En las semanas previas a las elecciones, la recomendación de Alfredo de Angelis a los dueños decampos para que junten a los empleados, los suban a las camionetas y les digan por quién y por quéhay que votar, mereció un repudio generalizado. Porque dicha recomendación respondía a la época enque los comicios constituían escenarios más propios para hacer gala de coraje, y favorecer a lospoderosos, que ejemplos de ejercicio pacífico y constructivo de ciudadanía.
En efecto, cuando en 1912 en la Cámara de Diputados de la Nación se debatió el texto de laley electoral Sáenz Peña, se denunció que en los partidos semidesiertos de la provincia de BuenosAires, se registraban más votos que en los distritos urbanizados. El secreto de esta singularafluencia de votantes era el predominio local de la estancia ganadera en la que el patrón seaseguraba el voto de la peonada, y la recompensaba con vino y empanadas y vino… Y si bien lamala práctica no desapareció, lo que cambió gracias a la ley Sáenz Peña fue el peso del voto urbanoen los comicios nacionales. Más tarde, para modificar ese estado de cosas, las fuerzasconservadoras echarían mano al llamado “fraude patriótico”, cuya negra famacontribuiría a desacreditarlas. Como el intento reformista del presidente Ortiz no pudoconcretarse, fue Perón quien en 1946 convocó a los peones a “saltar tranqueras” paravotarlo.
Esta invitación fue recordada por el diputado oficialista José María Díaz Bancalari en suréplica a De Angelis. El paso en falso del entrerriano mereció la repulsa de la dirigenciaruralista y favoreció a su rival en la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, dueño de una formaciónpolítica más rigurosa. Estas críticas a viejos modelos autoritarios son una buena noticia.
La mala noticia es la denuncia que acaba de hacerse contra el intendente de Ingeniero Juárez,provincia de Formosa, que secuestró su documento de identidad a 2 mil aborígenes wichis de esedepartamento. “Nos encierra el día de la elección, nos devuelve el documento con el voto ynos acompaña hasta la urna: siempre fue así, ésta es la primera vez que protestamos”, declaróuna dirigente comunitaria.
El intendente acusado integra el Frente para la Victoria. En Formosa, el PartidoJusticialista gobierna desde 1983. El actual gobernador, Gildo Insfrán, está en el cargo desde 1995y gracias a una reforma constitucional se le permite la reelección indefinida. Sus planes, porahora, llegarían hasta 2015.
Vale mencionar que la presidenta Cristina Kirchner, acompañó a Insfrán en el último acto decampaña. Es su candidato y desde el Gobierno nacional se le ha enviado la ayuda necesaria paraencarar obras y aumentar el empleo público. Todo al mejor estilo de aquellos viejos conservadores.Y nadie parece escandalizado por esa mala práctica que afecta la dignidad de los descendientes delos pueblos originarios y seguramente a muchos otros formoseños.
La otra mala noticia es que el voto cautivo en la Argentina goza de buena salud, en especialen el Conurbano bonaerense donde los sufragios son decisivos para respaldar o destruir liderazgosnacionales. Si no se denuncia es por indiferencia o porque hacerlo implica el riesgo de perder losplanes sociales o el empleo público, distribuidos personalmente. Ese estado de cosas se prolonga:el gobierno peronista en Buenos Aires lleva 22 años sin interrupciones. Sin alternancia y sinpropuestas ni gestiones renovadoras, los problemas de arrastre se han agravado.
Estas elecciones del domingo 28 de junio, anticipadas para evitar que un posible deterioro dela economía incida en los resultados; convocadas sin ensayar reformas, como por ejemplo el del votoelectrónico y con candidatos a legisladores encabezados por quienes ejercen altas funcionesejecutivas, no constituyen el mejor ejemplo de democracia republicana. Sin embargo, el cúmulo deabusos señalados y el temor de que se pongan en juego formas más o menos sofisticadas de fraude hantenido la virtud de revalorizar el papel del fiscal, sustentado en el interés de los ciudadanos porcontrolar el ejercicio del voto, según lo permite la ley. Los partidos tradicionales, las ONG, lasentidades rurales y las Iglesias instan a los ciudadanos a ejercer ese control. Por eso, puededecirse que en estas elecciones se pone a prueba la vitalidad de la democracia. Si se logranelecciones limpias, gane quien gane, los argentinos habremos dado un paso adelante y dejado atráslas trampas que en 1910, como en 2009, empañan estas jornadas cívicas.
*Historiadora.




