Cada vez que lo atacaban por su injerencia en San Lorenzo, Marcelo Tinelli utilizaba la mismafrase: “En mi caso, soy benefactor y no grupo inversor”. Puede ser que haya sidoverdad, pero tanta beneficencia terminó dañando la estructura economómica del club. Pérdida delpatrimonio futbolísitico, sueldos siderales, ventas que beneficiaron al grupo inversor y objetivosno cumplidos hicieron que el pasivo se incrementara exponencialmente en los últimos años,especialmente, en los últimos tres, coincidentemente con el arribo de los empresarios. Aunque seríainjusto caerle sólo a Tinelli y dejar de lado la responsabilidad de los directivos que muchas vecespermitieron que se tomaran decisiones por sobre ellos.
Chau, chau, chauuu... Tinelli volvió a tener relación con el club en 2006, gracias alpresidente Rafael Savino, que lo convenció para que estuviera al frente de la Comisión delCentenario, donde estuvo de paso, ya que saltó al Departamento de Marketing y luego al Consejo deFútbol. Un detalle que marca el poder que adquirió es que en marzo de 2009, la continuidad deMiguel Angel Russo como técnico y la llegada de algunos jugadores se arreglaron en las oficinas deIdeas del Sur. Pero hoy, Tinelli ya no está en el Consejo del Fútbol: renunció en noviembre pasado,agotado por las críticas y por el denso clima político que se vive en el club (que este año tendráelecciones), aunque sigue ligado al área de Marketing.
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