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Verde Colorado

Viví un tiempito en un estado de EE.UU., en Colorado, que no es colorado sino verde. En Colorado no llueve nunca pero en invierno nieva que es un contento, mejor dicho una desgracia, y las carreteras se tapizan de hielo y todo es blanco. Pero los yanquis, ya se sabe, sienten que tienen enfrente “un desafío”, sacan pecho y le meten para adelante.

Verde Colorado
21-08-2026 | 15:31

Viví un tiempito en un estado de EE.UU., en Colorado, que no es colorado sino verde. En Coloradono llueve nunca pero en invierno nieva que es un contento, mejor dicho una desgracia, y lascarreteras se tapizan de hielo y todo es blanco. Pero los yanquis, ya se sabe, sienten que tienenenfrente “un desafío”, sacan pecho y le meten para adelante. A veces para cosassiniestras, a veces para cosas que rozan la maravilla como es ésta de regar todo un estado que dechico no tiene nada, con enormes ruedas y enormes palas y enormes motores. Entonces a los lados delas carreteras crecen el trigo y el girasol y el lino y las máquinas perforadoras que buscanpetróleo y parecen hormigas gigantes y los barrios cerrados y qué sé yo qué más. Una belleza.
Y pensando en el verde Colorado se me ocurrió que mi temporada allí había sido en realidadmás dorada que de otro color. Dorada y púrpura porque llegaba el otoño y los ríos (digresión: losriachos que ellos llaman ríos con cierta exageración; ríos son los nuestros, boys, ríos son elParaná, el Plata, el Amazonas, el Arauca, el Orinoco, y lo demás verdurita), los ríos, decía,venían bajando de los Flatirons con muchísimo apuro haciendo un ruido engañoso como esos cuzcos quetrabajan de perros bravos. Y púrpura por la misma razón, porque llegaba el otoño y las floreslanguidecían, cosa que a nadie parecía preocuparle, y colgaban de enrejados y de ramitas que seiban quedando peladas.
Es que todo tiene su color así como todo tiene su lugar. De lugares no hablaremos porqueúltimamente me ha dado por ahí y he descubierto (en los libros; no se crea que he andado por elTíbet o la Polinesia) algunos totalmente imposibles pero que sin embargo existen. “Andá. Nopuede ser”, dice una. Pero es. De colores sí se puede hablar porque hay menos margen para ladiscusión te-creo, no-te-creo. En aquellos tiempos escribía algunos artículos para un prestigiosomatutino de esta Augusta y Fiel Villa de Nuestra Señora del Rosario, y uno de ellos se titulaba“Verde Colorado”. Este también. Quizá porque el fin de año me ha puesto nostalgiosa.
Mis tías no decían “colorado” y tampoco nunca jamás “rojo”. Decían“punzó”.

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