•los desafios de obama

Un manual para la guerra

El general David Petraeus testeó en Irak lo que se conocería como el Manual FM 3-24. Estrategia militar y errores políticos. Legado de George Bush y un cambio frustrado.

Un manual para la guerra
24-08-2026 | 17:35

Luego de la Segunda Guerra Mundial, durante la Guerra Fría, a lo largo de los póstumos episodioscolonialistas y mientras los zarpazos del instinto imperial fueron económicamente sustentables,Estados Unidos desarrolló unas Fuerzas Armadas entrenadas y equipadas para derrotar a cualquierejército convencional. Una versión tecno y remasterizada del concepto de “guerra total”acompañó como doctrina la mayoría de las empresas bélicas emprendidas por Washington durante lasúltimas dos décadas: destruir totalmente la capacidad de quienes fuesen identificados como“enemigos” era un objetivo al pie de cuyo altar había que ofrendar todos los recursoshumanos, militares, tecnológicos y de cualquier otro tipo.

En el año 2006, el general David Petraeus testeó en Irak lo que luego se conocería como elManual FM 3-24, texto que fue diseñado para llenar una brecha doctrinaria en el ramo“operaciones de contrainsurgencia”. Hacía veinte años que el Ejército norteamericano nopublicaba un manual de campo dedicado exclusivamente al tema, y 25 que no lo hacía la Marina; Iraky Afganistán magnificaban la falta.
El manual desarrolla el criterio de “conflicto asimétrico”, superador del de“guerra total”. Allí es posible leer que “se pueden ganar todas las batallas y noganar la guerra (…). En los conflictos asimétricos, la cuestión no es derrotar al enemigo,sino quitarle el apoyo de la población”.
El periodista madrileño Jesús Rodríguez, especializado en grandes reportajes y perfiles decelebrities, relata un episodio acaecido el 3 de junio de 2010 en Sang Atesh Mamakah, un vecindariosituado en la provincia de Badghis, al oeste de Afganistán. “Es esto”, dijo a nadie enparticular el general Stanley McChrystal, por entonces máxima autoridad militar extranjera en elpaís. Un oficial español que intervino en el match lo relata para el diario español El País:“Habíamos repelido por la mañana un ataque de la insurgencia; hubo un tiroteo muy fuerte. Seretiraron a las montañas. Lo pasamos mal. Necesitábamos soltar adrenalina. Y echamos un partido anuestros compañeros del Ejército afgano, la gente con la que trabajamos, comemos ydormimos”.

Michael Hastings, en una asombrosa entrevista que le hiciera para el magazine Rolling Stones aStanley McChrystal (para quien hubiese sido mejor una entrevista anodina, dado que le costó elpuesto y fue sustituido por David Petraeus), desarrolla algunas de las ideas centrales del FM 3-24:por ejemplo, la doctrina requiere un gobierno local creíble.
Una prueba de las dificultades existentes para ir desde el living a la cama, o desde el papela la práctica, fue ofrecida a los norteamericanos en febrero de 2010. El día anterior a descerrajarla ofensiva de Marja –la más importante operación militar del año–, McCrhystal sedesplazó hasta el palacio presidencial para que Karzai la suscribiera. El staff del presidenteinsistió en que su excelencia estaba durmiendo su siesta y no podía ser molestado. Un oficial de laLegión que cumplió cuatro meses en Qala i Naw (ciudad de sesenta mil habitantes en el noroesteafgano) explica que se acabó el concepto de “guerra total”. “Es imposible ganarun conflicto asimétrico con un componente militar. La solución no llega por la aplicación de lafuerza. Los militares aportamos un elemento de reacción rápida, de seguridad, pero los nuevosconflictos tienen actores civiles, policiales, gente de narcóticos, diplomáticos, analistas,ONGs… Es un trabajo de equipo, y todo bajo el escrutinio del Parlamento, la prensa y laopinión pública”.

Según el manual, para obtener la victoria hay que contar con los afganos. Hablar claro yescuchar en silencio. Saber sobre su cultura y sorprenderlos con alguna frase en su idioma.“Comer, dormir y trabajar juntos”, sintetizaba McChrystal. “Nosotros tenemosmejores armas y técnicas de guerra. Pero los afganos hablan la lengua de los insurgentes, conocensus costumbres y tienen mejores fuentes de información. Por eso, es tan importante vivir y luchar asu lado”.
El Manual FM 3-24 es tanto una receta como una somatización; el evangelio para ganar en esteconflicto y la exteriorización de que ya no es posible naturalizar las ideas yacentes en la“Operación Libertad Duradera” –expresión empleada por el ex presidentenorteamericano George W. Bush el 22 de marzo de 2003, cuando anunció el ataque a Irak–, o enla expresión “daños colaterales”. Y también, una hoja de ruta para otear algunosproblemas de palacio.
Concretar, en los términos del manual, la faena en Afganistán podría insumir diez años. ¿Laprensa, la opinión pública y la política son entidades de naturaleza paciente y contemplativa? Losrepublicanos de la Asociación Nacional del Rifle tildan a Obama de “paloma”; losdemócratas más liberales de “halcón”. Lo tupacamarizan, por un lado, el complejoindustrial-militar estadounidense y por el otro, su inexperiencia en lidiar con centauros. Hastingscuenta que en una ocasión, McChrystal se reunió con Obama y una docena de oficiales senior en uncuarto del Pentágono denominado “Tanque”. De acuerdo con fuentes informadas, McChrystalnotó al presidente “incómodo e intimidado” dentro de esa sala llena de jefazoscastrenses. Como para no echarlo a McChrystal luego de semejante reportaje.

En el terreno beligerante, la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad, efectivosde la alianza militar de la OTAN en Afganistán) pelea con el FM 3-24 bajo el brazo, pero la TaskForce 373, soldados miembros de las Fuerzas de Operaciones Especiales, tiene otra idea: “En‘Libertad Duradera’ buscamos acabar con el terrorismo. Capturar y matar a lostalibanes; localizar sus redes e instalaciones y destruirlas. Queremos hacer de Afganistán un paísestable y libre de los terroristas que nos atacaron el 11-S. Ellos empezaron esta guerra (…).‘Libertad Duradera’ no pregunta, dispara. Somos distintos”.
El periodista español Jesús Rodríguez los describe así: “Dotados de complejos sistemasde guerra electrónica y cubiertos de polvo (…), procedentes de las montañas, exhibiendo suagresiva estética guerrillera: manojos de músculos, gafas oscuras, barbas de muyahidin, pañuelospalestinos, vaqueros ceñidos, botas militares y también el atuendo típico afgano, el shalwarkameez, bajo cuyas túnicas sobresalían los cañones de sus fusiles M4”.
El futuro que presenta Afganistán es impredecible. En noviembre y en Lisboa, los socios de laalianza de la OTAN deberán tomar decisiones. Hasta el presente, no se alcanza a ver sobre québases.

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