•Revanchas del destino

La increíble historia de Federico Vilar, el arquero que dejaron ir en Boca y Maradona convocó a la Selección

A los 31 años, el guardavallas del Atlante de México vive un presente soñado luego de un pasado nada fácil. Él mismo lo contó en una entrevista.

22-08-2026 | 05:04

Perseverá y triunfarás": ése bien podría ser el lema de Federico Vilar, el arquero del Atlante de México aquien sorpresivamente Diego Maradona convocó el pasado viernes a la Selección Nacional. Y esque la de este joven nacido hace 31 años en Rojas (Provincia de Buenos Aires) es una historiade esfuerzo y superación como pocas, de esas que sólo el fútbol parece capaz de producir en estostiempos.

Así lo reflejó hace casi dos años la revista mexicana Fútbol Total, en un reportaje a fondo en el que elguardavalla narra con pelos y señales los trances a los que debió sobreponerse para llegar a serhoy en día la figura incuestionable que es en el campeonato azteca. Problemas que comenzaron pocodespués de que en 1993, con apenas 15 años, cumpliera un sueño al quedar fichado en las inferiores de Boca, el club del que es hincha y donde había brillado sumáximo ídolo, Hugo Gatti.

Así, Vilar comenzó a entrenarse todos los días en La Candela, el histórico predio de lasinferiores xeneizes, luego de viajar una hora desde la casa de una tía donde vivía en Ituzaingó. Alprincipio, debió ponerse a punto físicamente: "Pasaron meses en los que me mataba entrenandopero nunca jugaba", recuerda.

Una vez que se consolidó en las inferiores xeneizes, llegó el gran espaldarazo: CarlosSalvador Bilardo, por entonces DT de la primera xeneize, lo llevaba a entrenar en 1996 con laprimera del club, en la que alternaba un tal Diego Maradona. "Tuve la suerte de estar algunospartidos oficiales en el banco de Primera, y si bien no debuté, entrenar bajo sus órdenes yconvivir con los jugadores, a los 18 años, era gratificante", evoca.

Tras aquel prometedor inicio como suplente, sin embargo, Vilar encontraría un nuevo obstáculo."Luego de Bilardo llegó el Bambino Veira, pero no me tuvo en cuenta -dice-. Además compraronarqueros (Sandro Guzmán, Roberto Abbondanzieri, Oscar Córdoba). Yo me mantuve jugando en la reservatodo 97 y 98. A fines de ese último año llegó otro técnico (Carlos Bianchi) y tampoco tuve posibilidades porque en Boca es muy difícil jugar, sobre todo paralos arqueros surgidos del club".

Fue entonces que el hoy arquero de la Selección tomó una decisión drástica: "Al ver que notenía posibilidades, pedí mi pase y me puse buscar dónde jugar", rememora. Al principio, casi searrepiente: "Fue complicado. Pasé dos meses sin conseguir equipo, entrenando por mi cuenta, en Rojas. Estuve a laespera del llamado de un representante, de esos que cuando estás en las malas, desaparecen...",castiga.

Finalmente, una semana antes del cierre del libro de pases fichó para defender en laB Nacional la valla de Almirante Brown de Arrecifes, donde recuerda haber tenido dos años "muybuenos" con Roberto Mariani como DT. Luego de ello, y cuando según él ya tenía "todoarreglado" para pasar a Banfield, que justo había ascendido a Primera, una oferta para jugar enMéxico lo sedujo más, y así fue como partió hacia el país azteca en 2001.

Allí, sin embargo, las cosas tampoco le fueron fáciles de entrada. Pensaba que iba a jugar en un equipo dePrimera, pero el grupo inversor que lo había contratado lo quería en realidad para que jugara en elPotros de Zitácuaro, que recién había subido a la principal categoría de ascenso del fútbolmexicano. Sin embargo, decidió quedarse, pese a que -dice- "tampoco lo económico era como medijeron".

Según él, al término de esa primera temporada en México vivió "la desilusión más grande" desu carrera después de hacer una larga pretemporada con el Atlante, donde parecía que iba a quedar."Ya tenía todo arreglado, el técnico me quería... y cuando iba a firmar, me dijeron que otroarquero (Damián Grosso) tenía contrato y se quedaría aunque el técnico no lo quisiera",cuenta.

"Nunca lloré tanto como ese día", dirá luego Vilar en la entrevista, donde seguirárecordando que tras ello pensó en regresar a la Argentina, pero finalmente decidió jugársela seis meses más en otro equipo del ascenso mexicano (el Acapulco FC) siguiendo elconsejo de su padre y tras prometerle a su abuelo Abel que jugaría en Primera... como lo haríafinalmente desde el 1º de diciembre de 2003 en el Atlante.

Hoy, el arquero vive un presente soñado en ese club mexicano, al que mucho ayudó a obtener uncampeonato local en 2007 y para el que incluso ha convertido ya cuatro goles de tiro libre, vía porla que ningún otro guardavallas había marcado antes de él en la historia del fútbol azteca. Tal essu éxito que en 2008 hasta publicó un libro, "El Arco de la Vida", donde además de dar consejos parajóvenes arqueros cuenta su particular historia. Esa que, sin dudas, valía la pena conocer.

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