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Una mujer desilusionada

Una mujer desilusionada
24-08-2026 | 18:53

Si de veras Gabriela Michetti lloró, habrá entonces que conmoverse. No importa la precisión desi llegó a rodar la lágrima, si apenas alcanzó a asomarle en los ojos o si en cambio se le atascóen la garganta, al igual que las mentiras mal dichas y al igual que las angustias. Toda vez que unamujer llora, lo correcto es conmoverse. No es lo mismo que cuando lloró Cavallo, al descubrir derepente lo mal que lo pasaban los jubilados en la Argentina de aquel tiempo; es decir bajo supropia gestión. Si nuestra derecha política lagrimea no es por exceso de sensibilidad, sino másbien por su falta. De pronto parpadean y ven lo que son, dónde están, lo que hacen, lo quehicieron, y ese mismo parpadeo les humedece las pupilas. Después se les pasa, y siguen.

Parece que Gabriela Michetti lloró, y es porque en PRO la desconsideran. La postergan o se laolvidan, un poco como la olvidamos todos; se diría que su quehacer o su quenohacer predisponen laapercepción. Es la hora de la desilusión, a todas luces. No era esto lo que ella esperaba, era otracosa. ¿Habrá conseguido así por fin lo que de todo político se pretende, que es que sienta lo mismoque sienten sus votantes?

Me parece que ahora podemos entender, por gracia de lo retrospectivo, que el desencuentro yaestaba de alguna manera sellado aquella noche festiva en que Mauricio la sacó a bailar. MauricioMacri, el falso galán, Mauricio Macri el falso Freddie Mercury, la puso a girar en la pista cual unTravolta en sábado por la noche. En PRO imperaban la alegría, las promesas de cambio y la ilusión;pero, si bien se mira, es fácil advertir que el paso en falso ya estaba ahí, el desencuentrotambién, la mala pareja también.

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