Ninguno de los grandes líderes políticos del siglo pasado mantiene actualmente una vigenciasiquiera comparable a la de Juan Perón. Churchill, Roosevelt, Stalin, Mao, Nehru, Franco, Adenauer,De Gasperi, De Gaulle y hasta Getulio Vargas permanecieron en el poder más años que el propioPerón, e impulsaron transformaciones comparables a las del justicialismo. Sin embargo, hoy susideas están lejos de ser rectoras de movimientos políticos relevantes.
Podrá parecer extraña esta afirmación, vistas las discrepancias entre los distintos sectores quehoy aspiran a representar al peronismo. Pero me animo a demostrar que –más allá de lasdisputas por el liderazgo– son más las ideas que nos unen que las que nos separan. Porsupuesto, los politólogos que quieren defenestrar a nuestro movimiento tienden a ver en susdiferencias internas una brecha ideológica insalvable que sólo en el pasado habría podido serzanjada por el supuesto oportunismo de nuestro fundador. Sin embargo, el peronismo históricamenteha dado una importancia peculiar a la elaboración y la difusión de ideas. Lo que no tiene es unaideología cerrada, y eso quizá confunde a los académicos. Pero tal como demostraré en estas líneas,los valores que hoy comparten la mayoría de los peronistas no nacen de una conveniencia coyuntural,sino de un conjunto de ideas que supo sintetizar Juan Perón en su doctrina, y de ahí su vigenciaaun pasados 35 años desde su fallecimiento.
En primer lugar, los justicialistas siempre creímos en la Nación como categoría histórica. Es apartir de nuestra propia identidad desde donde pensamos y obramos. Ella nos ha permitido impulsarla integración regional como una manera de fortalecer la soberanía política.
Además, el peronismo siempre se ha afirmado sobre un humanismo que afirma la dignidad de lapersona y su destino trascendente. Para el peronismo, el ser humano no es sólo un ciudadano, es unacomplejidad multifacética que trasciende el mundo en que vive. Esto habla de la existencia dederechos que hay que reconsiderar incesantemente para que la vida merezca ser vivida.
Para el justicialismo, los derechos humanos no se detienen en lo jurídico-institucional, puestambién hay derechos sociales, económicos, culturales y hasta espirituales que los constituyen,porque el ser humano es sujeto de necesidades complejas. Esto supone afirmar que la libertad estáligada a la responsabilidad social y a la solidaridad como exigencias de la vida en sociedad.
Por la misma razón, para el peronismo la democracia no es sólo pluralismo político, sino queademás incluye otros fenómenos –distintos a la política– que hacen a la justicia y ladignidad humana. Una democracia sólo es tal cuando construye una sociedad donde cada persona sesiente sujeto en el quehacer de la comunidad que integra, cuando permite la consolidación defuerzas transformadoras que animen la conciencia y generen la capacidad para doblegar elestancamiento y la injusticia, y cuando inspira a distintos sectores políticos y sociales aprofundizar la participación popular como instrumento para modificar las relaciones de poder.
El pueblo es el sujeto capaz de transformar la historia y constituirse en su gran protagonista.Esta visión de la democracia no incita a la generalización del conflicto social, pero para elperonismo la lucha es parte inescindible de la democracia con justicia social. No nos concebimoscomo un dique de contención de los conflictos, sino como un canal profundo y generoso que ha nacidopara irrigar a toda la estructura social con la energía de las demandas postergadas.
Para el peronismo la democracia se consolida cuando se desarrolla la capacidad de resolver losproblemas, no cuando nos acostumbramos a convivir a pesar de ellos. La “calidadinstitucional” de una democracia no puede significar otra cosa que la capacidad de lasinstituciones para conducir a la sociedad hacia objetivos fijados democráticamente.
Por último, la política supone una acción colectiva, plural y consciente de transformación de larealidad. Es la capacidad de instaurar una realidad fundada en valores de la comunidad. La políticano es tan sólo el “arte de lo posible”, sino el arte de hacer posible lo necesario. Esafue la mayor enseñanza que Perón nos ha dejado, y que aún hoy sigue vigente.
*Ex senador nacional y ex gobernador de la provincia de Buenos Aires.





