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Unos metros más lejos

Otra vez en Berlín. Viajar debería ser materia de enseñanza obligatoria en la escuela. Más allá de lo que uno vaya a hacer, el viaje es en sí mismo el objetivo del viaje: dejarse arrullar por el tumulto que sigue otras reglas de convivencia.

22-08-2026 | 05:43

Otra vez en Berlín. Viajar debería ser materia de enseñanza obligatoria en la escuela. Más alláde lo que uno vaya a hacer, el viaje es en sí mismo el objetivo del viaje: dejarse arrullar por eltumulto que sigue otras reglas de convivencia. Pagar para que te den una bolsita de nylon en elsupermercado. Acostumbrarse a que no haya pasos de cebra, porque acá los autos paran. Reencontrarsecon un lugar del que hemos estado ausentes y descubrir lo insólito de cada cambio. ¡Corrieron 100metros la estación de tren de Charlottenburg! ¿Cuánto habrá costado mover andenes y puestos depanchos? Siempre recuerdo con angustia la amenaza municipal de mover a un costado la pasivaestación de mi barrio natal para aprovechar la autopista y ¡techar Villa Luro! Nunca se hizo.
Con esa misma apertura del viajero, me dejé llevar a ver Hamlet, que se sigue haciendo, pesea la locura del muchacho. ¿Qué voy a ver, por enésima vez? La variante. La manera personal en laque se hace lo que ya han hecho tantos. Espero una a una las fotos conocidas: Polonio tras lacortina, Ofelia ahogada en el arroyo, Gertrudis bebiendo la perla venenosa; puntos panorámicos, deeste recorrido que –como Berlín– es siempre idéntico y siempre está movido una cuadrahacia el este: huelga decir que la puesta de Thomas Ostermeier, con dramaturgia de Marius vonMayenburg, es de un virtuosismo apabullante. Algunas polaroids salen tan movidas que no se ven: elfantasma ni aparece, porque más fantasmal es la boda materna, matizada de ametralladoras y aires demafia balcánica. Bien globalizado, Hamlet (un Lars Eidinger para la historia) ha dejado de estarloco para rozar literalmente la imbecilidad del mal. Ojalá Rosencratz y Guildenstern lo lleven aLondres de una vez, y se revienten todos en alguna disco. Porque si en algo no incurre este montajede la Schaubühne es en el didactismo. El viejo texto por excelencia del teatro sobre el teatro esuna máquina ruidosa dispuesta a desordenarlo todo, así es que hago las gestiones que puedo para queel montaje venga a Buenos Aires. Que es otra forma de viajar.

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