•EL ECONOMISTA DE LA SEMANA

Una crisis innecesaria en un contexto favorable

La opción “uso de reservas ya o default” es falsa. No existen vencimientos significativos de la deuda en los próximos meses.

24-08-2026 | 08:45

La opción “uso de reservas ya o default” es falsa. No existen vencimientossignificativos de la deuda en los próximos meses, el ministro de Economía de la Nación termina deasegurar que el segundo canje de deuda va a concluir con éxito en menos de tres meses y losingresos fiscales de este año, de la mano de la recuperación de la economía, la cosecha de la sojay la inflación, van a crecer más del 25% respecto de 2009. Así, estos últimos tres meses, donde laincertidumbre y la desconfianza de los agentes económicos estuvieron más presentes que nunca,pudieron haberse evitado.

Al igual que durante el conflicto con el campo en 2008, donde la obstinación y la irracionalidadnos hicieron desaprovechar un contexto internacional inmejorable, hoy estamos frente a laposibilidad de repetir el mismo error. La recuperación de la economía mundial, con sus altibajos,es un hecho. Los dos países más determinantes para nuestro comercio exterior, China y Brasil, van aliderar ese proceso de crecimiento de la economía global.

El viento a favor del contexto internacional para nuestro país vuelve a soplar con fuerza y laArgentina está enfrascada en una disputa estéril. El cronograma de vencimientos de nuestrasobligaciones nos daba tiempo más que suficiente para discutir distintas alternativas definanciamiento –incluyendo el eventual uso de reservas– en el Congreso Nacional, elúnico ámbito de debate apropiado para dirimir este tipo de cuestiones.

Se optó por imponer no uno, sino dos decretos de necesidad y urgencia (DNU), sin poder explicaren ningún caso cuál era la “necesidad” y por dónde pasaba la “urgencia”. Sibien es cierto que el Presupuesto autorizaba al Poder Ejecutivo a honrar los vencimientos de deudacon nuevos créditos, no es menos cierto que los mercados financieros se encuentran cerrados paranuestro país. No obstante, es útil recordar que la tasa de interés “usurera” que elGobierno utiliza como excusa para echar mano de las reservas, es muy similar a la que se pagó en sumomento por los créditos que nos facilitó Venezuela por nuestra amistad con Chávez, mucho antes dela crisis financiera internacional y cuando la Argentina crecía todavía a “tasaschinas”. Asimismo, ese costo del crédito es el que tienen que pagar en la actualidad lasprovincias, por préstamos a cortísimo plazo, y nadie desde la Nación se escandaliza por este hecho.También es importante señalar que las complicaciones que tenemos para acceder al mercado voluntariode deuda no son producto de la crisis internacional, como esgrimen los funcionarios de la actualadministración. Nuestras dificultades no son compartidas por el resto de los países de la región.Brasil, Chile, Uruguay, Colombia, Perú, y prácticamente todo el resto de las naciones vecinas,gracias a la extrema liquidez que existe hoy en el mercado (con tasas de interés en los niveles másbajos que se recuerden), acceden a crédito barato y abundante. Nuestro caso no es producto del“ánimo destituyente” del resto del mundo ni de un complot internacional paracastigarnos. Simplemente es la consecuencia de la desconfianza que provoca un país cada vez másapartado del mundo y percibido en forma creciente como poco confiable y desapegado a las normasrepublicanas. La crisis fiscal (maquillada por ahora con la utilización de recursosextraordinarios, como el ahorro de los jubilados o las utilidades no realizadas del Banco Central),el fenómeno inflacionario, la manipulación de las estadísticas oficiales, la tensión social, ladistorsión de precios relativos, el conflicto permanente entre el Ejecutivo y los restantespoderes, también contribuyen a este aislamiento. No alcanza entonces con usar las reservas pararesolver nuestros problemas. Si no los atacamos de raíz, muy pronto vamos a despertarnos con lanoticia de otro manotazo porque la “necesidad y la urgencia” así lo determinan.

Es imprescindible llevar adelante una discusión abierta y transparente del presupuesto, ya queel que rige actualmente perdió toda razón de ser. El presupuesto votado “a librocerrado” por los anteriores representantes del Congreso es un presupuesto del ajuste, ya queplantea una caída en términos reales del gasto público. Se proyectó en esa ley un crecimiento delgasto del 12%, cuando la inflación va a superar con creces el 20% (durante el corriente año). Porotra parte, por lo menos una tercera parte de las transferencias al sector privado previstas para2010, benefician claramente a los sectores más ricos de la sociedad. En otras palabras, es unpresupuesto que plantea no sólo un ajuste del gasto público, sino una regresividad preocupante enla asignación de esas erogaciones. Por otra parte, de la mano de la subestimación de la inflación,también los recursos están minimizados. En definitiva, hay razones más que suficientes (y tiempodisponible) para reabrir el debate por este tema, aunque así se pongan de manifiesto muchas de lascontradicciones del Gobierno nacional. A pesar de los superavits gemelos, los récords permanentesde recaudación, la apropiación de los fondos de la Seguridad Social y la reestructuración de ladeuda en 2005 (con quita del 70% incluida), hoy estamos, según nos dicen, frente a la posibilidadde un nuevo default. Los ciudadanos nos merecemos, por lo menos, una explicación.

También en Perfil