La pampa húmeda, de momento, murió. Ahora es la pampa seca. La sequía ya es una peste colosal.La penuria de agua de lluvia no era tan salvaje desde 1961, cuando gobernaba Frondizi. Losresultados son devastadores.
Con este escenario truculento, el Gobierno sigue marcando la cancha, como si “quedarse conla pelota” en su guerra contra los productores rurales fuese como ocuparle la Plaza de Mayo aPerón en los años setenta. Las cosechas que levantará el campo exhi-birán retrocesos fenomenales,pero en Olivos piensan, aplicando la jerga iletrada del maoísmo del siglo pasado, que la“contradicción fundamental” pasa por una supuesta ecuación polarizada entre el campo yel país “productivo”.
El problema es que los agujeros se van abriendo de modo exponencial. Siderar en Campana yGeneral Motors en el Gran Rosario son las primeras manchas de la anunciada recesión en el ámbitoindustrial. Inmune a estos hechos tangibles, el Gobierno sólo atina a reiterar una retóricaobsoleta y a persistir en sus manejos discrecionales.
El último blooper del zar Guillermo Moreno sería tragicómico, si no fuera dramático. Procediócomo un comisario “del pueblo” en la Rusia de Stalin y puenteó todas las instanciaspara enviar 110 camiones con miles de toneladas de forraje, a Villa Iris, un pueblo del partidobonaerense de Puán.
Lo retrató con gracia campera inconfundible el portal Noticias Ganaderas con su título“¿Necesita maíz para su hacienda? Llame ya a Moreno”. Reveló que el 15 de enero elsecretario de Comercio Interior envió las primeras 2 mil de una partida total de 15 mil toneladasdel cereal a un productor de Villa Iris, quien se encargará de distribuir el grano entre ganaderosafectados por la sequía. “Fueron enviadas por pedido nuestro desde la Secretaría de Comercio,tras una reunión que tuvimos con Guillermo Moreno”, admitió Juan Manuel Garciarena, productory dueño de la Cabaña Santa Paula.
Rápido, Garciarena se escudó: “no estamos repartiéndolo a dedo como intentan deciralgunos: estamos trabajando seriamente y todos los días se suman más productores al registroinicial que teníamos de casi trescientos. Ahora tenemos casi mil que vienen a pedir maíz porque suhacienda se muere de hambre. Nuestro reclamo es urgente, por eso nadie tiene que enojarse, nientidades del campo, ni funcionarios bonaerenses, porque necesitábamos la ayuda ya, y no gestionartrámites y esperar que se mueran nuestros animales”. No se sabe de dónde salio el maíz deMoreno. ¿Lo compró? ¿Lo tenía almacenado?
Mensaje claro: los bienes terrestres salen de Olivos, de la primera línea de funcionarios quereportan directamente a Néstor Kirchner, pasando por encima de organismos y funcionarios, unesquema no sólo centralizado hasta el paroxismo, sino personalizado de manera abyecta.
Hay que ir y pedirle al poder y recibir sus dádivas sin chistar. La explicación del ministro delInterior, Florencio Randazzo, conmueve: la Presidenta quiere que los productores “sientan queel Gobierno está al lado de ellos y que vamos a colaborar” con la situación y que tambiénexiste “el compromiso de defender a la producción agropecuaria”.
La situación del campo es de gravedad enorme. Daniel Scioli, impresionado por la magnitud de lasequía, apareció advirtiendo que “ahora es diferente” y que la problemáticaagropecuaria no admite más vendettas ideológicas ni caprichos cesaristas.
Aparentemente, recuperada de la severa lipotimia nunca fehacientemente aclarada, Cristina tuvofuerzas para volver a su predilecto hobby de escarnecer movileros. Alegó que es hipotensa de todala vida. Contradijo a su marido, que había atribuido la descompensación de su esposa a que es“pingüina” y no se adapta al calor argentino. El suspendido viaje a Cuba se postergópara estas horas y al cierre de esta edición de PERFIL viajaba a La Habana, donde se advertirá lavisible ausencia del octogenario Fidel Castro, reemplazado por su hermano septuagenario.
