•macri SIN FONDOS

Una nueva plaza para la Ciudad PRO

Septiembre es el mes de las fiestas del calendario judío. Se come mucho en Rosh Hashaná, nuestro Nuevo Año; no se come nada en Iom Kipur, el Día del Perdón.

23-08-2026 | 14:46

Septiembre es el mes de las fiestas del calendario judío. Se come mucho en Rosh Hashaná, nuestroNuevo Año; no se come nada en Iom Kipur, el Día del Perdón.
Un amigo de la filosofía me recordaba los últimos textos de Gianni Vattimo sobre la religión,en los que el filósofo italiano rescata la idea de caridad cristiana como el núcleo de unaespiritualidad más allá de toda obediencia a la Iglesia, y me preguntaba qué valor universal nolitúrgico le veía yo al judaísmo: la culpa, le dije, inventamos la moral, es la consecuencia de unDios invisible, completamos la moral socrática. De la Idea invisible al Dios invisible, resultado:la culpa y la conciencia. El Prócer: Moisés, cuarenta años en el desierto para enseñarnos aesperar.

Nietzsche nos recordará que el origen político de la palabra culpa es deuda, es el aspectomaterial de aquella interioridad anímica. Dios es el Gran Acreedor.
Caminando por las calles de mi ciudad, con los auriculares prendidos a mis habitualesprogramas de radio AM, descubro en estas fechas tan sensibles para mi grey que Moisés, en su misiónde construir un pueblo, no está solo, lo acompaña Mauricio Macri, otro jefe de vecinos.
La semana pasada por Radio Continental en el programa Magdalena tempranísimo, Macri dice notener plata. Refuerza su confesión con números. Dice que el presupuesto de la Ciudad es de quincemil millones de pesos. La actual tasa de inversión es del dos por ciento, es decir, treintamillones. La Ciudad, nos informa, necesita para estar linda, estar buena y estar a punto sesentamil millones. La conclusión es sencilla: Macri informa que se necesitarán doscientos años paracumplir con los objetivos de su campaña, unas cincuenta intendencias de cuatro años, cincuentaveces el prefijo “re” antes de elección, así repite sin siquiera reírse por elmicrófono, dos siglos para que la Reina del Plata brille con todas sus galas.

Es el mejor chiste PRO que escuché hasta la fecha. Con este ritmo de inversión en la Ciudad,festejaremos una Buenos Aires linda en el Cuatricentenario, de la mano –¿por qué no?–de un descendiente clonado del actual mandante.
Macri se quedó sin plata. Dice que no sabe cómo hacer para conseguirla y pide consejos. Llamapara este fin a los vecinos de Buenos Aires para pensar juntos un proyecto 2020. Cuando me tocó elturno y me convidaron para una reunión con el jefe de Gobierno, creí que se habían confundido.Seguramente, pensé, en lugar de remitirse a la fecha del Bicentenario el anfitrión se pasó unadécada. Pero al volver a recibir la misma invitación con la misma fecha, tuve que preguntar de quése trataba.
Es lo que acabo de escribir, Macri no tiene plata, y no sabe qué hacer para conseguirla. Sereúne con fuerzas vivas y vecinos de la Ciudad para imaginar cómo hacerla linda a Buenos Aires sinplata. Me dicen por teléfono que se trata de elaborar juntos las opciones y medidas para solucionarlos problemas de la Ciudad con un presupuesto limitado y urgencias de todo tipo. Quieren queresponsables políticos y vecinos señalemos prioridades, y la fecha fijada de 2020 es para que seentienda que el mensaje va más allá de la coyuntura.
Me excusé del convite, alegando que me sentía incapacitado para contribuir con tamaña misión,aportar medidas prácticas o acelerar, aunque fuere en algunos años, los tiempos demandados.

Eso sí, pedí si podían agregar en la agenda la finalización de las trincheras que abrieron en lacalle en la que vivo, que producen un caos vehicular de proporciones y algunas víctimas peatonalesque sucumben ante los desniveles ocasionados por los cráteres asfálticos. No sería una mala noticiaque terminen los trabajos emprendidos y detenidos por falta de pago, agregué, para 2180; con unaperspectiva así, los humanoides del futuro seguramente estarán conformes.
En realidad, Macri ya toma las primeras medidas para paliar estas dificultades. Emite bonosde deuda. Continúa la tradición criolla de los liberales de mercado, de los defensores de uncapitalismo dinámico y de quienes aseguran los beneficios de la iniciativa privada: se endeuda. Esla otra cara de una política de encantamiento y seducción expresada con los aportes semánticos dela literatura de autoestima y de los textos más importantes de la markética que usa la palabra“vecino” con ese cariño aldeano que hemos perdido.

Esta otra cara de la ternura de mercado se llama “deuda”, la palabra más querida pornuestros liberales, más que “está bueno”, más que cualquier otra caricia verbal.
Nuestros yuppies políticos nos hablan de gestión, de eficiencia, de solucionar los problemasde la gente, y saben hacerlo, inventan papeles, vacían cajas, usan bancos públicos, dejan unzafarrancho de compromisos para los vecinos del porvenir y los futuros giles opositores que quierangobernarlos. Dije “gil”, hermosa palabra, y breve. En Google habla de un latinazgo quese refiere a una piel de cabra, un significado extraño. Quizá la piel de cabra sea GabrielaMichetti y el lobo escondido... no, no puede ser, me dije, los hermanos Grimm no eran PRO.
El Diccionario Etimológico de Joan Corominas habla de un vocablo “gilí”, cuyoorigen se remonta a 1882 con la acepción de tonto. El Diccionario de María Moliner dice lo mismo.El de la Real Academia Española sigue la misma línea editorial y le agrega“gilipollas”. Se me ocurre que no es una mala idea ponerle el nombre Gil a una plaza dela Ciudad; un predio no para el Gauchito Gil, sino para El Vecino Gil de Buenos Aires, con hamacasmal atornilladas, toboganes dirigidos a un árbol, areneros de arena movediza, bancos para jubiladoscon pegamentos en los asientos, vendedores de maíz envenenado para las palomas y un kiosquitoatendido por chicas PRO que distribuyen el plan Cuatricentenario para que esté linda Buenos Airesen 2210. Si me invitan otra vez de parte del Gobierno de la Ciudad, quizá acepte ahora que tengonuevas ideas.

Buenos Aires tiene un producto bruto por habitante que cuadriplica a los de Santa Fe y Córdoba,diez veces mayor que el de las provincias pobres de nuestro país, y es tres veces el promedionacional. El ministro Rodríguez Giavarini equilibró un presupuesto que tenía un tradicionaldéficit. Ibarra cuidó con responsabilidad los números fiscales antes de su lamentable actuación enla tragedia de Cromañón. Telerman finaliza su interinato con un pasivo que aseguraba manejable consu habitual sonrisa...Macri nos dice que necesitamos siglos para lograr los objetivos con losrecursos actuales y que una situación así lo obliga a tomar una decisión: iniciará su campaña parapresidente de la Nación para ponerla linda a la Argentina.
De ser elegido, ¿cuánto tiempo le tomará dejarlo bueno al país? ¿Qué pueden significar un parde centurias para quien pertenece a un pueblo que inventó la deuda interior y que habita nuestratierra hace 5769 años?

*Filósofo (www.tomasabraham.com.ar).

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