•EXPECTATIVAS RADICALES

Una extraña pareja

En declaraciones a la radio la semana pasada, el presidente de la UCR, Ernesto Sanz, le decía al periodista Paulino Rodríguez por radio Continental que Julio César Cleto Cobos ya no era el vicepresidente de la Nación. Esta declaración la hacía el día 11 a la noche desde el cónclave radical en la ciudad de San Nicolás. El periodista, algo sorprendido, le pedía algunas aclaraciones ya que una afirmación expresada de este modo era incomprensible al no existir renuncia alguna.

Una extraña pareja
24-08-2026 | 06:48

En declaraciones a la radio la semana pasada, el presidente de la UCR, Ernesto Sanz, le decía alperiodista Paulino Rodríguez por radio Continental que Julio César Cleto Cobos ya no era elvicepresidente de la Nación. Esta declaración la hacía el día 11 a la noche desde el cónclaveradical en la ciudad de San Nicolás. El periodista, algo sorprendido, le pedía algunas aclaracionesya que una afirmación expresada de este modo era incomprensible al no existir renuncia alguna. Elsenador dijo entonces –lo repitió con argumentos más difusos en el reportaje de PERFIL eldomingo pasado– que desde julio de 2008, y a raíz de la 125, Cobos dejó de ser vicepresidentepara desempeñar desde ese momento la función de presidente del Senado. Consideraba que esta funciónera importante para la estabilidad institucional del país, y ante ciertas dudas del periodistasobre la conveniencia y la posibilidad de un rol tan singular, Sanz dijo que creía que era unverdadero desafío para la ciudadanía tomar conciencia de este nuevo proceso institucional. Agregabaque el mismo constituía un dilema interesante con el que había que lidiar para comprenderlo en todasu dimensión.

Por mi parte, pensé que sin duda era interesante, pero por razones diferentes. Me permitióimaginar que si los radicales llegan al poder en 2011 van a ser y hacer más o menos lo mismo quelos kirchneristas. Harán todas las picardías posibles para concentrar poder a la manera de estegobierno. No soltarán la caja, seguirán con los subsidios y el gasto fiscal clientelista, apretarándonde puedan, pactarán con los mismos representantes corporativos que dominan la escena hoy en díay se mimetizarán con los procedimientos tan bien aceitados por Néstor Kirchner.
El desparpajo con que Sanz inventa a Cobos y le da un lugar en el panteón de las autoridadesnacionales, haciendo de él una figura de majestad legislativa, es la antesala de la viveza criollacon boina blanca.
El radical-kirchnerismo no es lo mismo que el radicalismo K, una escisión del partido radicalque tomó debida cuenta de que no era más que un puñado de cenizas y que en última instancia elgobierno de Néstor Kirchner cumplía con el programa económico social del partido radical, con eldólar alto, el estímulo al mercado interno y la crítica al neoliberalismo. Cuando vieron venir latransversal sacaron número y entraron por la tangente. Pero esta nueva faceta política que seinaugura es algo nuevo y no prosigue el ingreso del radicalismo mendocino al gobierno pingüino.Esta vez es otra etapa del proceso iniciado en 2001 que produjo una crisis crónica en el caminorepublicano iniciado el año 1984, después del fin de la dictadura militar.
El radicalismo que quiere llegar al poder en las próximas elecciones pretenderá haberaprendido las lecciones de sus anteriores correligionarios y disipar los temores de que sonincapaces de gobernar. La experiencia de Alfonsín en el período ’84-’89, y en especialla de la Alianza, debe haberlos aleccionado sobre la mentada ausencia de vocación de poder queaparentemente los define.
Por la conducta de Cobos y la justificación retórica que le ofrece Sanz, parece que algoestán aprendiendo. Aseguran de este modo la vigencia de lo que tanto envidiamos en nuestrosvecinos, lo que se llama “continuidad” y “política de Estado”, es decirseguir de acuerdo a un estilo que nos es propio con lo mismo de siempre a pesar de los cambios decaras.

A los radicales les gusta definirse como keynesianos en lo económico y liberales en la política.Cuando así lo expresan, se sienten muy estimados en los agasajos de las embajadas, sólo que elhalago no dura más que el ágape. Este tipo de identidad, que en realidad es la esencia de lasocialdemocracia, ha tenido algunos tropiezos en nuestra última etapa republicana. Recordemos lahistoria de aquello que se llamó “renovación peronista”, que quería inocularrepublicanismo y progresismo tradicional para espantar el estigma autoritario del peronismotradicional. Sus líderes más nombrados fueron José Luis Manzano y Carlos Grosso. Es posible que elradicalismo intente un camino inverso. Mantener “pour la gallérie” la presentaciónsocialdemócrata e intentar incorporar en los hechos su pasado caudillesco. Yrigoyenismo, que ledicen.
Por supuesto que para esto necesitará apoyos, D’Elías radicales, Moyanosradical-kirchneristas, aliados en la mesa de enlace aun con retenciones pero con soja hasta en lasbanquinas, federaciones que conserven una política universitaria con su ingreso irrestricto singraduados a la vista, gremios con prebendas custodiadas, el apoyo de la UIA con la misma dirigenciaque pide proteger su poca productividad con un peso pobre, un sistema de inseguridad intocable yotro educativo con muy buenas intenciones y realización cero, más una prensa adicta los primerosdos años hasta ser convertida en enemiga poco tiempo después.

Desde 1984 se pateó el tablero institucional dos veces. Un puntapié se dio en el ’89 yotro en el año 2001. Muchos auguran que está por ser pateado por tercera vez. Nos lo pronosticanlos que braman ante el peligro “destituyente” de los radicales y de Cobos, amedrentandoasí a constitucionalistas con el prestigio de Aníbal Fernández y Carlos Kunkel. Refuerzan estetemor quienes, desde el máximo poder, amenazan con irse antes de tiempo si las cosas siguen conesta desobediencia indebida y los que desde la oposición quieren denunciarlos por cada centavo quetienen o los más imaginativos, que se convierten como vemos ahora en Aladinos institucionales.
Si como dice el director de la Biblioteca Nacional, en una nota escrita en sánscrito criollopara Página/12, existe una conspiración inconsciente de pseudo republicanos que no entienden queatacar a la presidencia es hacerle el juego al verdadero Poder Ejecutivo posmoderno que son la Mesade Enlace y Clarín –admito que he simplificado quizás en exceso la habilidad ventrílocua delestimado colega–, vivimos tiempos agitados.
Desde mi punto de vista, no son tanto el señor Magneto como el señor Biolcati, con la ayudade la doctora Carrió, los instigadores del futuro desbarajuste sino este radical-kirchnestorismoque, en realidad, ya nos gobierna.

Por eso, una tercera pateadura en el tablero republicano se la deberemos a los esfuerzos de ungobierno que grita y decreta cada vez que no puede reinar como quiere y de una oposición queinventa a un vicepresidente que no es aunque lo parezca o que es y no lo parece. Entre los dos,impulsados por las irritadas amonestaciones de la Presidenta y los no positivos de Cobos, nosregalarán en 2011 una nueva figura semejante a aquella investidura medieval analizada por elestudioso Ernst Kantorowicz que hablaba de los dos cuerpos del rey de la doctrina Cristocéntrica:la teoría del cuerpo mixto o “geminada”. Cuerpo de Cleto, alma de Néstor.

*Filósofo (www.tomasabraham.com.ar).

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