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La hermana de los Patronelli relata la aventura del Dakar desde adentro

Clara escribió para PERFIL el paso a paso de la victoria de Marcos y Alejandro. "Mis hermanitos me emocionaron".

13-10-2026 | 14:22

Suena el despertador alrededor de las seis de la mañana y otra vez emprendemos viaje detrás deMarcos y Ale que ya desde hace un rato deben estar en carrera. ¿En carrera a las seis de lamañana?Es que estamos siguiendo una de las aventuras más increíbles que nos ha tocado vivir: el RallyDakar.

La comida, la ropa, las cuñadas, mis hermanos, Charity (mi perra), mis padres, mis amigos, minovio, los curiosos, la falta de agua, los nervios, la adrenalina, la espera del llamado del abueloMartín… Infinitas cosas pasan por día y a todas y todos hay que dedicarles tiempo, ¡¡jaja!!

Se acercan las siete de la mañana, los termos ya están cargados y las cuatro camionetas estánen marcha –tres llevan a cuesta una
casa rodante–, ya cada uno tendió su cama, algunos deambulan entre dormidos y observancómo de a poco se asoma el sol, otros
ya están tomando unos mates y comentan sobre los kilómetros que nos esperan, y como siemprenunca falta el que pregunta qué día es y adónde termina la etapa de hoy.

Con las chicas cargamos las cámaras de fotos y Emi –amigo y cuñado– se encarga dela filmadora, todos nos sentamos en el mismo lugar de siempre y así emprendemos un día más elrecorrido.

Voy sentada al medio en el asiento de atrás de la camioneta, a mi derecha Luli, la novia deMarcos, y a mi izquierda Nico, mi novio. Comanda Toto –uno de mis hermanos– y decoequiper va Meme, novia de Ale. Después de un rato, ya en ruta y todos un poco más despiertos, seescucha la primera canción del día, ojo que no hablo de un CD y esto va en serio: se escucha acapela el canto de Toto “yo soy el rey y te destrozaré, porque tengo la espada de He-Man ycon ella te cortaré”; así una y otra vez podemos repetir la frase diez veces e inventamoscoros y voces raras así que imaginen la melodía.

Ya pasaron cientos de kilómetros y Argentina nos deleita con sus interminables colores.También lo hizo Chile, pero los paisajes y la
gente de nuestro país tienen otro tinte. De a poco aparecen los pequeños pueblitos, el flameode las banderas argentinas, el aliento y la fuerza para que todo salga bien.

Falta cada vez menos para que nos encontremos con Marcos y Ale, que ya terminaron elespecial, según nos avisa el abuelo Martín desde Las Flores, donde sigue la competencia minuto aminuto por Internet. Fafo –el más chiquito de mis hermanos– y
Emi son los encargados de encontrar el lugar donde vamos a instalar todo el campamento y mispadres con Charity –se las presto sólo porque quedó como cábala– los siguen y confíanen que van a elegir un buen lugar.

Ya está, llegamos y completamos una etapa más. Fafo fue a buscar a los chicos al vivuak yminutos después los vemos venir con caras de felicidad y cansancio. Después del abrazo con mamá ypapá, llegarán las infinitas anécdotas que pintarán en nuestra imaginación, por lo que han pasadohoy y ya todos podemos ir a descansar.

Está terminando el rally y otra vez hoy a las seis de la mañana suena el despertador. Estamosen Santa Rosa y es increíble que solo quede completar ésta que no va a ser una etapa más. Hasta acála felicidad es inimaginable. Todo parecía un sueño y de apoco se fue cumpliendo. Quiero repetiresta experiencia, volver a pasar por cada pueblito y ciudad de donde guardo en mi memoria esosgritos de aliento y fuerza envueltos en banderas argentinas. Todos necesitamos un poco de alegría yemoción de a ratos, ¿no?

Ahora viene la etapa más dura: la última. Estamos muy inquietos todos. Tanto que a la nochenos juntamos afuera de los camiones y casi no dormimos. Nos quedamos charlando y sacándonos juntoslas ansiedades. Los chicos se habrán acostado a las cuatro, habrán pegado los ojos solo un par dehoras. Lo veo a Marcos, está temblando, tiene muchos nervios. Quiere que todo termine ya, tienemiedo que le pase algo a su cuatri, no aguanta más. Nosotros nos vamos a Bolívar, a esperar a él ya Alejandro allá. Vamos a estar con toda la familia.

Hasta que llega el fin. Listo. Es victoria, emoción. Es llanto. Nos vemos con los chicos,pero no los dejan parar a saludar, entonces vamos en caravana hasta La Rural. Siento, como familiary amiga de Marcos y Ale, felicidad plena por esto que nos hicieron vivir y nos dejaron compartir.Mis hermanitos me emocionaron. Gracias. Ahora, ¡¡a disfrutar!!!

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