Hay causas que, por su mezquindad, nos resultan odiosas. Quienes las llevan adelante no puedensino darnos pena. Entre ellas, la causa (perdida y vil) de los que defienden los derechos“retrográficos” (retrógrados de reproducción) sobre bienes culturales y, en su nombre,amenazan a personas y organizaciones, obligan a cerrar sitios de Internet, molestan como losmoscardones verdes que habitan las letrinas.
Unos queridos alumnos, que han dedicado sus esfuerzos a la digitalización de materialesbibliográficos que los estudiantes necesitan (porque los docentes, tercamente, los obligan aleerlos) me comentan que han recibido una intimación judicial mediante la cual se los forzó acerrar la biblioteca digital que administraban (forofyl). Organizan, ahora, unas jornadas a las queme invitan y a la que, lamentablemente, no podré asistir.
Les traslado mi solidaridad, les recomiendo que elaboren un censo: que cada escritor, cadainvestigador y cada docente (Beatriz Sarlo ya lo hizo) se pronuncie en relación con esa “cazade brujas” que llevan adelante abogaduchos de pacotilla (personas infelices que festejan comoun triunfo personal cada biblioteca cerrada sin advertir que, en su lugar, se levantan por lo menostres, en servidores cada vez más remotos y, por lo tanto, fuera del alcance de sus zarpas). ¿Nodeben darnos pena, con sus caprichos anacrónicos que ignoran al mismo tiempo el milenarismo y lamundialización?
Les sugiero, además, que desarrollen la siguiente política que yo, como docente, me comprometo asostener: no daré a leer jamás a autores vivos que avalen semejante política de persecución y nisiquiera los mencionaré en notas al pie de página (ya veremos cuánto duran sus prestigios si tienenque prescindir de semejante aparato de propaganda, la “referencia”). Que los alumnos senieguen a leer la obra de esos mismos autores, que trabajan para darnos pena.
En La Biblioteca de Babel, Borges escribió: “Si el honor y la sabiduría y la felicidad noson para mí, que sean para otros. Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno”. Queasí sea.





