•LOS KIRCHNER profundizan su agresividad

Yunta de búfalos

Más que pingüinos, los Kirchner parecen una yunta de búfalos que arremeten contra su propia imagen en el espejo. Ciegos de ira embisten una y otra vez contra los pedazos rotos que quedaron del conflicto del año pasado y no atinan a encontrar el camino para reconstruir ese rompecabezas.

Yunta de búfalos
22-08-2026 | 06:55

Más que pingüinos, los Kirchner parecen una yunta de búfalos que arremeten contra su propiaimagen en el espejo. Ciegos de ira embisten una y otra vez contra los pedazos rotos que quedarondel conflicto del año pasado y no atinan a encontrar el camino para reconstruir ese rompecabezas.Lanzada la campaña electoral, tomaron la peor de las decisiones: se pintaron para la guerra populary prolongada. Trazaron la línea divisoria y profundizaron la satanización de sus enemigos : lamaquinaria mediática que manipula y los oligarcas fascistas que entonan la cantineladestituyente.

Otra vez sopa. Otra vez la película que ya vimos pero corregida y aumentada. Justoel matrimonio presidencial que llevó el doble discurso a política de Estado dijo a través deCristina que “La Argentina de haz lo que yo digo pero no lo que yo hago no va más paranadie”. Veamos ese criterio irritante del doble estándar que utilizan.

*Los Kirchner dicen. Nos atacan los que nunca pararon cuando estaba la dictadura. Son los que seenriquecieron con los planes de Martínez de Hoz.

*Los Kirchner hacen. La oposición podría organizar un concurso nacional y premiar al ciudadanoque encuentre un solo recorte de diario, aunque sea uno solo, que refleje algún acto del matrimonioen conjunto con los organismos de derechos humanos de Santa Cruz mientras Néstor fue intendente ogobernador. Si mientras fueron gobierno y en los comienzos de la democracia no dijeron ni hicieronnada al respecto no hace falta ser muy inteligente para saber que durante la dictadura nodefendieron un solo preso político ni presentaron un habeas corpus como tantos abogados valientesde la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, entre otros. Sí hay fotos en los diariosacompañando a militares de la dictadura en plena guerra de Malvinas. Pero hay algo peor, de acuerdoal relato del ex diputado nacional Rafael Flores. Néstor y su cuñado Armando Mercado le organizaronun acto de desagravio a Rodolfo “Fito” Ponce, que “era una especie de ícono de laTriple A en Bahía Blanca”, después que Raúl Alfonsín lo denunciara como parte del pactosindical-militar. Dice Flores que hasta le gritaron a Italo Luder: “Isabel conducción, lodemás es traición”. Tal vez por eso, Eduardo Buzzi dijo en Armstrong que no se acordaba“dónde estaba Cristina cuando pedíamos el regreso de la democracia” y que la FederaciónAgraria tuvo muchas víctimas durante la dictadura. Con respecto a enriquecerse en aquellos años delterrorismo de Estado al amparo de la especulación financiera, los Kirchner son casi un ejemplo dellibro. Préstamos de dinero con cláusulas leoninas y la posibilidad de quedarse con propiedades dedeudores morosos de créditos fueron la base de la fortuna que hoy tienen.

*Los Kirchner dicen. Queremos una nueva ley de servicios audiovisuales para que existapluralismo y libertad de expresión para todos los ciudadanos y que no haya más extorsionesmediáticas.

