La AFA lo hizo: en apenas un año, las entradas comúnmente conocidas como "populares" perdieron por completo su carácter de tales. En realidad, ya lo habían perdido acomienzos de 2008, al pasar de 14 a 24 pesos el valor de las de Primera. Pero, por si hacía falta, el golpe degracia para aquella vieja denominación llegó anoche, al disponer en su primera reunión de 2009 elComité Ejecutivo llevar el precio de los tickets en cuestión nada menos que a... ¡30 pesos!
Sí; gracias a este nuevo aumento, los boletos para ver un partido de fútbol del próximo TorneoClausura costarán más del doble de lo que costaron los del Apertura 2007. Dicho con otras palabras ypara que se entienda bien: mientras el INDEC acaba de anunciar que en 2008 lainflación fue del 7,2 por ciento, las entradas del superdevaluado torneo de Primera dela AFA aumentaron en el último año más de un 100 por ciento.
A ello, por supuesto, deben sumarse los otros gastos habituales que conlleva ir a ver un partidode fútbol en la Argentina, llámese transporte, choripán y gaseosa para el entretiempo. Con ello -ydescartando los ya prohibitivos gorro, bandera y vincha-, el costo de ese ritual que muchosargentinos se resisten a abandonar se elevó en total del orden de los 20 a los 50 pesos por fin desemana, en lo que termina representando una suba real del 150 por ciento.
Ahora bien, ¿qué ocurrió para que en un año los bolsillos del hincha sufriera semejante ataque?¿Por qué los dirigentes del fútbol argentino decidieron este nuevo aumento, aún a sabiendas de lacaída en la venta de entradas que provocará en un contexto de crisis económica por el que losgastos considerados "superfluos" serán recortados o eliminados?
La respuesta, en gran parte, está dada por aquello que no quiere reconocer el INDEC en susíndices manipulados por el Gobierno: la inflación galopante que el país viene padeciendo. Al menos, ése es el motivo que esgrime la dirigencia de la AFA, como el mismo Julio Grondonalo hiciera para justificar aquel aumento de más del 70 por ciento de enero de 2008.
Concretamente, una de las justificaciones dadas entonces por el eterno mandamás del fútbol local-quien este año cumplirá 30 primaveras en su cargo- fue que se habían “incrementado aldoble” los costos de los operativos policiales que asumen los clubes. Dispositivos que -valeaclararlo-, son impuestos y tarifados por ese mismo gobierno que desde hace mucho "dibuja" números obscenosen torno a la espiral inflacionaria.
Pero no sólo de esa forma el Estado incide en los costos del fútbol. Además, y tal como Grondonadijera también hace un año, debe tenerse en cuenta que "el único espectáculo que paga IVA es el fútbol”, así como que los clubesdeben hacerse cargo además “del seguro del espectador, del impuesto municipal y de laseguridad”. Y esto, en tiempos en que la sola apertura de un estadio implica gastos enpersonal administrativo y de maestranza que también crecieron y mucho.
Si se quiere explicar en serio el actual precio de las entradas, no obstante, a todas estascircunstancias habrá que agregar otras dos: por un lado, la depresión que sufre el mercado detransferencias a nivel global, que lleva a que durante este receso no haya habido casi ninguna venta importante de un jugador del medio local al exterior; porotro, el congelamiento que sufren los montos que los clubes reciben en concepto de derechos detelevisación.
Ningún incremento, en efecto, ha logrado la AFA al respecto luego de que a mediados de 2007renegociara el acuerdo que cede hasta 2014 el monopolio de la distribución de imágenes del fútbolargentino a las empresas "Televisión Satelital Codificada" (TSC) y "Tele Red Imagen SA" (Trisa), propiedad del Grupo Clarín, que para colmo lograronentonces notorias mejoras sobre el contratooriginal.
Justamente, si alguien saldrá beneficiado por este nuevo aumento de las entradas serán esasfirmas que, desde entonces, no sólo siguen pagando una suma considerablemente inferior a las que enotras latitudes pagan por lo mismo, sino que además tienen por ello el derecho hasta de disponer el fixture del campeonato. Unasituación que, sin dudas, los clubes deberán revisar de una buena vez si no quieren seguirrasguñando ingresos de donde ya no se puede.
(*) redactor de Perfil.com








