•LA CONTINUIDAD O NO DE MARADONA

Una oferta que está intoxicada de hipocresía

24-08-2026 | 15:09

En medio de este vértigo típicamente maradoniano, Julio Grondona tuvo dos actitudes típicamentegrondonianas. Se sacó el problema de encima y se lo trasladó al otro, a Maradona. Dijo “tododepende de él. Si él quiere, sigue”. Y mandó al vocero de la AFA, Ernesto Cherquis Bialo, aanunciar con bombos y platillos que “la AFA le ofrecerá a Maradona la renovación por otroscuatro años”. Lo que Cherquis (Grondona) no anunció es que la oferta no es tan lineal, sinoque viene con trampa. Ofrecerle la Selección a Diego y decirle “la oferta es para vos solo,acá no corren Mancuso, Enrique, Ruggeri ni Signorini. Vos serás el técnico, pero los colaboradoreslos ponemos nosotros”, es como decir “ojalá que diga no”. Es un manejo perverso,repugnante. Habíamos sostenido antes de que Diego asumiera, que el preferido de Grondona era MiguelRusso. Y Russo hubiese sido el entrenador de no mediar la intervención de los hijos de Don Julio,Julito y Humbertito, quienes convencieron a Papá de que era el tiempo de Maradona. Pensaron unasituación óptima en la que Maradona estuviera cómodo y decidieron: Bilardo manager, Batista y Brownayudantes. El Checho y el Tata se alejaron ante el primer cortocircuito con Diego. Con Bilardo, loscortocircuitos llegaron a incendios, aunque el Narigón siempre trató de minimizarlos. Maradonaeligió a Mancuso como ayudante. Bilardo no quiso estar pintado y presionó para que el otro laderode Maradona fuera Miguel Angel Lemme.

Grondona jamás digirió todo esto. Nunca se lo dijo a Maradona, pero sí a Bilardo. La influenciaque tiene Bilardo sobre Diego es igual a cero. El Jefe estaba un poco harto de la Selección. Sehabía bancado a Basile con un año sin victorias en el lomo, vio cómo Coco caía por su propio peso ypor el peso de los líderes del grupo, y como la sucesión era un caos, optó por usar a Diego comotécnico y también como escudo protector. Como Maradona empezó ganando (1-0 a Escocia, 2-0 aFrancia, 4-0 a Venezuela) todos callaron y prefirieron acompañar. Pasó algo similar a lo que pasóen el Mundial. Alguno vio defectos, pero también una respuesta renovada en los futbolistas.

Cuando Argentina se clasificó angustiosamente en Montevideo, se vieron varias imágenespatéticas, tapadas en ese momento por los ya célebres y hasta pintorescos exabruptos de Maradona.La primera escena de alto patetismo fue la que protagonizó Lemme, arengando groserías desde unsegundo plano. La otra, inexplicable, fueron los gritos de Bilardo y los abrazos a Maradona queDiego recibió a desgano. Hoy más que ayer, parece mentira que de toda esa eliminatoria sinuosa yangustiante, lo único que haya llamado la atención fueran los gritos desaforados de Lemme. Almenos, es lo que se desprende de la única decisión que tomó la AFA per se en todo este tiempo,posterior al de Maradona como entrenador: afuera Lemme y adentro el Negro Enrique.

El Mundial está fresco y la herida es muy profunda como para volver a analizar lo que hace laprensa, que dice tonterías como que hablar del 0-4 con Alemania es hacer“resultadismo”, u otras tonterías como que “Diego no sabe nada”. La semanapasada se habló acá de la necesidad de hacer una revolución del estilo de la que hizo el flacoMenotti en 1974.

Esa idea la sostenemos. La oferta a Diego para renovar su contrato está intoxicada dehipocresía. Están haciendo todo lo posible para que Maradona diga que no, en lugar de manifestarlesu disconformidad y decirle de una vez que nadie cree que pueda sacar del fango al equipo nacional.Es decir, el inicio del nuevo ciclo es el peor. Empieza con una mentira, con una oferta falsa y conel agravante de que el enviado es el presidente de un club de la B Metropolitana. El encargado delas negociaciones debe ser el propio Grondona o bien los presidentes de los clubes más importantesde la Argentina. Esta cosa de “andá vos que te conoce y te va a dar más bola” da laimagen gastada y anacrónica de la famosa ferretería de Sarandí que Don Julio pretende dar. Imagenque, dicho sea de paso, ya nadie cree ni quiere. Contratar a un técnico para una de las seleccionesmás importantes del mundo no es igual que vender una lata de tornillos. Hay que exigir un plan detrabajo, examinarlo entre gente idónea y aprobarlo o no.

Con todo respeto, es un hecho demasiado serio como para dejarlo en manos del presidente deTristán Suárez. Los titulares de los equipos grandes, que reúnen la mayor cantidad de hinchas ehicieron grande e importante este fútbol y este tema, no pueden esperar que un tal señor Granados–por el mero hecho de que vive cerca de la casa de Maradona y “tieneconfianza”– les traiga una información que el Comité Ejecutivo debería conseguir deotro modo. Esta es la prueba palmaria de que el Comité es un dibujo, que Grondona se maneja sinningún tapujo. Es como dijimos hace un tiempo. Grondona y los miembros del Comité Ejecutivo sonEstela Raval y Los Cinco Latinos: uno canta y los otros sólo hacen “gua gua”.

No es optimismo lo que transmite este modus operandi. Al contrario, da la sensación de que noaprendieron nada. O, lo que es peor, entrega la idea de que a alguien le conviene que todo siga asíde mal.

En este último caso, acá tendrán a un enemigo acérrimo.

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