•El primer Grand Slam 2009 tuvo una final para el recuerdo

Implacable, Nadal hizo llorar a Federer en Australia

En la entrega de premios, el suizo se emocionó como nunca. Humilde en la gloria, "Rafa" pidió "disculpas" por no dejarlo alcanzar el récord de Pete Sampras, e incluso al público, que apoyaba a Federer. Galería de imágenes.

21-08-2026 | 21:22

El español Rafael Nadal impidió hoy que el suizo Roger Federer igualara el mítico récord de 14títulos del Grand Slam de Pete Sampras al derrotarlo por 7-5, 3-6, 7-6 (7-3), 3-6 y 6-2 en la finaldel Abierto de tenis de Australia, en otro vibrante duelo entre ambos. El de hoy es el primertítulo de Nadal en Melbourne y su sexto de Grand Slam.

El número uno del mundo se impuso por 7-5, 3-6, 7-6 (7-3), 3-6 y 6-2, en un duelo que recordó alque disputaron en julio en la final de Wimbledon, considerada por muchos como el mejor partido dela historia. Nadal y Federer pelearon sobre la cancha del Rod Laver Arena durante cuatro horas y 23minutos de enorme tensión.

El español se jugaba su primer título en Australia y el primero de un hombre de su país en unGrand Slam sobre cancha dura, pero el suizo buscaba entrar en la leyenda. Una vez más, Nadal pudocon Federer. El español le ha ganado las últimas cinco finales que han disputado. De las 19 vecesen las que se enfrentaron, se impuso ya en 13.

No es fácil jugar contra la historia, pero aún lo es menos si enfrente se tiene a Nadal. Elnúmero uno del mundo demostró hoy por qué ocupa la posición que ocupa y se adjudicó su sexto títulodel Grand Slam. Desde el estadounidense Andre Agassi, nadie había ganado torneos grandes en tressuperficies diferentes.

A las 19:50 de Melbourne, con una temperatura de 28 grados en el Rod Laver Arena, arrancó ladécimo novena edición del gran clásico del tenis moderno, la séptima en una final de GrandSlam.

Sólo Bill Tilden y William Johnston se enfrentaron tantas veces por un título grande allá porlos años 20, pero ellos lo hicieron siempre en el US Open. Después de sus peleas sobre la arcillade Roland Garros y la hierba de Wimbledon, Federer y Nadal se enfrentaban hoy por primera vez en elAbierto de Australia, por primera vez en una final de Grand Slam sobre cancha dura.

Como si ambos se encontraran extraños, los dos primeros juegos acabaron con rotura de servicio:1-1 y casi había transcurrido el mismo tiempo que duró el primer set de la final femenina elsábado. La batalla pareció inclinarse a favor de Federer cuando rompió para 4-2 con una devoluciónmortífera. Pero algo pasa en la cabeza del suizo cuando se enfrenta al español.

Su "mayor rival", según lo calificó poco antes de caminar con la mirada en el suelo,concentrado, quizá preocupado, por el túnel que conduce a la cancha principal del Melbourne Park.Nadal ganó los dos siguientes juegos, rompió en el undécimo y se llevó el primer set en poco menosde una hora. Algo similar sucedió en las finales de Montecarlo y Hamburgo en 2008 y el suizo acabóperdiendo.

"¿La ventaja psicológica?", le preguntaron antes de Roland Garros. Nada de eso, respondióFederer, que sin embargo cayó luego con estrépito en París y más tarde en su feudo de Wimbledon.Federer no ganaba a Nadal desde el Masters de Shanghai de 2007, y no parecía en el mejor camino dehacerlo cuando perdió su servicio dando a la pelota con la caña de su raqueta.

No es de extrañar que gritara con fuerza uno de sus "come on" cuando recuperó el break un juegodespués para 3-3. Incluso su novia, la impasible Mirka Vavrinec, resopló de alivio. Poco después,el suizo había empatado el partido a un set y el tiempo corría a su favor. Antes de llegar a lafinal, Federer y Nadal ganaron 18 sets cada uno y perdieron dos. Ambos ganaron 123 juegos yperdieron casi los mismos.

Sin embargo, Nadal estuvo dos horas más sobre la cancha. Y principalmente por culpa delextenuante partido de semifinales ante su compatriota Fernando Verdasco, el más largo de lahistoria del torneo con cinco horas y 14 minutos. Un partido que además se jugó un día después delde Federer. El reloj marcaba 1:47 horas tras el segundo set y se fue a las 3:05 tras el tercero, enel que Nadal requirió en un par de ocasiones la asistencia del "trainer".

Aun así, el número uno del mundo llevó al suizo hasta el tie-break y hasta el límite de susnervios, porque no tiene otra explicación que cediera la manga con una doble falta. "Pasemospágina", debió pensar Federer, que rompió el servicio de su rival para 2-0 en el cuarto set.

Sin embargo, Nadal es de los que no dan tregua. Recuperó su saque en el tercer juego y obligó alibrar una auténtica batalla por la supervivencia en el quinto. El número dos sabía que mucho sejugaba ahí. Ganó. El suizo seguía vivo. El partido seguía vivo. Un público más ruidoso, una canchaazul y el cielo despejado.

Nada recordaba hoy a Londres en Melbourne si no fuera por Federer y Nadal. La noche traía airesde Wimbledon. Y como en Wimbledon, Nadal fue quien terminó tirado por el suelo. Otra vez fue élquien levantó el trofeo, y los m s grandes, encabezados por el mítico Rod Laver, pasaron por susilla a rendirle honores.

Pero cuando llegó la hora de los premios, se vio una escena inédita: desbordado por lasituación, Federer rompió en llanto y no pudo continuar con su discurso. "Me he sentidomejor, gracias por vuestro apoyo... Esto me está matando", declaró con la voz entrecortada elsuizo, antes de tener que dejar de hablar y romper a llorar, ante la ovación del público.

Antes de recibir su trofeo, Rafael lo volvió a llamar al microfono y Federer ya más recompuestofelicitó a su rival. "Te lo mereces, has jugado una nueva final fantástica, te deseo lo mejor paraesta temporada", declaró, antes de volver a emocionarse.

El campeón en Melbourne también dedicó palabras de elogio para su adversario. "Eres un grancampeón, eres uno de los mejores de la historia. Vas a batir el récord, de eso no hay ningunaduda", aseguró Nadal, aludiendo a que Federer hubiera igualado el récord de catorcetítulos del Grand Slam de Pete Sampras en caso de haber ganado el domingo.

En sus duelos particulares, Nadal domina 13-6 al suizo, que ha caído en los cinco últimosenfrentamientos entre ambos, tres de ellos en finales del Grand Slam.

Luego recibir su trofeo y antes de dar las palabras de agradecimiento, Nadal se dio vuelta yllamó a Federer para que el suizo también pudiera dirigirse a los hinchas, a pesar de que en latradición del tenis el subcampeón no suele hablar en el estadio tras la final. Federer agradeció ala gente y prometió verlos el año próximo. Después habló Nadal, humilde, que pidió perdón aFederer: "Perdón por no permitirte alcanzar el récord de Sampras, pero sos uno de los mejores de lahistoria y lo harás". Y hasta al público, "lo siento..." le dijo Rafael a los australianos, fanáticos hinchas del suizo, que premiaron su gesto con unaplauso.

Fuente: AFP

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