•CRISIS DE REPRESENTACIoN

¿Y si alguna vez decimos basta?

Después de seis años de crecimiento y de Gobierno de los Kirchner tenemos el mismo país –estructuralmente hablando– a de fines del menemismo o del gobierno de la Rúa. El mismo problema de la deuda externa a pesar de la quita del 2005 y de los 25 mil millones de dólares –10 mil millones en un solo día al FMI– que pagó el Gobierno por este concepto. Ahora se deben cerca de 180 mil millones de dólares más de lo que se reclamaba en el 2001.

22-08-2026 | 20:32

Después de seis años de crecimiento y de Gobierno de los Kirchner tenemos el mismo país–estructuralmente hablando– a de fines del menemismo o del gobierno de la Rúa.
El mismo problema de la deuda externa a pesar de la quita del 2005 y de los 25 mil millonesde dólares –10 mil millones en un solo día al FMI– que pagó el Gobierno por esteconcepto. Ahora se deben cerca de 180 mil millones de dólares más de lo que se reclamaba en el2001.
El mismo modelo agroexportador basado en el monocultivo de la soja transgénica y su almagemela, el glifosato, instalado por Menem y su ministro Solá en 1996, y que no puede dar de comer a12 millones de personas con problemas de alimentación en el país pero exporta alimentos parachanchos a China, que daña la salud humana, erosiona la tierra, despoja a familias campesinas yoriginarias, desforesta el país, concentra y extranjeriza la propiedad.
En casos los problemas se han agravado: la megaminería a cielo abierto avanza llevándosemetales y contaminando todo lo que toca, especialmente las formidables reservas de agua dulce de laCordillera.


La desigualdad en la distribución de la riqueza es más aguda ahora que con los Menem. Lacrisis del capitalismo en el mundo es grave y profunda y el modelo kirchnerista está agotado. Lacoyuntura favorable termina y nos encontramos con el mismo país. Como no hubo cambios de fondo eldesempleo que había bajado empezó a subir de nuevo. Lo mismo la pobreza y la indigencia.
La violencia social se extiende entonces como el dengue. Y a ambas las quieren combatirfumigando. Mientras tanto la desigualdad y la pobreza que las fabrican siguen aumentando.
La crisis de representación –un fenómeno mundial– aquí encuentra uno de sus picosmás agudos. Y todo lo que hace la corporación política la agrava. Kirchner llegó a la burla de laslistas testimoniales. El engaño es completo. Macri piensa en el 2011 y puso a Michetti aunque tengaque dejar el cargo para el que se la votó por dos años más. Y Michetti miente y dice que lo hacepor la Ciudad y no por su Jefe.


Carrió se juntó con los radicales, ¿es la misma que rompió hace unos años con ellos y formóotro partido denunciándolos? Extorsiones, mentiras, amontonamientos, se separan, se unen… Nosaben cómo llamar la atención de una población que les desconfía.
Sus propuestas: mientras el Gobierno propone seguir usando la plata de los jubilados parapagar deuda externa o subsidiar empresarios, Carrió y Prat Gay, Macri y Michetti propician volver apedirle prestado al FMI… Sin palabras.
Ahora a Kirchner y a Carrió les recomendaron hablar suave y dejar los tremendismosapocalípticos de lado pero necesitamos debatir proyectos de país y de región latinoamericana y noconsejos para maquillar candidatos en busca de votos a toda costa.
Resolvimos intervenir en estas elecciones para ayudar a abrir espacios donde el pueblo busqueparticipar y decidir.
Para debatir qué proyecto de país y de región queremos construir frente a la brutal crisismundial del capital.
Queremos un proyecto que termine con el saqueo de sus recursos y de esfuerzos que se van amanos de algunos pocos o al exterior.
Investigar y suspender los pagos de deuda externa, recuperar bienes comunes como el petróleoo el agua, prohibir la megaminería a cielo abierto, que el crédito, la banca y el comercio exteriorsean públicos, parar la extranjerización y concentración de la economía, discutir el uso de latierra para alimentarnos, reformar el sistema impositivo suprimiendo el IVA y aumentando tributos alos que más tienen.


Todas estas medidas nos posibilitarían crear más fuentes de trabajo, combatir la pobreza,redistribuir la riqueza y nos encaminarían a un país más justo, igualitario y con menos violencia.
Ello sin dejar de propiciar proyectos de ley que prohíban cualquier despido, que no haya unsolo menor de 18 años que no coma, que los fondos de los jubilados sean administrados por ellosmismos y los trabajadores que aportan, que laboratorios públicos elaboren los medicamentos quenecesitamos y sean de distribución gratuita.
Y sin dejar de pedir que deroguen la ley que protege a los dirigentes sindicales millonariospara que los trabajadores puedan asociarse como libremente les parezca.
Pero estos cambios no vendrán de la corporación política: son desafíos para un pueblo quebusque protagonizarlos.

*Candidato a diputado Nacional Autodeterminación y Libertad.

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