Aquí se vive un clima tremendo”. Así resumen varios funcionarios del PoderEjecutivo el ambiente que se percibe dentro del gobierno nacional. Para muchos de ellos es unasituación, por momentos, irrespirable. Nadie puede hablar directamente con el matrimoniopresidencial. Pero lo peor es que tampoco nadie se anima a hablar mucho.
En el mundo de Néstor y Cristina Kirchner todo es unilateral.
No se debate con los ministros. A ellos se les comunican órdenes que deben ser cumplidas apie juntilla. Están obligados, en la mayoría de los casos, a decir en público cosas que, enprivado, no sólo no comparten sino que, por el contrario, critican. Todo ello en medio de un nivelde improvisación y mal trato que hace más complicada la gestión del día a día. Así pues, lanavegación en las bravías aguas del poder es causa de desasosiego permanente.
Arturo Valenzuela llegó al país como enviado especial a la región de Barack Obama. Valenzuela esun hombre que tiene un muy buen conocimiento de América latina.
Se desempeñó, entre otras cosas, como subsecretario de Estado adjunto para América latinadurante la gestión del ex presidente Bill Clinton. Su viaje a estas latitudes lo llevó, además dela Argentina, a Chile, Brasil y Paraguay. Aquí Valenzuela se encontró con varios hechos que losorprendieron y lo desorientaron, hechos que compartió con un interlocutor que supo ser miembro delgobierno de los Kirchner en un encuentro en la sede de la Embajada de los Estados Unidos en BuenosAires.
Lo primero que manifestó Valenzuela fue cómo explicar en Washington que la Presidenta, quiénsupo abrir las puertas de su despacho para recibir efusivamente al embajador Thomas Shannon, cuandoera secretario asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental del entonces presidenteGeorge W. Bush, y que no haya hecho lo mismo con el enviado de Obama. Después expresó cómo explicarque la autoridad nacional de mayor rango que lo recibió fue el vicepresidente de la República, conquien el enfrentamiento de la Dra. Fernández de Kirchner no tiene solución. Siguió luegopreguntándose cómo explicar a sus superiores que no haya podido tener acceso a dialogar con algúnfuncionario capaz de precisar los objetivos de la política exterior del actual gobierno.
En esa reunión en la embajada, el diplomático estadounidense dio detalles de la conversacióntelefónica que mantuvieron la Presidenta y Obama. La conversación fue definida como traumática ypoco constructiva.
Finalmente apareció el tema de la seguridad jurídica, que es un asunto que preocupa no sólo alas empresas norteamericanas, sino también a muchas otras, entre las que hay varias nacionales.
Ante esta manifestación, que Valenzuela reiteró en una rueda de prensa, los Kirchnerenfurecieron, por lo que ordenaron salir a responder al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, alministro del Interior, Florencio Randazzo y al ministro de Justicia, Julio Alak. A ellos se sumóayer, el ex presidente en funciones.
Dos apuntes sobre esas respuestas: uno, sobre la de Néstor Kirchner, quién habló de lainseguridad jurídica que acarreó la crisis financiera originada en los Estados Unidos. En eso tuvorazón; sin embargo olvidó señalar que los orígenes de ese desastre estuvieron en el gobierno deBush y no en el de Obama quien, por el contrario, fue muy crítico de la fenomenal falta decontroles y de la corrupción que llevaron a la debacle de la cual el mundo comienza a recuperarsede a poco; el segundo error es la estrategia que pretende desplegar el gobierno para presentar aValenzuela como alguien que se corta solo y cuyos dichos no tienen peso en la Casa Blanca.
Quien piense eso estará cometiendo no sólo un groserísimo error de apreciación sino tambiéndemostrando un desconocimiento descomunal del funcionamiento del poder político en Washington.
Valenzuela es un hombre de mucho peso dentro de la administración de Obama, quien defendiófuertemente su confirmación como subsecretario de Estado adjunto para América latina por parte delCongreso estadounidense, la que estuvo frenada por muchos meses como consecuencia de la oposiciónobstinada de los legisladores republicanos.
Como consecuencia de todo este embrollo, las relaciones entre el gobierno de los Kirchner yel de Obama seguirán transitando por la era del hielo. El presidente de los Estados Unidoscontinuará frecuentando el diálogo personal con el presidente de Brasil, Luis Inácio“Lula” da Silva, y con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y nadie de su entornopensará ni le aconsejará marcar el número de la Casa Rosada.
