Abu Dhabi, el más pujante y rico de los Emiratos Árabes Unidos, organiza en estos días su primerMundial de fútbol de Clubes FIFA. Recorriendo cualquiera de sus anchas e interminables avenidas,flanquedas por edificios majestuosos junto a rascacielos aún en obras, cuesta creer que hace mediosiglo, cuando las prospecciones realizada por técnicos británicos detectaron la quinta reservamundial de petróleo, en aquella ciudad vivían más que modestamente menos de 50.000 personas.
Hoy, Abu Dhabi, de lejos el mayor productor de crudo de EAU, por lo tanto el más rico de lossiete hermanos pequeños del Golfo Arábigo, es una metrópoli en plena expansión, con un crecimientodel sector inmobiliario en pleno auge, en algo que se parece a una progresión exponencial. Labonanza ha convertido a la región, y a la ciudad en particular, en un "El Dorado" de oro negro paragente de todo el mundo, sobre todo proveniente de otros países de Medio Oriente, así como tambiénde India, Pakistán y naciones del sudeste asiático. El inglés se ha convertido, en tanto idiomafinanciero por excelencia, en el lenguaje universal.
Aquí la gente es acogedora, pero a nadie debe extrañarle que la primera o segunda pregunta quele hagan, en el aeropuerto o abordo de un taxi en dirección al centro de la ciudad, tras la obviasobre la procedencia, es si llega al país "para cerrar contratos financieros". En estascircunstancias, no extraña que el pujante emirato acabe de organizar su Gran Premio de Fórmula 1 enun circuito por completo urbano, una de las tantas primicias para la región, así como a partir deésta dos ediciones seguidas del Mundial de Clubes FIFA, la actual y la de 2010. Pero, el desarrolloeconómico no se termina en el orgullo de poseer el único hotel de siete estrellas del mundo, yotros menores que tampoco escapan a un sueño de "Las mil y una noche", la consolidación de ésteexiste hasta que se refleja en lo cultural.
Por segundo año consecutivo, Abu Dhabi organizó un Festival de cine por todo lo alto. Poseemuseos con las infraestructuras y la seguridad necesarias para acoger exposiciones procedentes deotros tan señeros como el Louvre parisino o el Guggenheim neoyorquino. Sin embargo, a pesar de laprosperidad aparente, el reciente "default" financiero presentado por el vecino Dubai, que arrastrótambién a la Bolsa de Abu Dhabi, plantea interrogantes respecto al futuro de estas economías. Sobretodo cuando el precio del Brent alcanza apenas a la mitad que hace un año y medio.
El riesgo de una crisis de impagos puede, entre otros, poner en entredicho la fiabilidad de ladeuda pública, que Dubai ha inflado a un punto máximo en los últimos dos años, por ejemplo, y esto,entre otros, podría favorecer un efecto dominó que afecte a otros mercados importantes mundiales.En este contexto, ¨seguirá Abu Dhabi organizando macro-eventos deportivos y culturales? ¨Se trataésta de una crisis pasajera o llegó para instalarse de manera endémica como en otras partes otroraricas del planeta? Los mercados y el tiempo tienen la última palabra.







