•calculos, especulaciones y mitos

Tú puedes hacerlo, Daniel

Ecos de una cumbre secreta, tipo San Martín-Bolívar. Scioli tenía decidido desde mucho antes ir al acto de ayer. Esta y aquella Corte.

24-08-2026 | 18:22

Volvió unos pasos para mejorar la perspectiva, pero los chichones en la cabeza advertían que eseprudencial retroceso no había sido voluntario. En pocas horas, Néstor Kirchner se estrelló contrael gandhismo explícito de Daniel Scioli, tambien con una Corte que no se dejó amedrentar y, altrastabillar, dejó algún jirón político. Para colmo de sus desdichas, el odiado Grupo Clarín sebeneficiaba en el mercado accionario con una suba del 38% gracias a los excesos del Gobierno. Puededecir Néstor que un tropezón no es caída, pero el rédito económico que le obsequió a su enemigopareció una puñalada sobre su propio pecho.

Más cuando en esas inmediaciones empresarias se analiza su estado de salud, quizás con la mismapuntillosidad que antes se evaluaban en el Gobierno los informes sobre las operaciones cancerígenasque le habían efectuado a Héctor Magnetto. Y lo que desde hace un lustro era material detallado enla Casa Rosada sobre la garganta averiada del hoy criticado contador, ahora, en el núcleomediático, se revisan diagnósticos sobre las últimas intervenciones al ex mandatario, tambiénalgunas visitas médicas y urgencias no confesadas y la certeza de que lo acosa una doble ypeligrosa pinza: l) por un lado, es clave anticuagular a todos aquellos que, como el famosopaciente, tienen propensión a fabricar trombos o placas que taponan las arterias; 2) por el otro,debido a viejas dificultades y hemorragias que arrastra por un colon sensible, Kirchner debeprescindirse de anticoagulantes. Delicado y complejo equilibrio de vida, aunque no sea unaexcepcionalidad en hombres de cierta edad. Para más datos lúgubres, los cronistas de investigacióndel medio acumulan anécdotas como advertencias: en su reciente viaje a los Estados Unidos,repitiendo ritos de anteriores visitas, decidió salir siempre, provinciano, a comer a Bicce yNovecento, casi como una cábala en New York, y al tiempo que caminaba (al revés de su esposa,encerrada en las suites del hotel) por las deliciosas calles, sus eventuales compañías relatabanque se cansaba mucho. Insignificancias, quizás, como la observación sobre la cantidad de furcios yolvidos, al margen de lo demacrado que aparece, que descubren en sus últimos discursos. Como si lasangre ya no corriera al cerebro con la misma velocidad.

Si así parece la guerra entre oficialismo y Clarín, interminable, la confrontación con Scioliresulta intermitente, pasajera. Según los protagonistas, no hay misterios ni revuelos, se mantienenlos términos de verticalidad y obediencia, aunque el gobernador ha poblado de desvíos su noinscripción a las órdenes de Kirchner y, en apariencia, ha ganado peldaños en esa búsqueda deautonomía limitada. Hechos: si bien hace poco más de 72 horas que se supo que Scioli asistiría alencuentro de ayer en Santa Cruz, esta decisión ya la había tomado el jefe bonarense un par de díasdespués al acto de la Boca, hace unas veinte jornadas, cuando Kirchner lo provocó para que diera“los nombres de los que le atan las manos para mejorar la seguridad en la provincia”.Hubo escándalo político y ambiciones sueltas, pero nunca a la gente llegaron los nombres (tampocose conocen los sobres, los montos, los negocios y los estudios jurídicos que se favorecieron conesta Corte Suprema, según prometió Hebe de Bonafini en su última aparición). Por lo tanto, nuncaestuvo en peligro la relación, apenas si chisporrotearon los cables, los cuales se han reparado conalgún stent en la última reunión de una hora entre ambos, sin testigos, como si fueran San Martín yBolívar. Así se la vendió, al menos.
Tanto que Eduardo Duhalde, acostumbrado a imaginar ingenierías electorales en base aencuestas razonó que Néstor, al no poder ganar para presidente el año próximo (tampoco su mujer,Cristina), podría cederle la candidatura a un Scioli con mejor imagen y él quedarse con laGobernación de Buenos Aires. Esa sospecha hasta podría determinar que Duhalde olvidara sus sueños yse rebajara a competir contra el santacruceño en el distrito, tal el odio que lo preside. Aunqueesto navegue en su cabeza, cuesta aceptar a un Kirchner autodevaluado. No es la única fantasíapreelectoral, claro.

Como la convocatoria a internas parece tan vital para los distintos partidos –no porconvicciones democráticas sino porque santifican al vencedor–, en algunas agrupaciones hastase piensa en fabricar un rival para robustecer aspiraciones del líder, un partenaire, a falta dedos postulantes serios. Esto se manifiesta en los dos peronismos. Y Néstor, quien diseñó la reformaelectoral para no perder en la interna que él convoque, dicen que se impuso zaherir a Scioli paraque éste se rebele y se postule en su contra en los comicios internos del PJ, en agosto. Más,entienden que este pasado desencuentro proviene de un diálogo cínico e imaginario:
—Vos, Daniel, has crecido, medís bien en todas las encuestas. Tenés la oportunidad paraser presidente y deberías presentarte en la interna contra mí o contra Cristina. Creo quecorresponde ofrecer esta muestra democrática, una forma de renovación.

—Néstor, por favor. Jamás me atrevería a competir con vos, menos contra Cristina. Son misreferentes, los guías del modelo. Mi mayor y única ambición es acompañarlos, no reemplazarlos. Porlo tanto, no puedo aceptar.
Generosidades aparte, de ser cierta esta conversación, nadie sabe cuál podría ser la ventajapara Scioli, ya que el perdedor en la interna no se podría presentar en 2011 a ninguna otrapostulación. Más allá de estos supuestos, lo concreto es que Kirchner retrocedió esta semana anteScioli y ante la Corte, a la cual salió a defender luego de alentar que la intentara masacrar (porno citar como atraso que amigos como Cristóbal López apelaron al privatista, menemista ymaríajulista Naldo Brunelli para que gestionara el arreglo en la convulsionada fábrica ParanáMetal, en la que el Estado obviamente hará un aporte quizás desaprensivo). Aunque mejore superspectiva visual, este paso atrás no debe enorgullecer a Kirchner, más bien se lo sospechapreparando el próximo tarascón.

Ha guardado Néstor lo que la Bonafini denunció sin precisar en sus intimidaciones a losmagistrados, quizás porque la revelación de algunos datos hasta podrían dañar sus propias filas, yaque la Corte acompañó sin distraerse la gestión oficial en estos siete años. Sea porque antesestaba Alberto Fernández, o debido a que algunos de los viejos designados pretendían permanecer másque sublevarse y, sobre todo, porque algunos colaboradores –del propio Esteban Righi, aleficiente en la diaria Fabián Musso– se preocuparon por anotar las tareas del supremoconsejo. Sería entonces una ingratitud, también un enchastre propio. Como aludir, por ejemplo, aque en 2008, cuando Ricardo Lorenzetti se entrevistó en EE.UU. con Dan Restrepo y Tom Shannon–encargados de cuestiones de la región–, éstos le comunicaron su interés por Fintech,participante decisivo junto a Clarín en la unión hegemónica del cable. Era una asociaciónempresaria que requería la bendición de la Corte, además de la de los K, hecho que se consumó justoel día en que el Tribunal otorgó facilidades para el consumo de marihuana, fallo que envolvió laatención y discusión del público. Y casi nadie reparó en lo otro.

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