Se fue dando un portazo. Fue un gesto sorpresivo para un hombre que, durante su paso por lafunción pública, hizo una demostración de que la mesura y los buenos modales no son incompatiblescon la firmeza. Se va, paradójicamente, en uno de los mejores momentos, si no el mejor delkirchnerismo, en un área –el de las relaciones exteriores– que siempre le fueproblemática: el levantamiento del corte sobre el puente del río Uruguay dispuesto por la Asambleade Gualeguaychú; la designación de Néstor Kirchner como secretario general de la Unasur, el breveencuentro de la Presidenta con Barack Obama, así como también las gestiones para apurar la remocióndel incómodo embajador de Chile, Miguel Otero, quien había ponderado la brutal dictadura de AugustoPinochet. Sin embargo, nada de esto le sirvió al ahora ex canciller Jorge Taiana para evitar elmaltrato de los Kirchner. Al parecer, los pecados capitales del funcionario renunciante fueron dos:uno, el haber hablado con periodistas de Clarín para comunicarles que la Argentina iría aconsiderar la propuesta, que el gobierno uruguayo ya había hecho circular por los diarios, de quese llamaría a Brasil a colaborar con el monitoreo sobre el río Uruguay; el otro, el desacuerdo conla determinación emanada desde la cúspide de poder ordenando que el ex embajador en Venezuela,Eduardo Sadous, no se presentara en el Congreso a los efectos de declarar sobre el supuesto pago decoimas para la venta de productos de la Argentina a Venezuela ante la Comisión de RelacionesExteriores de la Cámara de Diputados.
“Tenés que ser leal como Boudou”, fue la frase con la cual Cristina Fernández deKirchner lapidó a Taiana. Esta fue la gota que rebasó el vaso de su paciencia. Para un hombre deuna larga militancia en el peronismo, atravesada por la crueldad de la cárcel con la queinjustamente se lo castigó en los negros años de la última dictadura militar, el que se locomparara con un converso de reciente arribo a las orillas del justicialismo fue demasiado. Larenuncia fue cuestión de minutos. Y el dar a conocer a la opinión pública sus causales–“falta de apoyo y diferencias” con la Presidenta–, también.
Se sabe que todo el episodio relacionado con la embajada paralela en Venezuela montada por elMinisterio de Planificación, tolerada a todas luces por el matrimonio presidencial, veníamolestando desde siempre a Taiana. En realidad, en la Cancillería éste es un tema que perturbatanto a la línea profesional como a la política. Todos tienen claro lo turbio del asunto que aúnproduce roces con el área que maneja el ministro Julio De Vido. “La salida de Taiana conllevael fortalecimiento de De Vido”, reconocía una fuente de la Cancillería.
Taiana no veía razones para impedir la declaración ante la Comisión de Relaciones Exteriores dela Cámara de Diputados del embajador Sadous, hecho que, en cambio, sí preocupa al matrimoniopresidencial. Ese fue el origen de la orden que recibió el ex canciller para bloquear esetestimonio. Eso lo molestó. Prueba de ello fue que, en lo que tal vez haya sido su último acto comofuncionario, el ministro renunciante les hizo saber a los legisladores que no había ningúnimpedimento para la comparencia del diplomático. El tema sigue generando inquietud en el Gobierno.Prueba de ello fue el comunicado del Ministerio de Planificación del martes pasado, en el que sedecía que el famoso fideicomiso con Venezuela nunca se había materializado. Esta afirmación estácontundentemente desmentida por las evidencias documentales existentes, de las que esta columna diocuenta en la edición de PERFIL del domingo 9 de mayo pasado.
Al respecto, y como muestra de la inexactitud de la afirmación del Gobierno, baste recordar elcable confidencial 0101952004 del 2 de diciembre de 2004, enviado a las 10.54 de ese día desde laCancillería argentina a la embajada en Caracas. Dicho cable decía, en su parte esencial, que“se solicita al señor embajador (Sadous) realice las gestiones pertinentes al más alto nivelposible en el gobierno venezolano, manifestando preocupación por lo sucedido y solicitando larestitución de los fondos al fideicomiso y su aplicación a los fines previstos en el acuerdointegral de cooperación suscripto el 6 de abril pasado.”
Los acuerdos firmados expresaron la voluntad manifestada oportunamente por el presidente HugoChávez en el sentido de alcanzar una mayor cooperación e integración entre ambos países.
Conocedor de los vericuetos de la diplomacia, había muchas cosas que Taiana no compartía enrelación con la metodología del matrimonio presidencial: las decisiones intempestivas que afectaronlas relaciones con China, desde la suspensión del viaje de la Presidenta, en febrero último, hastael cierre de importaciones que trajo represalias que aún hoy se mantienen para las exportaciones deaceite de soja; no compartía las incomprensibles limitaciones a las importaciones de productosalimentarios que la Presidenta niega y la realidad confirma. Consideraba, además, poco efectivatoda la estrategia seguida con el Reino Unido por el tema Malvinas.
La relación entre Jorge Taiana y Héctor Timerman nunca fue de las mejores. Ultimamente eramalísima. Era un secreto a voces que Timerman, otro converso al kirchnerismo, anhelaba el cargo decanciller. Su afán de protagonismo complicó mucho las cosas en la relación con los Estados Unidos.Quienes tienen contactos dentro del gabinete del presidente Obama afirman que al flamante cancillerallí se lo quiere poco y nada.
Taiana sabía que sus días al frente del ministerio estaban contados. Sabía, también, que más queun ministro era un secretario sin mayor participación en la elaboración de la política exterior delGobierno, dictada directa y verticalmente por el matrimonio presidencial. Con esta renuncia, elGobierno se va vaciando de aquellos funcionarios que tienen la temeridad de hacer el necesarioaporte de voces críticas. “Encontró la oportunidad justa; se fue casi como un héroe”,reconoce alguien que supo ser parte del gabinete de Cristina Fernández de Kirchner.
Habrá que ver si el nuevo canciller encara su tarea a la manera de un reflexivo o de un cruzado.Su conversión al kirchnerismo –en las elecciones de 2003 había apoyado a Elisa Carrió–lo expuso, como no podía ser de otra manera, a contradicciones de forma y fondo. Los memoriosos lorecuerdan sosteniendo posturas fuertemente críticas al gobierno de los Kirchner, al que hoydefiende con singular virulencia: un kirchnerista puro.
Producción periodística: Guido Baistrocchi.




