•de apablaza a correa

Un pensamiento blindado

Las contradicciones del kirchnerismo, que defiende al gobierno de Ecuador contra el autoritarismo, pero cobija a un terrorista chileno.

Un pensamiento blindado
24-08-2026 | 18:04

Fue estremecedor ver la fragilidad del presidente Rafael Correa, flameando en medio de untumulto golpista y a merced de un tiro asesino en su cabeza. El pasado repugnante en su peorformato dictatorial estuvo a centímetros de matar a un presidente reelecto democráticamente y dequebrar la lógica institucional que afortunadamente reina en todo el continente.

Fue esperanzador ver actuar con urgencia y eficacia a los jefes de Estado de la región parasofocar la rebelión y no permitir que el cáncer de Honduras hiciera metástasis en el resto del mapacompartido.

Los rápidos reflejos del matrimonio Kirchner fueron en el mejor de los sentidos y mostraron,como pocas veces, la utilidad de las instituciones supranacionales, como la Unasur cuando se lasllena de contenido político y se les extirpan las formalidades protocolares.

La gravedad de lo que ocurrió y de lo que no ocurrió en Ecuador tal vez sirva como espejo parahacer del diálogo flexible entre distintas ideologías, del no aislamiento y del respeto a rajatablade las leyes una plataforma de lanzamiento de un nuevo clima en el frente interno de la Argentina.Cristina y Néstor pudieron interactuar en forma exitosa con Sebastián Piñera, Alan García o JuanManuel Santos, por nombrar a los tres presidentes que más lejos están de su catecismo doctrinario.¿Por qué no pueden mantener esa amplitud de criterio y esa disposición al consenso con ErnestoSanz, Hermes Binner o Mauricio Macri? ¿Cuál es el motivo que los lleva a construir una fuerte ypositiva amalgama contra el autoritarismo hacia afuera y una feroz batalla que divide todo lo quetoca hacia adentro?

¿Qué capítulo de la teoría parapopulista de Ernesto Laclau dice que se puede construirciudadanía aniquilando la Central de Trabajadores Argentinos, humillando públicamente a la CorteSuprema, asfixiando y discriminando hasta lo incomprensible a Santa Fe o provocando a todo elabanico democrático chileno al negar la extradición del asesino de un senador en democracia? ¿OSergio Galvarino Apablaza no está acusado de hacer justicia por mano propia como intentaron hacerlos policías y militares que se levantaron en armas en las alturas de Quito? ¿Qué necesidad hay delevantar una trinchera de conflicto y desafiar a Chile al poner en duda la transparencia y garantíade sus instituciones? Hasta un socialista moderno, hijo de un líder guerrillero y amigo de losKirchner como Marco Enríquez Ominami, se manifestó en contra de otorgarle la condición de refugiadoa Apablaza.

La venganza contra quienes no se subordinan a los Kirchner potencia actitudes revanchistas y deprofundo resentimiento que en algún momento afloran. La fiereza con la que el kirchnerismo atacó enlos últimos días a Ricardo Lorenzetti, Carmen Argibay, Julio Strassera, Jorge Lanata, Nelson Castroo Víctor de Gennaro, como si se tratara de cómplices de la dictadura o corruptos, demuestra altosniveles de fanatismo irracional. Cuesta mucho entablar una conversación, aunque sea módicamentecivilizada, con quienes satanizan a personas de honradez y prestigio social y democráticoconstruido a lo largo de años.

Es tan blindado ese pensamiento fogoneado por Néstor Kirchner y expresado por Hebe de Bonafinique obliga a muchos a defender lo indefendible y a algunos a tomar prudente distancia, como loscasos de Daniel Scioli, Horacio Verbitsky o Ricardo Forster. El clima de acoso permanente delGobierno hacia la Corte Suprema que baja desde el matrimonio presidencial y el jefe de Gabinete seva diseminando por toda la estructura del oficialismo y adopta formas peligrosas que puedenterminar en violencia no sólo verbal.

Hay ejemplos de autoritarismo que asombran por lo autodestructivo. Por el solo hecho de no haberaceptado someterse al verticalismo kirchnerista, el moderado Hermes Binner ha sido condenado a laanchoa en medio del desierto.

Ese es el único motivo por el que el gobierno santafesino no recibió un solo peso de la Naciónpor los programas Techo Digno, para construir viviendas populares, y Argentina Trabaja, quesostiene cooperativas. Para muestra basta un botón.

Los argentinos democráticos en general y los progresistas en particular habían logrado construirterritorios indiscutibles, casi sagrados y ecuménicos. El juicio a las juntas y el Nunca más, porejemplo, o el reconocimiento de la lucha de Abuelas de Plaza de Mayo, que funcionaba como un activode valores compartidos por toda la sociedad. En ese casillero también debe colocarse unsindicalismo de nuevo tipo, comprometido con la defensa de los derechos humanos, sin jerarcasmillonarios ni corruptos que edificaron sobre sus espaldas Víctor de Gennaro y Germán Abdala en laCTA.

Pero los Kirchner dinamitaron esos consensos o les pusieron camiseta partidaria y, enconsecuencia, transformaron el todo en una parte como consecuencia de su bulimia de poder. Con Larazón populista como biblia y GPS reflotaron la palabra “enemigo” y dejaron el conceptode “competidor o adversario” para los que todavía creen en “las formas pequeñoburguesas de la partidocracia”. La clave es empujar al bando de la oligarquía vendepatria atodo el que no sume al ejército kirchnerista. Y, especialmente, a los que muestran que se puede sernacional, popular, democrático y progresista sin ser corrupto ni kirchnerista. La épicapresuntamente revolucionaria que venden como estampitas dogmáticas tiene el alto riesgo de empujara la generación del blog a un fracaso político de la misma magnitud que tuvoieron la frustración ytragedia militar que sufrieron en los años setenta. Son los mismos mariscales de la derrota, lairresponsabilidad y el infantilismo.

Un profundo pensador que se forjó en el nacionalismo y que nunca fue gorila asegura que cuandoel voto popular retire a Néstor Kirchner de la escena, va a dejar tierra arrasada, un archipiélagoy una hoguera de vanidades en el espacio donde floreció el progresismo hipnotizado por los K. Va areproducir el mismo fenómeno devastador, pero con signo contrario al que Carlos Menem le endosó alliberalismo cuando se vistió con ropaje peronista.

Es que la búsqueda permanente de enemigos no es un subproducto no querido del carácterautoritario de Cristina y Néstor o una manifestación del peronismo feudal en el que escalaronposiciones. Es una condición esencial de su proyecto estratégico. La división pueblo-antipueblo quecorta muy grueso y que deja afuera a muchos progres o liberales de izquierda de clase media quepodrían estar adentro no es un error, todo lo contrario: es el ADN del nacionalismo que semultiplica en la división. Los que quieren acercar posiciones son más peligrosos y conspiran máscontra el plan que los que claramente están en la vereda de enfrente. Por eso Graciela Ocaña,Bonasso, Pino Solanas o Binner despiertan más odios que Macri, De Narváez o Duhalde. Hebe deBonafini y Diego Gvirtz son funcionales a esa estrategia de Kirchner. Estela de Carlotto o RicardoForster son demasiado tibios. Scioli es directamente la contracara o el gérmen de la traición.

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