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Mi nombre es Marlowe...Philip Marlowe

Raymond Chandler creó un personaje inolvidable que retrata y recorta los fallos de la sociedad urbana. Ahora, todas la novelas que lo tienen como protagonista aparecen en un mismo tomo.

24-08-2026 | 10:53

En 2009 se cumplieron cincuenta años de la muerte de Raymond Chandler. Me pareció la ocasiónideal para hacer una nota larga sobre aquellas novelas policiales que había leído hacía tiempo másde una vez con gran placer. Las fui consiguiendo, una por una. Además, estaba la personalidad llenade recovecos del propio Chandler. Pero leí la primera (El sueño eterno), después otra (Adiósmuñeca) y el primer tercio de la tercera (La ventana alta), y me detuve. Como suele pasar, laprimera era crispada, muy despareja. Adiós muñeca tenía un comienzo descomunal, y dos personajesinolvidables: el gigante enamorado Moose Malloy, y el comisario Nulty, siempre dispuesto aautocompadecerse con “paciencia agria”. Cada vez que aparece uno de ellos, el relatorecobra la electricidad. El problema es que aparecen poco en la segunda mitad. Chandler era ungenio para enredarse con sus propias tramas. Dicho de otro modo: me cansé, y no escribí lanota.

Ahora, en 2010, aparece un volumen gigante, Todo Marlowe, que como su nombre lo indica reúne lassiete novelas que tienen a Philip Marlowe como protagonista y agrega dos cuentos: El confidente (de1934) y El lápiz, viejo relato reescrito en 1959 y de publicación póstuma. Un poco fastidiadoconmigo mismo por mi fracaso anterior, empecé a leerlo. Son 1.391 páginas de caja grande, con muchotexto. No hay prólogo, notas, ni detalles mayores ni menores. Por un milagro típico de la ficciónpopular (a la que Chandler pertenecía sólo a medias), la lectura fue del todo distinta.

Autor y personaje. Leídas en función no de Chandler sino de Philip Marlowe, el asunto fluye conmuy otra velocidad. De lengua larga y afilada, pero maestro también en controlarse cuando hacefalta, con un ojo clínico para la atmósfera de Los Angeles, empecinado solitario, jugador deajedrez también a solas para calmar los nervios, Marlowe se echa las novelas al hombro y las haceavanzar. Cuando está inspirado, no sólo es un personaje inolvidable, sino también algo que seacerca mucho a un escritor “duro”, que recorta con precisión los fallos de la sociedadurbana (o la soledad y sordidez de la montaña, en La dama del lago).

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