*Los Kirchner hacen. Están en plena cruzada de control de los medios de comunicación utilizandotodos los instrumentos a su alcance. En estos días soltaron a los perros aptos para todo serviciode inteligencia a invadir blogs y páginas de Internet con la idea de bloquearlos o sembrarlos deinjurias y amenazas a periodistas independientes. Es cierto que también padecieron el contragolpede otros ciber-piratas que intrusaron el sitio oficial del kirchnerismo. Pero el Gobierno ademásutilizó a los inspectores de la AFIP como si fueran una fuerza de choque y amedrentamiento.Soldados kirchneristas aparecieron pintando “Tinelli es inseguridad”, en las paredes oluciendo remeras que decían “Mono-Polio” o “Gorila-Polio” con el logo deClarín y una careta de simio. Utilizaron la informática del Estado para meter 4.000 votos desde unasola computadora para torcer el resultado de una encuesta del diario La Nación que preguntaba silos medios inflaban o no el tema inseguridad a propósito de las declaraciones de Carmen Argibay. ElGrupo Clarín hizo una denuncia gravísima sobre una especie de piquete satelital que interfirió susseñales de radio y televisión. Este verdadero escándalo inédito apenas mereció una denuncia penalformal de las autoridades nacionales del área de comunicación que son los responsables de aclararla situación. Es difícil probar que ese ataque feroz contra la prensa haya sido ordenado desde lacima del Gobierno, pero está claro que fue intencional y premeditado. Semejante foquismo padecidopor varios de los medios más importantes de la Argentina mereció que Gabriel Mariotto desmintieraque eso tenía algo que ver con el debate del anteproyecto sobre la ley de servicios audiovisuales.La pregunta es: ¿cómo sabe eso Mariotto? ¿Ya hizo una investigación a fondo para afirmar eso? Quedóflotando en el aire ese nefasto concepto de “a los enemigos ni justicia”. El resto esmás conocido: artículos del borrador de la ley obligan a los medios a ratificar la autorizacióncada dos años como una forma de facilitar los premios y castigos, la compra de medios por parte deempresarios amigos, socios o cómplices, la arbitrariedad de la pauta publicitaria y tantaspresiones más que ejercieron sobre la mirada crítica de los cronistas.

*Los Kirchner dicen. No hay antecedentes en la historia de que se hayan producido, en un año ytres meses, siete paros patronales salvajes y violentos con cortes de ruta, desabastecimiento,escraches. Se oponen por oponerse y porque este es un gobierno nacional y popular.

*Los Kirchner hacen. A esta altura no hay dudas de que los principales opositores al Gobiernofueron inventados o potenciados por los ataques sistemáticos, obsesivos, autodestructivos einfantiles que recibieron Julio Cobos, la Mesa de Enlace o Alfredo De Angeli, por poner algunosejemplos. Es cierto que la dirigencia rural debería ser más cuidadosa que nunca con sus medidas defuerza en función del momento delicado que se vive, del clima enrarecido provocado por el Gobiernoy de mantener la alianza estratégica con la opinión pública que está saturada de gritos yagresiones. De hecho ya empezaron a corregir algunas desmesuras y a no avalar ni fomentar el delitodel corte de ruta, metodología a la que ya no puede apelar más ningún sector social de laArgentina. La única nota disonante fue la de Alfredo De Angeli, que llegó a plantear el absurdo deque no iba a dejar pasar a los camiones internacionales y eso potencia en forma permanente un climade tensión entre camioneros y productores que deja a Gualeguaychú demasiado cerca de caer en laprovocación y del callejón sin salida. Esta vez el paro fue más criterioso, sin generardesabastecimiento aunque todavía hay cobardes de ambos lados que apelan a la metodologíamussoliniana del escrache. El clima enrarecido fue caracterizado por la Iglesia como una alteraciónde la paz social y la respuesta del Gobierno, a través de Aníbal Fernández, fue “que no losayuden más”. Florencio Randazzo pasó al ataque por el rol que jugó la jerarquía eclesiásticadurante la dictadura militar. Aquí se puede poner otra vez el ejemplo de lo que hicieron o mejordicho de lo que no hicieron los Kirchner, pero a esta altura es casi ridículo no comprender que lasinstituciones están integradas por hombres y que el tiempo pasa para todos. El aporte solidario quehace hoy la Iglesia a través de los comedores populares de Cáritas no se puede confundir con elpensamiento retrógrado de monseñor Antonio Baseotto. El ámbito de debate, racionalidad y contencióndemocrática que fue Diálogo Argentino cuando el país estaba al borde de la descomposición social nose puede comparar con los cómplices del terrorismo de Estado como monseñor Victorio Bonamín oChristian von Wernich, entre otros que, para ser justos, hay que decir, todavía no han sidocondenados lo suficiente por las autoridades eclesiásticas. Con respecto a quienes se oponen a lapolítica revanchista que sigue empecinada en arrodillar al campo, los Kirchner deberían preguntarseporque los intendentes peronistas de los pueblos afectados están a la cabeza de las protestas oporque han sufrido una hemorragia sostenida de dirigentes que no encontraron el espacio de debatesuficiente como para expresar sus puntos de vista. Y no solamente hay que analizar elcomportamiento de Reutemann o Solá. Deberían analizar qué hicieron para merecer que íntimos amigospolíticos y cofundadores de sus proyectos como Sergio Acevedo antes o Alberto Fernández ahora, nopuedan ni cruzar una palabra con Cristina o que cuadros del progresismo como Aníbal Ibarra, MiguelBonasso, Luis Juez o Hermes Binner hayan estado tan cerca del kirchnerismo y hoy estén tan lejos.De hecho, el ex intendente de Córdoba acusó a este gobierno de “comprar, corromper, destruir,y de tener conductas de un fascismo casi irracional”.

