En qué preciso instante la escalada de un conflicto llega a poner en riesgo la supervivencia deuna nación y la de sus aliados? Hay respuestas para todos los gustos.
A comienzos de agosto, el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, almirante MichaelMullen, declaró que las fuerzas militares estadounidenses tienen un plan para atacar a Irán debidoa que es inaceptable correr el riesgo de que los persas construyan un arma nuclear. “Lasopciones militares han estado en la mesa y seguirán ahí”, dijo Mullen. Añadió que era“una de las opciones que tiene el presidente”.
Con la debida premura, el subjefe de la Guardia Revolucionaria iraní, Yadolá Javani, dijo queTeherán responderá con firmeza en caso de que Washington emprenda acciones militares. Por si habíaquedado alguna duda, subrayó: la seguridad en el Golfo Pérsico quedará en jaque “si losestadounidenses cometen el más leve error”. Para tener una idea de la importancia de esaextensión, baste con señalar que humedece las costas de Irán, Iraq, Kuwait, Arabia Saudita,Bahréin, Qatar, Emiratos Arabes Unidos y Omán. Los titulares poco originales y las conflagracionesdiplomáticas, furtivas y temerarias no alcanzan para disimular que existe un conflicto militarmerodeando el suroeste de Asia.
A comienzos de junio, Israel deslizó a la prensa que tenía autorización de Arabia Saudita parautilizar su espacio aéreo si decidía atacar a Irán. Luego del trágico incidente con el barcohumanitario turco Mavi Marmara, que fue abordado en aguas internacionales por comandos israelíescon un saldo de nueve pasajeros muertos, se discontinuaron los acuerdos con Turquía, que entreotros aspectos incluían la formación de pilotos israelíes, debido a que su terreno es muy parecidoa determinadas zonas de Irán. El 13 de junio, fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores deArabia Saudí desmintieron las informaciones según las cuales Riad habría autorizado a Israel autilizar su espacio aéreo para hacer una incursión y bombardear las instalaciones nucleares deIrán. El reino de Arabia Saudí (que no tiene ninguna relación con “la autoridad de laocupación israelí”), reiteró su postura “de firme censura y rechazo a cualquierviolación de su soberanía y al uso de su espacio aéreo o de su territorio por parte de cualquieraque pretenda atacar a cualquier país”. Que arroje la primera piedra quien sea capaz deprivarse del regodeo de imprimir semejante noticia si suena verosímil, independientemente de quesea verdadera.
En lo que sí coinciden diversos analistas es en afirmar que la República de Georgia haconsentido que en su territorio Estados Unidos e Israel almacenen pertrechos militares, y en que seha detectado la presencia de unidades de inteligencia del mismo origen en Azerbaiján. Georgia estáenfrentada con Rusia porque acepta la independencia de Osetia del Sur y de Abjasia; Georgia yAzerbaijan han sido acusadas de haberse convertido en “protectorados” deWashington.
La declaración de Mullen tiene como trasfondo ciertos presupuestos. Israel carece de laposibilidad de abalanzarse sobre Irán –excepto por un tortuoso vuelo de 4500 millas en cadasentido de la ruta, o el uso de capacidades limitadas de sus submarinos nucleares armados en lacosta persa, según el especialista Gordon Duff– sin bases avanzadas en Georgia, Azerbaiyán oKazajstán. Esto es consistente con el desplazamiento de buques de guerra y submarinosnorteamericanos a la región. Diversas fuentes confirmaron que una flota de 12 buques deguerra pasó promediando julio por el Canal de Suez y la agencia Stratfor afirma que losportaaviones estadounidenses USS Harry Truman y USS Eisenhower están esperando “pacientementeal lado de Irán”.
The Washington Post publicó los análisis de varias personalidades sobre el probable plan delPentágono para atacar a Irán. La primera opción parece ser el uso de bombarderos estratégicosinvisibles B-2 y misiles cruceros. Los misiles cruceros podrían lanzarse desde buques de guerra,submarinos y bombarderos B-2 en el aire, sobre las instalaciones antiaéreas y nucleares deIrán.
En el pasado, Rusia vendió a Irán misiles antiaéreos Tor-M1, que tienen un alcance de 12kilómetros (seis en altura). A finales de 2007, ambos países firmaron un contrato para la venta decinco grupos de sistemas antimisiles S-300PMU-1 (capaces de abatir aviones enemigos a una distanciade 150 km y a una altura de 27 km). Si bien existe una discusión al interior del Consejo deSeguridad de la ONU acerca de si las sanciones a Irán incluyen o no la prohibición de venderle estearmamento, lo cierto es que durante el pasado julio Serguei Chemezov, jefe de la corporaciónestatal de altas tecnologías Rostejnologuii, informó que Moscú y Teherán no han rescindido elcontrato, y que la agencia iraní Fars difundió que su país ya cuenta con cuatro misiles para lossistemas de defensa aérea S-300, dos de ellos adquiridos a Bielorrusia, y los dos restantes a unpaís anónimo.
Tiempo atrás, en una entrevista con el diario italiano Corriere della Sera, el ex secretario deEstado Henry Kissinger advirtió que no se opone a pensar en una acción militar, pero que es algoque debe considerarse con sumo cuidado. “Claro, no lo recomiendo, pero es muy grave tolerarun mundo con múltiples centros de armamento nuclear ilimitado. No recomiendo la acción militar,pero tampoco su exclusión”, agregó. Sumados la trayectoria del paradójico Premio Nobel de laPaz con el recuerdo de Osirak (el 7 de junio de 1981, el reactor nuclear iraquí de Osirak fuebombardeado por la aviación israelí), todo parecería indicar que hay que prestar atención a laúltima parte de la frase.
¿En qué preciso instante la escalada de un conflicto llega a poner en riesgo la supervivencia deuna nación y la de sus aliados? Hay respuestas para todos los gustos, pero una es irrefutable:cuando el oponente dispone de medios de destrucción masiva como podría serlo una cabeza nuclear,está en condiciones técnicas de hacerla detonar y tiene la resolución para tomar una decisiónsemejante. Y además, como lo demostró el caso de Irak, para determinadas concepciones geopolíticas,no es necesaria la certeza: con una sospecha alcanza y sobra.





