Tres auditorías se pusieron en marcha en River ni bien Daniel Passarella asumió“ el desafío más grande” de suvida: el hombre quiere saber si el club, como él cree, debe más de 130 millones de pesos; si en el club, como él cree, hay cuestiones oscuras quedeberán arreglarse en la Justicia; si en el club, como él cree, hay una planta de empleadosdemasiado grande.
“Iniciamos una auditoría de caja, una jurídica y otra administrativa”,le confirma a PERFIL Diego Turnes, el nuevo vice primero, elegido por el Káiser para monitorearesos aspectos. A la par, mientras avanzan las revisaciones de libros, empiezan a anotarse apellidosen la libreta de refuerzos: Astrada habla y Passarella toma nota. Todo a la vez.
A la obra. La promesa de campaña sobre la mentada auditoría se concretará a travésde “empresas privadas que no tengan relación con dirigentes”, tal como había anticipadoPassarella. Según las previsiones del entorno presidencial, el análisis de caja será el primero enconcluirse, y suponen que arrojará un pasivo mucho mayor al de 41 millones de pesos que admitió lagestión Aguilar.
La investigación jurídica demoraría hasta los primeros días de 2010, y sobre la administrativa,que arrancará formalmente la semana que viene, Turnes es tajante: “ Si hay ñoquis, se van a ir”. Sin los resultados en la mano, los dirigentesestiman en que habría alrededor de 800 empleados, entre los que también se cuentan aquellos quesólo trabajan los días de partido.
Pero como el fútbol no espera, el presidente busca la manera de conseguir dinero para losrefuerzos que le pidió Astrada. El jueves, Passarella y Turnes se reunieron con Amado Boudou, el ministro de Economía, paraver si desde el Estado le dan una mano a River para obtener créditos blandos: a largo plazo y contasas bajas.




