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Fogwill despide a Lamborghini

El "último poeta del peronismo" murió a los 82 años.

23-08-2026 | 21:02

Es bueno que la gente muera. El, por ejemplo, habría celebrado este comienzo. Era tan viejo –catorce años mayor queyo– y seguía ahí, establecido entre lo más vivo de nuestra literatura. No pasaban tres años sin que nos brindara un nuevo libro y cada uno tan joven ytan nuevo y original como su clásico de 1955. Desde ese libro siguió escribiendo sin plagiarse niseguir otra moda que la que él mismo impuso a la poesía. Para plagiar y repetirlo estábamosnosotros, los estigmatizados por su impronta.

En aquel Saboteador arrepentido estaba todo y aparecía gritado con mayúsculas, entre signos deexclamación: “¡YO NO SOY TECNICO YO NO SOY TECNICO! Habla, dí tu palabra y si eres poeta,‘eso’ será poesía. Que lo que digas sea el pulso de la vida antes que un elemento de lamúsica.” Aquella poesía de los 50 recogía la voz de aquel que estaba “detrás/ lanzando/y arrojando otro y otro/ cómo/ no hacerlo entonces/ en medio de un país/ podrido por lainjusticia.” Armado de una poesía sin utopías (“su izquierda es mi derecha”,decía burlón), pero libre de toda buena voluntad, fue el primer y el último poeta del peronismo:tal vez el único, a pesar de su devoción por Marechal.

Su peronismo no fue nunca una política de Estado ni un proyecto electoral. No erael peronismo de la “columna vertebral” que eligió su general sino el del artistadesclasado que elegía su desplazamiento como el refugio de una verdad a la que nunca habría derenunciar. En nombre de esa verdad, pintó su propia muerte enMirad hacia Domsaar , animándola con su alter ego el moribundo Pijg, piloto de una camilla casi catafalco, querecorre la ciudad cargada de monitores que registran hasta el sin cansancio los signos vitales.

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