A los gobiernos K no les interesa en verdad las relaciones exteriores, aunque Cristina se sientamás motivada que su marido por conocer el mundo. Antes del bajón corporal de la semana pasada, laCasa Rosada había anunciado que la Presidenta viajaría a India y Corea del Sur con una agendaincomprensible: estaría en India no más de 36 horas. Ahora todo cambió: no va a Corea del Sur y nose sabe cuánto se quedará en la India, país de dimensiones y demografía continentales, en cuyasgrandes ciudades las temperaturas son muy elevadas.
Lo extranjero es un galimatías para el matrimonio presidencial. Cristina se deslumbra porciertas luces del exterior. Así como reitera su desprecio militante por todo periodismo que no seael definido por ella y sus artilugios de vetusto materialismo dialéctico setentista, no les haceascos a cámaras foráneas.
Esta semana se floreó con el controvertido y oportunista Oliver Stone, un cineasta conchabadoanteriormente por Hugo Chávez para filmar el luego abortado operativo para liberar a IngridBetancourt en territorio venezolano. Ya había abierto sus puertas para codearse con la modelo NaomiCampbell, una celebridad devenida reportera de la lujosa publicación GQ.
Stone y Campbell son papilla fácil para los imperturbables Kirchner, como el actornorteamericano Sean Penn para Chávez, estrellas del jet-set, ignorantes de las tierras que visitany en las que los sátrapas domésticos los homenajean.
Tras acusar a los medios de comunicación de ser “fabricantes conscientes dementiras”, Penn viajó de Caracas a La Habana en un avión del Ministerio de Energía y Petróleode Chávez y “consiguió” un reportaje de siete horas con Raúl Castro, sin hacerle unasola pregunta significativa sobre la precaria situación económica de la isla.
Agasajado en Olivos, de donde salió asegurando que quisiera casarse con Cristina Kirchner, Stonees uno de esos cínicos amorales que abundan en Hollywood. Que en la Argentina esta gente recibatratamiento de periodistas, mientras quienes ejercen aquí el oficio de manera profesional sonvíctimas seriales de la residencia presidencial, ratifica una situación penosa.
El problema delicado es que mientras el Gobierno insiste en su extraordinaria persistencia en surasgo más dominante, negarse obstinadamente a ciertas decisiones, prorrogarlas sin límites y luegoadoptarlas de golpe (aumentos de las tarifas eléctricas, gas, transporte y peajes, condenar a loscorta-puentes de Entre Ríos), del lado alternativo, la cosecha es magra.
En larga entrevista con La Nación la semana pasada, Elisa Carrió volvió a llenar de perplejidady poco disimulada irritación a sectores que, desesperados por el kirchnerismo, ansían apuntalar unaopción seria.
Carrió insiste en su pasión incomprensible por las afirmaciones folclóricas, disparatadas yligeras. Por ejemplo, en hiriente negación de la varias veces masacrada oposición al régimentiránico del paraguayo Alfredo Stroessner (a quien insiste en comparar con Kirchner), Carrióaseguró que “nadie le decía dictador a Stroessner. (…) Nos estamos volviendo muyparecidos al Paraguay de Stroessner”. ¿Nadie? Es un menoscabo gratuito para febreristas,colorados y comunistas paraguayos, aniquilados por el strosnismo entre 1954 y 1989.
Otra comparación insólita: “nadie le decía dictador a Ceaucescu. Se lo decían afuera, noadentro”. No es cierto tampoco: el régimen corrupto y ensangrentado de Nicolae Ceausescureprimió brutalmente a la oposición, hasta que finalmente el propio pueblo rumano cazó al dictadory a su mujer y los ejecutó, a la manera de los Mussolini.
Convencida de defender el “género” femenino, sostiene que a Cristina “casi nola registro. Tampoco la sociedad argentina la registra. Y creo que ella tampoco se registra”,pero de inmediato dispara: “no me gusta hablar mal de otras mujeres. En eso soy bastantefeminista”.
