La semana última se conoció el alejamiento de la responsable de la Oficina de las NacionesUnidas encargada de la investigación y la lucha contra la corrupción dentro de esa organización.
Luego de cinco años de gestión, la sueca Inga-Britt Ahlenius se quejó de los recortes a laindependencia de su oficina y de las dificultades a las que se vio sometida, en especial mediantela generación de estructuras paralelas y trabas a designaciones que promovió.
La funcionaria acusó al secretario general de la Organización, Ban Ki-moon, de ausencia deguía estratégica y de liderazgo y lo responsabilizó por un panorama que caracterizó como carente detransparencia, sin rendición de cuentas y sin signos de reforma a la vista.
El informe de Ahlenius, que constituye un mecanismo de evaluación y trabajo interno, llegóinusualmente a conocimiento público, poniendo en crisis la imagen del secretario general, quien alasumir había prometido que la transparencia y la rendición de cuentas serían la piedra angular desu gestión.
Entre sus críticas, la funcionaria, que ocupaba una alta jerarquía en la organización,atribuyó al secretario general lo que consideró una situación de decadencia y de deriva hacia lairrelevancia. Los voceros de Ban Ki-moon negaron las acusaciones, esgrimiendo el liderazgodesempeñado en terrenos como el cambio climático y el avance en los derechos de las mujeres.
En 1994 la Asamblea General de las Naciones Unidas creó esta oficina, conocida como OIOS por sussiglas en inglés, para que auditara los principales departamentos de la organización y condujerainvestigaciones sobre corrupción e irregularidades internas.
Si bien al constituirla se le garantizó “independencia operativa”, se la colocóbajo la autoridad del secretario general y se la sujetó a la dependencia administrativa yfinanciera de los departamentos que debía controlar.
En los últimos años la OIOS se habría enfrentado a órdenes superiores para no abrirdeterminados casos o para cerrar o cajonear investigaciones en curso.
Algunos de esos casos fueron promovidos originariamente por una unidad especial constituidaentre 2006 y 2008 para investigar el célebre caso de corrupción en el programa Petróleo porAlimentos, diseñado por las Naciones Unidas en 1996 para aliviar a la población iraquí de lassanciones impuestas a su país por la invasión a Kuwait de 1990, que culminó con un escándalogenerado por sobornos y abusos que involucraron a funcionarios y empresas de cuarenta países.
Entre otros aspectos que demuestran la falta de verdadero compromiso con el control interno,resulta llamativa la circunstancia de que el puesto de director de Investigaciones esté vacantedesde 2006 y se encuentre cubierto por un funcionario interino cuestionado por integrantes de supropio equipo debido a la falta de profundidad en las investigaciones y por haber recortado elelenco de investigadores con experiencia en fraudes financieros y corrupción.
Ahlenius se retira sin que exista un reemplazante a la vista, pese a la recomendación formuladaen ese sentido por la propia Asamblea General a fines de 2009. Existe preocupación por laposibilidad de que la OIOS languidezca y termine subordinada y sumida en la intrascendencia.
La experiencia dista de ser novedosa, ya que refleja problemas comunes a los órganos decontrol de la corrupción de todo el mundo, incluidos los acaecidos en nuestro país con ribetes quesorprenden por su semejanza.
El prestigio ganado por los líderes en otras áreas de políticas públicas no necesariamente seve acompañado por una voluntad política genuina de avanzar en la lucha contra la corrupción y,muchas veces, las reformas son sólo cosméticas, arrastrando a aquellos que se involucran en esasexperiencias a la frustración.
Mientras no se garanticen una real independencia y recursos suficientes para desarrollarinvestigaciones complejas y que lesionan intereses poderosos, la lucha eficaz contra la corrupciónno dejará de ser una quimera y los sucesivos esfuerzos bienintencionados continuarándesvaneciéndose en el aire.
*Director de Justicia y Transparencia de Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicaspara la Equidad y el Crecimiento).




