Más derechos para los futbolistas, más obligaciones para los clubes. Así puederesumirse el nuevo Convenio Colectivo de Trabajo 557/09, que a partir del 1º de julio próximo -sibien fue ya homologado en marzo por el Ministerio de Trabajo- comenzará a tener plena vigenciasobre las relaciones laborales entre jugadores y clubes de fútbol en la Argentina.
Se trata de una instancia definitiva en algunos aspectos y muy importante en otros dentro de la puja que, silenciosamente -o no tanto enalgunas oportunidades-, libran desde hace muchos años una y otra parte en torno a varios puntos,pero especialmente a dos: por un lado, las cláusulas candado que mantienen a los futbolistas atados a sus instituciones; por otro, la informalidad y falta de cumplimiento que caracterizan los pagos de sueldos, primas y premios.
En ambas cuestiones, los jugadores pasan a ser los grandes ganadores de este conflicto gracias al nuevo estatutoconcertado entre su conducción gremial y la AFA, que reemplaza a modo de versión "mejorada ycorregida" al que rigiera la actividad a partir de 1975. Y así lo dejó en claro en charlatelefónica con Perfil.com el Dr. Juan Carlos Suñe, ex mediocampista de Almagro y desde hace muchosaños abogado de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA).
Entre los objetivos alcanzados por el gremio con este nuevo texto, el letrado destaca como "unaconquista importante" el nuevo "contrato a plazo fijo" que la normativa establece para jugadores de 23 años omás, quienes en caso de no arreglar una nueva relación contractual con su club podrán automáticamente negociar su pase en calidad de "libres" al finalizar elperíodo de entre uno y cinco años por el que hayan firmado ese vínculo.
Hasta ahora, los clubes tenían la posibilidad de retener a cualquiera de sus futbolistas una vezterminados sus contratos mediante la famosa "cláusula del 20 por ciento", por la que ofreciendo unaumento muchas veces irrisorio se aseguraban contar con ellos durante dos años más.
A partir del 1º de julio, esas prórrogas automáticas seguirán siendo posibles sólo en los casos de jugadores menores de 23 años, con quienes las institucionespodrán firmar un "contrato profesional promocional" que, al menos en teoría, permitirá retener aaquellos jóvenes que vayan surgiendo sin exponerse a que pidan fortunas para renovar contrato -y sevayan a otro club de no ser complacidos- cuando quizás aún no explotaron del todo.
El problema -y a su vez el motivo por el que la AFA y Agremiados coincidieron en la necesidad demodificar el convenio- es que la FIFA desconoce la validez de cláusulas candado como esta que ahora regirá parcialmente en la Argentina. Y por eso,el Dr. Suñé reconoce que "el que se quiera asegurar a un jugador va a tener que hacer un contrato a plazofijo", ya que "nosotros no le podemos prohibir a representantes inescrupulosos que vayan a FIFA".
Vale decir que aquellas renovaciones automáticas sancionadas por el viejo Estatuto se habían convertido en un arma de doble filo para los clubes, que así como poreste recurso podían retener a un jugador a bajo costo corrían al mismo tiempo el riesgo de perder aun futbolista que, disconforme con el aumento del 20 por ciento, se fuera a jugar con el visto bueno de la FIFA a alguna de las muchísimas ligas del exteriorque hoy reciben con los brazos abiertos a cientos de argentinos.
Fue por eso, en definitiva, que la AFA aceptó este nuevo convenio colectivo, aún cuando establece normas que serán muy difíciles de cumplir para algunos clubes -yespecialmente para los de menores recursos- como los mínimos obligatorios que fija no sólo enmateria salarial, sino también para los premios por partido ganado y para campeonato o ascenso de categoría obtenido.
Si bien a diferente escala, esas obligaciones deberán ser asumidas tanto por instituciones muypoderosas de la "A" como por las más pobres de la "B" Metropolitana, que sin dudas se las verán en figurillas para abonar el 5 por ciento del sueldo mínimo de unjugador de la divisional (1500 pesos) que deberán pagar a cada integrante de su equipo por cadatriunfo que logren, independientemente de su colocación en la tabla y en un plazo no mayor a los cinco días hábiles siguientes.
Para colmo, ahora los jugadores no sólo podrán intimar legalmente a los clubes para que lesabonen deudas salariales, sino también por lo que se les deba en concepto de esos premios quetipifica el nuevo convenio y por cualquier contrato privado entre las partes.
De no pagársele cualquiera de esas remuneraciones en los plazos establecidos por el Convenio,concretamente, el jugador -dice el Estatuto- "intimará al club el pago dentro de los dos díashábiles". Si en dicho plazo el club no depositara la totalidad de lo adeudado o no acreditara haberlo pagado ante FAA, en tanto, "elfutbolista podrá dar por resuelto su contrato por culpa del club", y la AFA deberá permitirle fichar para otra entidadaún cuando esté cerrado el libro de pases.
Según el Dr. Suñé, esto es "muy importante" también ya que, por ejemplo, "Bocatiene contratos registrados en AFA de 6000 u 8000 pesosy otros por montos mucho mayores en los que figuran las llamadas 'primas', que sonen realidad sueldos encubiertos y que a veces demandaban procesos judiciales largos para poderser cobradas".
En caso de no tener "íntegramente pagos los haberes por todo concepto de los futbolistas a su servicio en la temporada anterior",además, los clubes quedarán inhibidos para incorporar refuerzos, al obligarsela AFA a no registrar nuevos contratos para esas entidades morosas. Está claro: esta vez, lapulseada la ganaron los jugadores.
(*): Redactor de Perfil.com