Impresionan y lastiman sus merodeos por territorios donde desconoce mucho. Borra la historia delsocialismo argentino y los aportes imborrables de Juan B. Justo, Alfredo Palacios y Alicia Moreau,cuando dice “¿socialdemócratas? ¿Qué partido socialdemócrata hay en la Argentina, si lasocialdemocracia europea está ligada al nacimiento del sindicalismo? Acá hubo peronismo, nosocialdemocracia”. De inmediato larga ofensiva diatriba contra el gobernador santafecinoHermes Binner, aunque predique que “hay que lograr la unidad. Por eso me puse más flexible.Hay que conversar con los otros, hay que tener rasgos de generosidad”.
¿Qué generosidad? Asegura que “los ha visto a todos” y de inmediato ataca aradicales y socialistas con despecho: “he visto votar plenos poderes, las complicidades delpropio partido radical que amaba (sic) y al que pertenecí, los acuerdos del Gobierno con sectoresdel socialismo para boicotearme. He tenido que recorrer Santa Fe sin que Binner vaya a un acto porpedido del Gobierno, porque no se puede pedir una entrevista con (Julio) De Vido y con CristinaKirchner sin antes pegarme”.
¿Los medios de comunicación? “Les faltan categorías analíticas para pensar lo que estápasando”.
¿Los intelectuales? “No sé si ha habido intelectuales en los últimos cincuenta años. Lacategoría intelectual en la Argentina tiene que ser repensada. (…) En cambio, en la primeramitad del siglo sí hubo grandes intelectuales. Para saber qué se pensaba en la Argentina, hay quevolver a textos anteriores a los años 60. (…). Después no he podido leer nada”.
¿Su opinión sobre la reflexión critica y las investigaciones criticas en torno de los terriblesaños de la violencia en la Argentina? “Hay problema con los setenta. No se quiere repensardesde un punto crítico a los setenta. Sin autocrítica no hay intelectualidad. Por eso la generaciónmenor a los 40 años está harta de nosotros. Está harta de una generación que no repensó, que noauto criticó, que no dejó pensar al resto”.
Es una acumulación insoportable de omisiones, que revelan que Carrió no parece conocer el tema,ni querer estudiarlo. Además del clásico e imprescindible “Montoneros, la soberbiaarmada” de Pablo Giussani y “Soldados de Perón” de Richard Gillespie, lascolecciones de la revista Controversia publicada por el exilio argentino en México y Lucha Armadaen la Argentina, y el reciente y clamoroso Operación Traviata de Ceferino Reato, patentizan quesobre las tragedias de los setenta se ha trabajado y pensado mucho, como para que Carrió lo desdeñecon tanto encarnizamiento. Quien firma este panorama, además, puede sugerir su libro Lista Negra.La vuelta de los Setenta. Otras definiciones de Carrió incomodan a la oposición:
¿Punta del Este?: “Mi lugar en el mundo. Eso no lo voy a abandonar jamás”. Gustosprincipales: “Mi destino no es hacer política toda la vida. Sueño con el retiro a los 60años. Siempre me gustaron mis amigas, el campo, veranear, la moda, todo ese mundo y, además, erauna intelectual, enseñaba en la facultad. Prioridades: “Me encanta estar en la cama. Es milugar en el mundo y ahí soy feliz. Allí convoco. (…) Llegan las amigas y entonces todo elmundo se reúne en la cama, se sirve el té, se comenta de todo”. Tiempos contemporáneos:“Rezo, hago meditación y puedo estar cuatro horas pensando, a solas. Paso mucho tiempo sola.Es lo que más amo en la vida. Voy a misa todos los días. Me voy a la mañana al Pilar, me siento enel Santísimo, me tomo un cafecito...”. Nueva política: “En la Coalición Cívica somoscomo una familia. Acá no hay grupos, operadores. Atiendo en mi casa. Están los chicos. La políticano se puede hacer sin afecto”.
Entretanto, el prolífico y comprometido intelectual kirchnerista Horacio González acaba deadmitir que “Kirchner va hacia el Partido Justicialista (…) con la idea de no dejar esecostado a las decrépitas ortodoxias, pero eso implica costos”.
Molesto, advierte, “si el país cayera en los cotos reutemanianos, sin duda sería unainvolución inaceptable, en dirección a la mediocridad sin apelaciones”.
La sequía no es sólo climática en la recalcitrante Argentina de este verano.





