones de dólares para los últimos 12 meses).

Nadie pareció dudar de que la inestabilidad del sistema internacional pide más acción en común,pero la ausencia de un liderazgo indiscutido (a pesar de que el año pasado en las mismas montañas,la ex secretaria de Estado Condoleezza Rice juró que “… nuestra economía –lanorteamericana– seguirá siendo el motor que guíe el crecimiento económico mundial”), yde instituciones globales aptas para detener y revertir el impacto, abren interrogantes alrespecto. Por añadidura, cuando hay intereses tan descomunales de por medio los actos de contriciónno aseguran enmienda.

El veterano profesor de Economía y fundador del evento, Klaus Schwab, declaró que la antiguaestación termal iba a ser el escenario donde se encontraran fórmulas para curar a la economíamundial, y bautizó a esta edición (récord, con más de 2.500 asistentes) “Remodelando el mundode la post crisis”, licencias que se le consintieron por sus canas y su carácter deanfitrión, porque sanar la crisis pide algo más que la suma de la mayoría de los asistentes, yporque antes que imaginar la post crisis es indispensable aislar los bacilos y encontrar losantídotos de la crisis. Ni los 43 jefes de Estado, ni los 17 ministros de economía, ni los 19gobernadores de Bancos Centrales ni los 1.400 dirigentes de grandes empresas volvieron a casa conla certeza de antaño de haber fijado la agenda económica para los próximos meses.

Los inevitables recortes en los empleos hacen temer estallidos sociales y disconformidad con elcapitalismo, seguida por el resurgimiento del nacionalismo, del chauvinismo respecto detrabajadores extranjeros y del proteccionismo, en un escenario de “ley de la selva”, yaque se habla de tigres. La opinión pública francesa, confió la ministra de Economía ChristineLagarde, presiona a su gobierno para que los impuestos tengan impacto fronteras adentro. Pero poraquello de los arrepentimientos y de los intereses, el consejero delegado de la petrolera RoyalDutch Shell, Jeroen van der Veer, se mantuvo en sus trece y sostuvo que nadie quiere volver alexceso de regulación de los años sesenta y setenta; no aclaró a quiénes incluía dentro delcolectivo “nadie”. Angela Merkel, canciller de Alemania, no tuvo piedad con la versiónanglosajona del capitalismo y propuso la creación de un Consejo Económico de Naciones Unidas,similar al Consejo de Seguridad, pero para supervisar los mercados. Tampoco dio precisiones acercade qué países dispondrían del poder de veto.

Las economías emergentes han sido las menos responsables del descalabro planetario. En lareunión del G-20 (el club que reúne a los países más ricos y a las economías emergentes) que tendrálugar en Londres hay una buena oportunidad para bregar en armonía de modo que no terminen siendolos inocentes los que tristes trisquen trigo, mientras los tigres vuelven a la rapiña nocturna.“Subrayamos que las instituciones de Bretton Woods (el FMI y el BM) deben ser reformadas paraque puedan reflejar de manera más adecuada los cambios en la economía mundial y puedan ser mássensibles a desafíos futuros”, señaló el comunicado final de la reunión que tuvo lugardurante 2008 en São Paulo. Sin embargo, aún no hay propuestas concretas.

Final en línea con el principio: “... el mundo está enladrillado. ¿Quién lodesenladrillará? El desenladrillador que lo desenladrille, buen desenladrillador será”.


*Ex canciller.

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