En este contexto, los buenos augurios que la economía mundial va presagiando para el año 2010tendrán en nuestro país –que, justo es reconocerlo, aguantó bastante bien el vendaval–un efecto menor al que vaya a producirse en otros países de la región.
Chile, Uruguay y Brasil representan realidades políticas mucho más atractivas que las queexhibe la Argentina en el presente y las que se proyectan en el futuro inmediato.
La disputa creciente que ha aflorado esta semana entre el gobierno y el Poder Judicial es unelemento más de ese universo de confrontación constante que generan los Kirchner. “Es unamuestra de temor”, reconoce un funcionario que habita la Casa Rosada.
Es que para el matrimonio presidencial, acostumbrado a gobernar con una concepción que seacerca más a la idea de la suma del poder público que a la división de poderes que establecenuestra Constitución Nacional, están sucediendo cosas a las que no estaban habituados. Una de ellases la pérdida de la mayoría en ambas Cámaras del Congreso. La otra es lo que está aconteciendo enla Justicia.
El episodio de desobediencia a un juez de la Nación protagonizado por el jefe de Gabinete esgrave. En un país con buena calidad institucional, a ningún funcionario se le hubiera ocurrido algoasí, ya que su destino habría sido la destitución.
Tan grave e insostenible fue la conducta de Aníbal Fernández al ordenar a la policía noacatar la orden de franquearle el paso para acceder a la sede de la Asociación Argentina deAeronavegantes al magistrado a cargo del juzgado laboral N° 56, Dr. José Sudera –quien actuóresguardando la independencia y potestad de su investidura y, en cumplimiento de lo que indican lasnormas, hizo la correspondiente denuncia penal– que alguna autoridad del Gobierno lo obligó asalir a dar una explicación para justificar su aberrante determinación. Por supuesto que, como nopodía ser de otra manera, la explicación que dio el jefe de Gabinete fue de una inconsistenciatotal.
Otro de los temores judiciales del matrimonio presidencial tiene que ver con la aplicación de laLey de Medios.
El tema va a llegar a la Corte Suprema de Justicia indefectiblemente. Mientras tanto, lamedida cautelar dispuesta por el juez en lo Civil y Comercial, Eduardo Carbone, acerca de laposible inconstitucionalidad de los artículos 41 y 161, forman parte de algunas de las objecionesparticulares que durante el debate de la Ley presentaron varios legisladores no oficialistas queacompañaron al gobierno y la votaron en general.
De todos estos temas judiciales, los que hoy más preocupan al matrimonio presidencial son lainvestigación sobre su espectacular enriquecimiento y el de la libertad sindical.
Para los Kirchner, el asunto de la libertad sindical tiene un alto voltaje político.
En el universo creciente de apoyos que flaquean, el de Hugo Moyano es, para el matrimoniopresidencial, fundamental. La contradicción que esto genera dentro de sectores del Gobierno esmucha ya que varios de sus funcionarios supieron ser defensores de la libertad sindical. Uno deellos, según consta en varias de sus declaraciones públicas, es el ministro de Trabajo, CarlosTomada.
La investigación del aumento patrimonial de los Kirchner los complica. La imposibilidad de daruna explicación clara y la intención de apurar un sobreseimiento antes de fin de año no hacen másque generar sospechas.
Son las mismas sospechas que genera el apuro por cubrir los juzgados federales vacantes conpostulantes que, durante sus exámenes destinados a evaluar sus conocimientos del Derecho, hanincurrido en conductas indecorosas que fueron denunciadas penalmente.
En el Poder Judicial estos hechos se vienen siguiendo con mucha atención y preocupación, yaque se los considera un verdadero escándalo. Estos aspirantes, en vez de ser eliminados del próximopaso de selección, han sido habilitados para presentarse.
De ser nombrados, la suspicacia de una búsqueda de protección judicial por parte delmatrimonio presidencial surgiría al instante.
La búsqueda de protección judicial a través de la designación de magistrados afines al poder hasido un mal de varios gobiernos. El caso reciente paradigmático es el de Carlos Menem.
Los Kirchner, que son abogados, deberían aprender de la historia que no hay peor juez que eljuez oficialista; un juez así hoy seguramente los defenderá con el mismo celo, empeño y fervor conel que, el día que no tengan más el poder, los perseguirá.
Producción periodística: Guido Baistrocchi.




