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Un invento lingüístico

24-08-2026 | 18:04

Sigo en silencio los pasos de Link, que hace unas semanas presentaba en estas páginas el Maxxi,el megamuseo romano del arte del futuro. Tanto su colección como su arquitectura están hechos deapuesta. ¿Qué vine a buscar aquí? Yo me conozco, siempre me pasa lo mismo en los museos: me pongo atrabajar estúpida e inútilmente de escritor, y la acumulación de imágenes me cansa. La sola idea detener que poner en palabras lo que ha sido traído justamente para que no quepa en ellas me abruma.Entro con suspicacia. Las rampas del museo hacen lo suyo: es imposible saber en qué piso estoy ymedir cuánto museo queda por ver.

Dos obras llaman especialmente mi atención. La primera empieza en un cartel que afirma que seestán realizando trabajos. Hay una valla que deja ver un salón poblado de herramientas, escaleras,restos de dicroicas. Mientras me paro a ver lo que no está pidiendo ser visto, un agujero en lapared sopla viento ionizado en la nuca (los iones los provee un chispero cuerpo-sensible aintervalos regulares). El momento es extraño. La obra es hilarante. El museo en construcción, ensemejante contexto, es imposible: todo intento de refacción se parecerá mucho a una obra de arteque piensa en el futuro. Futuro = refacción. Algo similar pasa con el ascensor, que ofrece unaexperiencia de ascenso parecida a una emoción. ¿No es el mismo procedimiento de la Capilla Sixtina,donde sólo se permite circular en un solo sentido y sin hablar?

La segunda obra memorable es un robot-taladro que está atado a una computadora y tiene un planpara ir destruyendo/dibujando la superficie de una pared curva a lo largo de los años, o lo quedure el software. Me detengo a observar el robot en acción. Pero no hace nada. Un guardia me diceque no funciona. “El museo es perfecto”, dice y agrega: “Questo è Roma,però”. Súbitamente me olvido del taladro y pienso que me encanta que el italiano ponga el“pero” al final de lo dicho y no al principio. Futuro = fracaso.

El futuro es abrumador. No trae ninguna buena noticia. Tal vez esto sea lo más digno de unproyecto semejante: cultiva un nihilismo de megadiseño y no celebra nada. Obliga a pensar,“però”.

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