Viva el periodismo

El martes pasado, la Legislatura de la Capital nombró Ciudadano Ilustre al ex director del diario Buenos Aires Herald durante los años duros de la dictadura. Robert Cox solicitó que lo acompañaran en la ceremonia tres oradores: el ex sacerdote irlandés detenido y torturado Patrick Rice, Estela Carlotto y yo.

Viva el periodismo
23-08-2026 | 20:09

Robert Cox, junto a los oradores: el ex sacerdote irlandés Patrick Rice, Estela Carlotto yFontevecchia. Entregó la distinción el diputado Sergio Abrevaya.

El martes pasado, la Legislatura de la Capital nombró Ciudadano Ilustre al ex director deldiario Buenos Aires Herald durante los años duros de la dictadura. Robert Cox solicitó que loacompañaran en la ceremonia tres oradores: el ex sacerdote irlandés detenido y torturado PatrickRice, Estela Carlotto y yo. Deseo compartir con el lector lo que dije en ese acto porque esaplicable al periodismo actual.

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“Hay una faceta en la historia de Bob sobre la que deseo poner énfasis, ya que micondición de periodista y el haber comenzado mi carrera en la época en que Cox se tuvo que ir delpaís me permiten un análisis con conocimiento de causa. Estamos viviendo hoy una era donde elperiodismo es cada vez más acusado –a mi juicio muy erróneamente– de ser una meraherramienta de la política, donde al criterio de objetividad se lo considera una fantasía y larealidad es pensada como un relato construido por los medios (se prefiere decir medios en lugar deperiodistas porque todavía queda algún respeto por la palabra periodista, pero somos losperiodistas quienes, también, hacemos los medios).

”Desde esta óptica, el periodismo no es un fin en sí mismo sino un medio para otros finescomo, por ejemplo, la política. Y es Bob el mejor ejemplo del periodismo como fin en sí mismo, derigor técnico que sólo puede practicar quien ama su profesión por sobre cualquier otra, comodebería hacer cualquier persona con la profesión que haya elegido para luego ser buen ciudadanosiendo primero buen plomero, buen artista, buen médico, buen policía, buen abogado o buencarpintero.

”Bob iba con la clásica libretita de anotaciones de un periodista a preguntarle a la genteque estaba pasando la noche frente a la Casa Rosada, a la espera de que le asignaran uno de lossolamente diez números que entregaba por día el Ministerio del Interior para aquellos que iban abuscar información sobre familiares desaparecidos. Así tomó conocimiento de las historias que luegodieron origen a las Madres de Plaza de Mayo cuando aún ni siquiera Hebe de Bonafini lasintegraba.

”Bajo la premisa de que todo es subjetivo, al periodismo se le pretende quitar su carácterveridiccional, de verificación de lo que sucede, o sea de la verdad. En el caso de Cox y lo queestaba sucediendo con las Madres de Plaza de Mayo, se prueba más aún la capacidad de distanciacrítica de que es capaz el periodismo en su búsqueda de objetividad, porque el diario Buenos AiresHerald no tenía simpatía por Montoneros o el ERP, a quienes llamaba literalmente terroristas, nitampoco una severa antipatía por la política económica que originalmente había anunciado Martínezde Hoz, la que luego se transformó en otra cosa. Por tanto, Bob no estaba a favor o en contra delos sujetos noticiosos, él era periodista y publicaba informaciones verificables y relevantes sinimportar si beneficiaban a unos o a otros. Eso es puro periodismo.

”Personalmente, le debo la vida a Robert Cox, porque el 6 de enero de 1979, cuando fuisecuestrado y alojado en el centro de detención clandestino El Olimpo, fue el Buenos Aires Heraldel que primero publicó la noticia sobre mi desaparición haciendo posible que las agenciasinternacionales tuvieran esa fuente para esparcir la información por todo el mundo y, teniendo yala dictadura que liberar a Jacobo Timerman por la enorme presión internacional que soportaba, noquiso sumar la muerte de un periodista más, bastante poco importante y que recién comenzaba suprofesión, y al poco tiempo me liberó, suerte que no tuvieron los muchos periodistas asesinados en1976, 1977 y todavía en 1978, porque aún no existía ese nivel de presión internacional. Cuando enel año 2005 esta misma Legislatura distinguió a Bob por su valor durante la dictadura, él recibióel premio ‘en nombre de todos los periodistas desaparecidos’.

”Cox estará de acuerdo conmigo en reconocer también la valentía y el compromisoprofesional con el periodismo de los dos directores del Buenos Aires Herald que lo sucedieron:James Neilson y Andrew Graham-Yooll, quienes también enfrentaron enormes peligros.

”El periodismo, tan vapuleado, tiene hoy en esta distinción que recibe Cox también supropio homenaje. Periodistas como Bob muestran a las nuevas generaciones que es posible practicarun grado de objetividad que permita a nuestra profesión seguir cumpliendo el papel social que ocupadesde que Gutemberg inventó la imprenta, hace ya quinientos años.”

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