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Un parque zoológico

Habiendo decidido caprichosamente, hace cuarenta años, en qué momento se considerará muerta a una persona, ahora Harvard se lanza a una definición y regulación de lo viviente de profundo alcance: lo que se llama una biopolítica.

Un parque zoológico
22-08-2026 | 21:39

En 1968 el informe de una comisión especial de la Universidad de Harvard inventó el concepto de“muerte cerebral” que, a partir de entonces, se ha impuesto progresivamente (aunque nosin acaloradas polémicas) para determinar el delicado pasaje de todo lo viviente al océano oscurode la muerte. Al haber desplazado al paro cardíaco como criterio de delimitación entre uno y otroestado, el Informe Harvard mostraba el carácter ni científico ni filosófico de la muerte, sinopolítico (porque la muerte pasa a convertirse de esta forma en un epifenómeno de la tecnología deltrasplante: el cerebro es el único órgano que no puede ser trasplantado).

En un artículo publicado el pasado 29 de marzo en el Washington Post, el eminente investigadoren transmisión de VIH y sida Edward Green (de la Harvard School of Public Health) ha arriesgado lahipótesis (fundada en sus estudios de veinte años en Africa) de que el Papa tal vez tenga razón ensu maníaca oposición al uso de preservativos como forma de contrarrestar el contagio de VIH. Greenrazona que el uso de una tecnología de profilaxis (el condón lo es) no necesariamente evita lapropagación del virus porque, al sentirse protegida, la gente se entrega a formas riesgosas desexualidad (sobre las cuales, lamentablemente, nada se nos dice).

Como la tasa de propagación del virus no ha descendido en aquellos países que han aplicadoagresivas campañas de profilaxis, Green concluye (y da como ejemplo el caso de la abstinenteUganda) que sólo la fidelidad monogámica “o al menos la reducción del número departenaires” podría poner freno a la epidemia. “La fidelidad poligámica (la poligamia‘cerrada’) también podría funcionar.”

Habiendo decidido caprichosamente, hace cuarenta años, en qué momento se considerará muerta auna persona, ahora Harvard se lanza a una definición y regulación de lo viviente de profundoalcance: lo que se llama una biopolítica.

El llamado papal a “humanizar la sexualidad” presupone que el modelo actual deinteracción sexual es animal. Consecuente con ese presupuesto erróneo, los abogados de Harvardvienen a proponer, directamente, un parque zoológico cerrado.

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