Un médico a la derecha

Entre 1937 y 1941, Louis-Ferdinand Céline publica los tres panfletos antisemitas –Bagatela para una masacre, La escuela de cadáveres y Les beaux draps– por los que casi termina condenado a muerte tras la liberación de Francia.

Un médico a la derecha
23-08-2026 | 15:57

Entre 1937 y 1941, Louis-Ferdinand Céline publica los tres panfletos antisemitas –Bagatelapara una masacre, La escuela de cadáveres y Les beaux draps– por los que casi terminacondenado a muerte tras la liberación de Francia. Aunque los libros tienen una vida fantasma en laWeb, de donde aparecen y desaparecen, y hasta un misterioso editor paraguayo, es muy difícilacceder a ellos. La radicalidad de esas obras es tal que llevaron a Hannah Arendt a escribir que enel país del caso Dreyfuss –donde el odio hacia los judíos no era precisamentedesconocido– Céline era el único antisemita verdadero, el único que anticipaba y comprendíaen todo su alcance el plan de exterminio nazi. “Céline poseía una tesis sencilla e ingeniosa.(...) Evitaba todas las diferencias restrictivas entre judíos nativos y extranjeros, entre judíosbuenos y malos, sino que iba derecho al fondo de la cuestión y pedía la matanza de todos losjudíos.”
Otra mujer es la responsable de la censura que pesa sobre los textos de Céline. Es LucetteDestouches, viuda del escritor, de quien acaba de aparecer en castellano un libro de memoriasllamado Céline secreto. Allí dice: “He prohibido su reedición y, una y otra vez, he iniciadoprocesos contra todos los que, por razones más o menos confesables, los han hecho aparecer de formaclandestina, tanto en Francia como en el extranjero”. Sus razones son escuetas: “Paraalgunos pueden conservar un poder maléfico que yo, a toda costa, he tratado de anular”. Ellibro de Lucette, la bailarina y coreógrafa que acompañó a Céline en la cárcel, el exilio y lapenuria, es más bien decepcionante, en parte porque uno de los secretos de Céline es que no hablabacon su mujer de literatura. “Debo decir también que, de alguna manera, Louis estabaloco”, sentencia Lucette Destouches y el caso queda cerrado: Céline fue un genio prisionerode la paranoia y la enfermedad.
Acaba de aparecer también la traducción de Semmelweis, la tesis de Doctorado en Medicina deCéline, título que obtuvo en 1924, ocho años antes de publicar Viaje al fin de la noche. Tratajustamente de un genio loco, el húngaro Philippe-Ignace Semmelweis, quien descubrió a principiosdel siglo XIX, cuarenta años antes de que sus teorías fueran aceptadas, que las parturientas moríande fiebre puerperal porque los médicos no se lavaban las manos antes de tocarlas. La historia delpersonaje es tremebunda ya que, a pesar de la evidencia empírica, las autoridades científicas de laépoca se burlaron de él, por lo que terminó repudiado por la sociedad, recluido en un manicomio ysuicidándose con un bisturí infectado. La tragedia del doctor Semmelweis se solía enseñar en el CBCen una versión expurgada, mucho menos interesante que la versión de Céline. Y eso que Semmelweis esun libro extraordinario, y no sólo por ser una tesis en medicina que se parece muy poco a lospapers actuales.
Céline se jactaba de haber introducido cierta música en la lengua francesa y, en parte poreso, tiene fama de ser un escritor intraducible. Tal vez Ramon Vilà Vernis sea un superdotado, perola versión castellana de Semmelweis es de una elocuencia increíble y el estilo maduro del escritorestá a la vista. El retrato que hace Céline de un hombre poseído, torpe para la vida social y cuyodescubrimiento “excedió las fuerzas de su genio” anticipa su propia vida, la de alguienque “pasa por alto las fútiles leyes de su época, de todas las épocas, fuera de las cuales laestupidez es una fuerza indomable”. Sólo la estupidez impide que podamos acceder a los textosmalditos de Céline. Desde ya, no es una revelación sobre los judíos lo que nos aguarda en ellos (nohay razones en el antisemitismo), sino una huella esencial de un artista que odiaba la guerra y vioen Semmelweis un mártir de la bondad humana pero terminó sirviendo al Mal. ¿O acaso esa lecturaexcede las fuerzas de nuestra mediocridad?

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