*Los Kirchner dicen. La ideología neoliberal que nunca derramó nada utilizó al PartidoJusticialista en los 90. Nuestros enemigos de hoy son los mismos que derrocaron a HipólitoYrigoyen. Incluso en el discurso que pronunció en Moreno, Néstor fingió equivocarse y dijo“por eso la Unión Cívica Rural, perdón... Unión Civica Radical, debería pensar a quién estádefendiendo ahora”. Y después agregó que son los mismos que enfrentaron a Perón del lado deBraden y que no respetaron a Evita ni después de muerta.

*Los Kirchner hacen. Sus rivales ya se han encargado de mostrar las siete boletas electoralesque Néstor Kirchner compartió con Carlos Menem y ese video demoledor en donde Néstor manifiesta queCalafate se siente “honrado por la presencia de Carlos Menem y que acompaña su proyecto detransformación y cambio”, y llega a la caricatura cuando lo compara con el mismísmo Perón. Laúnica realidad es YouTube, y quien quiera mirar que mire. Los peronistas más tradicionales nopueden creer la transformación que sufrieron los Kirchner respecto del justicialismo. Pasaron enpocos meses de llamarlo peyorativamente “pejotismo” a citar una y otra vez a Evita y alGeneral y a conducir el partido con sociedades de mutua conveniencia política con algunosimpresentables que están en las antípodas de las convicciones que se proclamaban. El pedido deNéstor Kirchner a Mario Ishi, intendente de José C. Paz para que fuera jefe de punteros y cajero dedádivas en Catamarca habla por sí solo.

La realidad de los últimos días indica que se han traspasado algunos límites peligrosos que notienen nada que ver con una sociedad democrática. Hace bien la presidenta Cristina en decir que lasagresiones o los cortes son condenables más allá de quién sea el que los produce. Pero no serecuerda ni a ella ni a su esposo alguna palabra de repudio hacia las actitudes de LuisD’Elía en su momento o los ataques a Felipe Solá, las amenazas a Eduardo Buzzi, las pintadasen la casa del hijo de Elisa Carrió o la provocación docente frente el domicilio de GabrielaMichetti. A esta altura el Gobierno debería convocar a una especie de pacto de no agresión, a unacuerdo de coexistencia pacífica que permita desarrollar libremente el debate electoral y querenuncie a todo tipo de violencia. Por supuesto que estamos hablando también de las humillacionesque algunos chacareros le hicieron a Agustín Rossi, o a la madre de Florencio Randazzo, o aldiputado Alberto Cantero y tantos dirigentes vinculados al Gobierno que padecieron la intoleranciaen carne propia. Tabaré Vázquez, el estadista uruguayo, acaba de consensuar con los partidosopositores una verdadera agenda de Estado, y eso que tienen una elección presidencial en octubre.Los Kirchner podrían imitarlo y arrancar con una especie de compromiso público de todas las fuerzaspolíticas y sociales de repudiar hasta el mínimo gesto de intolerancia y descartar para siempre lautilización de la acción directa para garantizar que lleguemos con el mejor clima al 28 dejunio.

Es cierto que suena poco menos que imposible lograr algo semejante si las definiciones cruzadastransforman los adjetivos en granadas.

No nos podemos permitir caer en la locura social que tolera la aparición de encapuchados armadospara obligar a camioneros a que tiren su carga de granos al pavimiento, o la quema de campos, o lapermanente extorsión institucional que somete a intendentes, legisladores o gobernadores.

Faltan 90 días para las elecciones. Tal vez sirvan para barajar y dar de nuevo.Para poner al día los niveles de representación y para que los ciudadanos puedan premiar y castigarcon su voto.

Si el Gobierno y la oposición procesan bien los resultados que vienen se abre una nuevaposibilidad para recuperar el rumbo perdido extirpando las crispaciones e instalando el trabajomancomunado entre distintos pensamientos políticos.

Sería la mejor manera de afrontar una crisis feroz con causas externas e internas que nos va allenar de llagas y dolor como el aumento de la desocupación, la pobreza, la desigualdad y lainseguridad. Una verdadera bomba de tiempo que deberíamos lograr desactivar entre todos.

Para eso es fundamental terminar con el doble discurso en el poder y con esa suerte deesquizofrenia política que tanto daño nos hace.

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